Testigo del caso Maldonado: “Estamos en estado de alerta todo el tiempo”

Justicia, SECCIONES

Ariel Garzi, amigo de Santiago, lo llamó el 2 de agosto a su celular y aseguró que escuchó ruidos similares a una celda de castigo en la comunicación que duró 22 segundos. Iba a ser un testigo protegido hasta que la ministra Bullrich lo nombró en una conferencia de prensa. Asegura que no tiene miedo pero que debe avisar cada 7 horas que está bien.

A Santiago Maldonado le dicen “El Brujo” porque se comporta con sus amigos como una especie de “chamán” y siempre tiene recetas de hierbas y té para curar el cuerpo. “Se enojaba cuando fumábamos cigarrillos y siempre nos daba recetas para tomar yuyos”, explicó Garzi.

Garzi es oriundo de Cipolletti y vive en Bolsón. Conoció a Maldonado la primera semana de abril, cuando el artesano y tatuador llegó a la Comarca para quedarse un par de meses. “Ya había juntado la plata para volver a 25 de Mayo porque le estaba yendo mal con el dinero y quería regresar más armado económicamente”, señaló.

Participó de una protesta el 10 de enero, también por reclamos territoriales, y fue uno de los detenidos durante la represión de ese día por parte de Gendarmería. “El Brujo no me aviso que iba al corte de ruta 40 por mis antecedentes del 10 de enero. El 1 de agosto me enteré que Gendarmería se había llevado a alguien. El 2 me mandan una foto por Whatsapp y lo reconocí. Lo primero que hice fue llamarlo a las 15.23. Lo llame y al cuarto tono me atendieron. La comunicación duró 22 segundos y escuche pasos de botas”, relató.  Garzi afirmó que hay sonidos que no se olvidan: “Yo estuve detenido el 10 de enero en la celda de castigo y esos pasos en la habitaciones vacías con eco no se comparan con nada. El sonido me dio la sensación de estar en la celda de castigo. Puteé a los milicos porque me salió del alma, me colgaron y cuando volví a llamar el celular estaba apagado.”

Explicó que el lunes 7 tuvo una audiencia con el juez Guido Otranto, quién fue recusado el viernes pasado. Acompañado del abogado Fernando Machado, Otranto le dijo que sería un testigo protegido por una cuestión de seguridad por la prueba que había presentado y por sus antecedentes.

Unos días después, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, lo nombró en una conferencia. “Cuando la escuché a Bullrich normbrarme estaba en Cipolletti visitando a mi mamá. Pensé que era como un mensaje. Fue una mezcla de odio y me reí, otra no me queda. Si me pongo mal y me bajoneo no puedo lograr mucho”, afirmó.

Garzi asegura que la prueba que presentó es una de las más fuertes para avanzar en la responsabilidad de la Gendarmeria en el caso Maldonado y que se presentó ante los medios para hacerse conocido y así protegerse, como recomendaron sus abogados. “Acá la situación en Bolsón está complicada. Estamos en estado de alerta todo el tiempo. Hay federales de civil por todos lados. Nos sacan fotos en las marchas o cuando andamos en la calle o en la feria. No tengo miedo, pero tengo que avisar cada 7 horas donde estoy. Igual no me voy a ir. Me voy a quedar en el Bolsón hasta que todo se aclare”, informó.

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