En Neuquén las políticas contra la violencia machista son cartón pintado

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En lo que va del año la cifra de femicidios en la provincia ya igualó la de todo el 2017 y superó el promedio de los últimos 17 años. El doble femicidio de Las Ovejas, en el norte neuquino, tuvo impacto mediático nacional y obligó al gobierno provincial a incluir la violencia machista en su agenda pero rápidamente quedó en evidencia que lo que propone no llega más allá de los anuncios.

Por Les 8300

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El 8 de enero, Hernando Quintulef mató de un disparo a Lorena Carrasco, su pareja, que tenía 39 años. El 14 de ese mes Claudia Pérez, trabajadora sexual de 47 años, fue asesinada por un adolescente en Rincón de los Sauces. El 22 de febrero en Las Ovejas, Lorenzo Muñoz apuñaló a su ex pareja, Karina Apablaza de 31 años, y a la hija de ella, Valentina, de 11. El 29 de marzo, Elma Hernández, de 69 años, murió mientras su marido la golpeaba en el barrio La Sirena de la capital neuquina.

El promedio de femicidios en Neuquén es de cuatro por año, según un informe de la subsecretaría de las Mujeres de diciembre del año pasado. Datos del mismo organismo informan que, entre enero y marzo del 2017, 2509 mujeres requirieron intervención ante situaciones de violencia y hubo, en promedio, 28 denuncias por día. El 1° índice nacional de violencia machista indica que en la provincia siete de cada diez mujeres sufren maltrato físico y ocho de cada diez sufrieron amenazas o intimidaciones por parte de sus parejas.

El femicidio de Las Ovejas tuvo un impacto mediático mayor al resto: fue doble, en la vía pública y tuvo a una niña como víctima. El gobernador Omar Gutiérrez decretó duelo y días después firmó la adhesión a un programa nacional para Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.

Al mismo tiempo, desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) informaron que Muñoz, que era auxiliar de servicio, había sido denunciado por al menos cinco compañeras de trabajo por violencia de género y maltrato. “Las denuncias fueron desestimadas por la Justicia y el Consejo Provincial de Educación”, indicaron. En noviembre, la fiscalía lo había acusado por abuso sexual a la hija de su ex pareja. Que los denunciados por violencia machista reincidan es lo más habitual, porque el Poder Judicial no actúa rápidamente (o no actúa), el de Muñoz es un ejemplo más.

En esos días, las trabajadoras de la línea 148, que recibe denuncias de violencia de género y otras, advirtieron que iban a tener que cerrar el turno noche debido al “ajuste y vaciamiento” y en la subsecretaría de las Mujeres cortaron la luz por falta de pago y redujeron los puestos de trabajo. “Necesitamos más medidas de protección; no menos”, indicó entonces Cecilia Maletti, referente de Mumalá y concejala.

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En la apertura de sesiones legislativas, el 1 de marzo, Gutiérrez anunció la presentación de un proyecto de ley para crear un cuerpo de abogados, pagado por el Estado, para patrocinar a las mujeres víctimas de violencia de género y sus familiares. El 21 de marzo se aprobó el proyecto con una celeridad sorprendente para el oficialismo. Desde el partido gobernante siempre se argumenta la necesidad de analizar en profundidad las propuestas para dilatar el tratamiento de iniciativas de otros bloques, como los proyecto de patrocinio letrado gratuito (muy similares al del gobernador) presentados por los diputados Carlos Sánchez en marzo del 2016, Tom Romero en marzo del 2017 y Mariano Mansilla en junio, que nunca tuvieron tratamiento.

El mismo gobierno el año pasado ya había firmado un acuerdo para dar asesoramiento jurídico gratuito a víctimas de violencia de género, la ley provincial 2786 también lo prevé y la ley nacional 27210 crea un cuerpo de abogados específico para garantizar este derecho. Si el objetivo era brindar esa herramienta, alcanzaba con aplicar las normativas existente.

Ruth Zurbriggen, de La Revuelta, expresó a 8300 que “las políticas públicas del Estado del MPN (Movimiento Popular Neuquino) son tremendamente insuficientes para los reclamos que venimos teniendo desde el movimiento de mujeres” y eso se refleja en los hechos. La funcionaria a cargo de la subsecretaría de las Mujeres, Patricia Maistegui, dijo en diversas entrevistas radiofónicas que la responsabilidad de los femicidios de Las Ovejas “es de toda la sociedad”. Julieta Katcoff, referente de Pan y Rosas, le respondió: “es una vergüenza que la Dra. Maistegui quiera responsabilizar al conjunto de la sociedad intentando quitarle responsabilidad al Estado y sus instituciones que nuevamente han llegado tarde para dar una respuesta inmediata, transitoria y paliativa a una de las tantas mujeres que valientemente denunció su situación. El principal responsable es el Estado que no destina el presupuesto necesario ni aplica políticas públicas para la prevención y atención de las mujeres y niños víctimas de violencia, y que a través de sus instituciones reproducen, sostienen y legitiman la violencia machista”.

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La gestión de Maistegui en la subsecretaría consiste principalmente en congresos sobre trata de mujeres donde no se distingue entre “trata” y “prostitución” y en diversas campañas de difusión, que pueden servir a las mujeres para concientizarse que son víctimas de violencia. En el caso que esas campañas sean efectivas, una vez que esas mujeres toman consciencia de la violencia que sufren no cuentan con herramientas concretas por parte del Estado (como refugios, asesoramiento gratuito, botones de pánico en el momento que los necesitan o control real de las ordenes de restricción, entre otros) para salir de esa situación.

La última campaña de la subsecretaría fue sobre acoso callejero. En una de las actividades públicas y en la posterior difusión en redes sociales los únicos protagonistas fueron los varones, lo cual puede celebrarse, entendiendo que se hacen cargo de interpelar a sus congéneres, pero es sorprendente que en una subsecretaría “de Mujeres” se las invisibilice cuando se habla de un tipo de violencia hacia ellas.

La campaña también incluyó la realización de un spot, en conjunto con la subsecretaría de Juventud provincial, en el que, trabajadoras estatales relatan situaciones de acoso callejero, una actriz vestida de blanco es tocada en todo el cuerpo (incluida la panza a la altura del útero y las tetas) por una mano con pintura negra que la va ensuciando, la agarra del cuello, la aprieta mientras ella sufre y se queda quieta con música solemne de fondo. El video es revictimizante, propone que somos las mujeres las que tenemos que parar con el acoso y educar a los varones, roza el morbo cuando la actriz es manoseada, no aparecen identidades no binarias que también sufren esta violencia y deja a las mujeres en un lugar de estáticas e indefensas. Puede que quienes lo hicieron hayan tenido buenas intenciones pero este video es la evidencia de lo vacías (de contenido, de profundidad, de recursos) que están las políticas públicas del MPN en relación a la violencia machista.

Para que las que vivimos en Neuquén podamos ser un poco libres y permanecer vivas, las políticas públicas deben estar impulsadas por la decisión de dar respuestas frente a la violencia machista y acompañadas de un presupuesto acorde, y no por el intento de quedar bien parado en un contexto donde las feministas somos cada vez más y la indignación ante los femicidios también.

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