Sobre las denuncias, el periodismo y las violencias machistas

Géneros, SECCIONES

por les 8300 / redaccion@8300.com.ar

Hacemos periodismo feminista. Nuestra práctica profesional está atravesada por la lucha contra las violencias machistas y por eso siempre les creemos a las víctimas, haya o no denuncia formal o proceso judicial en marcha. También resguardamos la identidad de quienes denuncian, si así lo piden, e incluso ofrecemos esa posibilidad cuando lo creemos pertinente.

La semana pasada publicamos la noticia de que se escrachó a un músico. El testimonio del grupo de personas que hicieron la acción y la credibilidad de 8300 fueron puestas en duda a través de comentarios en las redes sociales. ¿Por qué ante la noticia de que escracharon a un hombre que aseguran que fue violento con varias mujeres se pone en duda al medio que lo publica y a las mujeres que lo expresan y no al hombre en cuestión?

Foto: archivo 8300 (Juan Thomes)

Nadie quiere que su amigo, su hermano, su padre, su tío, su compañero sea un violento. Es más fácil creer que los acosadores, los abusadores, los femicidas, los golpeadores están muy lejos, no en nuestros partidos políticos, no en nuestras organizaciones, no en nuestras bandas, no en nuestros espacios culturales, no en nuestra cooperativa, no al lado nuestro. Muchos hombres violentos tienen la capacidad de mostrar distintas caras y ser sujetos agradables -incluso tener un discurso feminista- en público y ser violentos en privado. Descreer de las mujeres que son violentadas es una constante. Siempre es más fácil culpar a quienes denuncian que a los abusadores, es el pacto de las cofradías masculinas que perpetran las violencias machistas.

Son habituales los casos en los que las mujeres no pueden denunciar a sus agresores. Los motivos son diversos. En una nota en nuestro periódico entrevistamos a una mujer que llegó a Neuquén escapando de su marido golpeador y nunca pudo denunciarlo porque si lo hacía a él lo iban a notificar de su paradero y podía localizarla, por ejemplo. La secretaria adjunta del sindicato de trabajadores judiciales en una columna de opinión contó que una mujer le dijo una vez: “¿Ir a la Fiscalía?¿Hacer otra denuncia? ¿Para qué? La última vez que fui a denunciarlo la mujer que me atendió me dijo: ¿otra vez vos acá? Decime una cosa, a vos te gusta que te pegue, ¿no?”.

Foto: archivo 8300 (Claudio Borja)

Los abusos sexuales como los de las películas en los que un desconocido viola a una mujer existen, pero es más habitual de lo que se cree que sean en otros contextos: por varones con los que la mujer tuvo o tiene una relación sexoafectiva, bajo el efecto del alcohol o las drogas, por un amigo, por un familiar, en un lugar donde la víctima estaba por elección propia, a veces sin penetración o sin dejar marcas físicas. No hay nada, absolutamente nada, que justifique un abuso. El único responsable del abuso es el abusador pero lamentablemente la justicia machista no opera bajo el mismo concepto y eso lleva a que gran cantidad de violaciones no se denuncien.

Les creemos a las víctimas. Les creemos a los grupos de mujeres que ponen su cuerpo para visibilizar las violencias que sufrieron. Después de publicada la noticia del escrache, conocimos otros relatos de situaciones violentas con el mismo hombre. Las mujeres que las sufrieron no quieren hacerlas públicas porque saben que a la violencia que ya padecieron ahora tendrían que sumarle que no les crean y que las ataquen, incluso personas que discursivamente son feministas.

Foto: archivo 8300 (Emiliano Ortiz)

No es la primera vez que lectores y lectoras de 8300 descreen de la víctima, en el 2009 con el caso del ginecólogo Focaccia el sitio se llenó de comentarios defendiéndolo. Quisiéramos que quienes nos leen piensen en las mujeres que se animaron a visibilizar (con mayor o menor grado de anonimato) las situaciones de violencia antes de cuestionarlas a pesar de que no publiquemos su nombre y apellido, que piensen cómo se pueden sentir leyendo esos comentarios porque se puede borrar el nombre y apellido de una víctima en una nota periodística, pero no se puede borrar lo que sufrió.

Nosotras y nosotros seguiremos comprometidos con la lucha contra las violencias machistas, y la convicción es tan fuerte que incluso podemos ir contra algunos valores periodísticos y hacer una nota exclusivamente con fuentes anónimas. Seguiremos haciendo este periodismo feminista y libre que elegimos hacer, cuenten con eso.

0 comments

  • Han ido en contra de todos los valores periodisticos, lo que describen no es periodismo, es un panfleto.

    No solo hicieron una nota con fuentes anonimas, sino que es una fuente anonima que refiere el contenido de un cartel en la calle y ademas, refiere el testimonio de otra tercera persona, tambien anonima y ausente. Asi y todo tampoco refiere ningun hecho ya que da cero detalles. Tampoco se tomaron el trabajo de investigar si existe denuncia judicial? Y si la tercera persona existe y confirma los dichos de la “comandanta”?

    Me parece que en el panfletarismo se olvidaron de todos los principios del periodismo: no dicen qué, ni quien ni cuándo, ni cómo

  • Ni quién, ni dónde, ni cuándo, ni cómo, ni qué. El unico mensaje es “el bicho es un violador” sin explicación alguna, porque “alguien” lo dice. Si es varon, es culpable.

  • Menos mal que se trata de Bicho Bolita y no de alguien desconocido. Si está pseudo denuncia basada en puterío de vecinas la hubiese sufrido un desconocido, todos estarían crucificándolo. Hay 8300… aquellas épocas en que te enfrentabas a JOS. ¿Cuándo te convertiste en un panfleto anónimo?

Deja un comentario