Una mujer fue detenida por defenderse de sus agresores y exigen su sobreseimiento

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Con las consignas “Autodefensa no es delito” y “Libertad a Micaela”, desde el movimientos de mujeres y las organizaciones feministas se está reclamando el inmediato sobreseimiento de Micaela, una jóven que fue detenida por haberse defendido de sus agresores, acusada por abuso de arma y portación de arma de guerra.

Micaela tiene 21 años, es madre de un niño y está terminando la primaria en la escuela 190. A los cinco años el Poder Judicial le otorgó su cuidado a una familia sustituta, vivió en varios hogares de menores, y durante ese tiempo sufrió abusos y violencia. Durante su preadolescencia se juntaba con una banda de hombres en el barrio de donde es, Gran Neuquén Sur, estos chicos eran más grandes que Micaela y con ellos comenzó a consumir drogas. También fue víctima de un noviazgo violento y fue asistida por la línea 148. Finalmente logró rehabilitarse en el servicio de Salud Mental y decidió alejarse de estas personas, que la hostigaron sistemáticamente, le quemaron la casa, la amenazaron de muerte, tuvo que irse de la provincia por cuatro meses. Las amenazas también fueron para su madre y si hijo. “Ahí fui a buscarlos en la misma esquina y pedirles que me dejen vivir en paz. Ellos comenzaron a correrme, los tres en contra mío hasta que llegué a la puerta de la casa de mi mamá. Uso un arma que estaba allí, no para dispararle a nadie, ni nada, sí para exhibirla y que me dejen en paz. Ellos salen corriendo porque ven a la policía venir y me detienen ahí.Yo actué en defensa propia porque ninguna institución me va a defender a mí”, relató Micaela.

“No me perdonaban que hubiera salido del grupo de pertenencia. Me hostigaban, se metían en mi casa, querían manosearme a mí o a mis amigas, me mostraban armas… y yo me defendía como había aprendido a hacerlo en la calle. Intenté hacer unas denuncias pero la policía me detenía a mí”, explicó la joven.

Celina Fernandez, abogada de Micaela, sostiene que “el mismo Estado que la acompañó es el que la persigue y criminaliza”. “El mismo Estado que puso a disposición distintos dispositivos, desde la línea 148 o desde Salud Mental, para garantizar una vida libre de violencias es el mismo que la persigue y la quiere penalizar, es el mismo que archiva sus denuncias pero sostiene las acusaciones que hacen sus agresores contra ella, Micaela está sufriendo la doble opresión estatal: de clase y de género”, concluyó la abogada.

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