Juntas denunciaron por abuso sexual a un músico neuquino

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“El uso y abuso del cuerpo del otro sin su consentimiento puede darse de diferentes formas, no todas igualmente observables”, dice Rita Segato*. María Pía y Belén pueden comprobarlo. Les llevó tres y diez años, respectivamente, poner en palabras lo que les había pasado con un varón al que conocían: las había violado.

Foto: archivo 8300 (Emiliano Ortiz)

A las dos nos violó de la misma manera: estábamos alcoholizadas, nos quedamos dormidas, y nos despertamos cuando nos penetró sin preservativo”, cuenta Belén, en un video que se viralizó ayer. Las dos jóvenes denunciaron ante la justicia a L.L por abuso sexual con acceso carnal en dos oportunidades distintas con siete años de diferencia. El abuso de Belén fue hace diez años, el de María Pía hace tres. “Sabemos que lo más probable es que no llegue ni siquiera a la formulación de cargos porque a esta justicia machista, sexista, misógina, patriarcal y cómplice no le alcanzan nuestros cuerpos, nuestros relatos y nuestros testimonios como prueba”, dice María Pía. Ella fue la primera que denunció al músico neuquino (tocaba en bandas de la región) a través de las redes sociales. Gracias a ese relato Belén pudo poner en palabras lo que le había pasado hace una década. Las dos lo conocían, habían compartido actividades, habían entablado algún tipo de vínculo.

Sus denuncias se suman a una larga lista de varones escrachados en la región en la página de Facebook de la Subcomandanta Marca. Allí mujeres cuentan en distintos abusos cometidos por varones del ambiente musical y cultural de la zona.

Video en Youtube

Segato analiza que “la violación siempre es una metáfora, una representación de una escena anterior, ya producida y a la cual se intenta infructuosamente regresar. Es una tentativa de retorno nunca consumada. Fantasía de consumación que en rigor acaba en una consumición. Consumición que pone en escena la saciedad pero no la alcanza. De allí su serialidad característica, su ciclo habitual de repeticiones”.

Esa “repetición” fue la que puso en alerta a las chicas. “Decidimos contarlo para que a las pibas que quizás les pasó algo igual se animen a apalabrarse, porque eso sana la vida. Decidimos contarlo para advertir y para problematizar la cultura de la violación por la que estamos atravesadas”, asegura Belén. “También para encontrar a otras, porque al encontrarnos nos sentimos más fuertes y seguras”, agrega María Pía.

La violación, como exacción forzada y naturalizada de un tributo sexual, juega un papel necesario en la reproducción de la economía simbólica del poder”, apunta Segato. Cuántas violaciones, cuántos abusos, cuántas relaciones no consentidas sufren a diario las mujeres, las niñas, las adolescentes. Muchas más de las que se nombran, sin dudas. María Pía y Belén se animaron a ponerlo en palabras, lo dijeron primero despacio, hasta que lo personal se volvió colectivo y gritaron: “No nos callamos más”.

N/R: María Pía es compañera de la cooperativa. Hace un tiempo discutimos en una reunión sobre la posibilidad de que compañeras sufrieran casos de violencia sexual o que alguno de los varones sea quien ejerce esa violencia. La violencia nos atraviesa a todos y todas. No hacer nada y callarse no es una respuesta posible.

*Antropóloga feminista. Las citas pertenecen al libro “Estructuras elementales de la violencia” Segunda Edición.

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  • “Allí mujeres cuentan en distintos abusos cometidos por varones del ambiente musical y cultural de la zona”. (????) que tiene que ver el ambiente??? violación es violación y punto, algunos además son docentes, otros comerciantes y algunos no están relacionados al arte ni a la movida cultural. además, estaría bueno que ese espacio sirva para que otras mujeres puedan escrachar a sus violadores… como diario respetado que son deberían tener mas cuidado con la redacción.

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