Infancias: el debate de la diversidad en la industria cultural

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La producción en serie de las princesas que hacen los cuentos para niños y niñas es, para Nadia Fink, una forma de reproducir estereotipos basados en múltiples violencias. Compiladora de “Ni Una Menos desde los primeros años”, editado por Las Juanas y Chirimbote, Nadia sostiene que es urgente pensar estrategias para educar en libertad y erradicar mandatos heteronormativos.

Nadia Fink en la presentación del libro en Neuquén

El primer germen de “Ni Una Menos desde los primeros años” se encuentra en “Equis, la igualdad y la diversidad de género desde los primeros años”, una compilación de textos de nació al calor de la Ley de Matrimonio Igualitario. Para Cecilia Merchán y Nadia Fink, las compiladoras, la apuesta necesitaba una revisión que se adecuara a los tiempos, las temáticas y sobre todos las dudas. Además, el terreno ganado con la colección “Antiprincesas” fue una apertura a nuevos debates sobre los consumos culturales de niños y niñas asediados desde el nacimiento por el castillo de Walt Disney.

“Me gustan mucho los cuentos para niños y niñas, es un universo que me fascina. Lo que pongo en crítica es la quietud en la que viven las princesas protagonistas. Cumplen sus roles con sumisión, son bondadosas y en general no se revelan”, explicó Nadia en la presentación del último libro, organizada por la agrupación Mala Junta, en Neuquén. Para la compiladora, los personajes no configuran su identidad sino hasta que se las confiere el personaje que tiene la fuerza, el coraje y el poder: un varón. Las princesas suelen ser niñas huérfanas, abandonadas a su suerte víctimas de algún maleficio y solo encuentran su deber ser cuando están al lado del príncipe. A su vez, los varones comienzan a ver que el modelo que aparece en las propuestas culturales es aquel que carga con la responsabilidad de ser proveedor, poderoso e infalible.

“Muchas personas creen que correr a las princesas de escena es quitarle la fantasía a las niñas y los niños. Sin embargo, la verdad no implica el abandono de la fantasía”, sostiene Nadia. No obstante, las posibilidades narrativas son infinitas y los personajes pueden revivir dinámicos en los productos culturales que no dejan de lado temas como la muerte, la separación de los progenitores, las familias monoparentales, tópicos ausentes en los discursos hegemónicos pero palpables en la vida de un niño o de una niña. Mientras es un hada madrina la que le soluciona un evento social a Cenicienta, Juana Azurduy  se levanta en armas y comanda la liberación en el Alto Perú.

En “Ni una menos desde los primeros años”, el abordaje se presenta interdisciplinario y suma tres relatos en primera personas de infancias y adolescencias trans. Esta combinación de textos académicos y relatos personales persigue el objetivo último del libro: construir el debate sobre la niñez de manera colectiva. Por eso se plantea como un material para familias, escuelas y talleres que ayuden a politizar la diversidad.  “Hay que pensar en educar infancias libres, en criar en diversidad para que los niños y las niñas no tengan que desandar este camino con el que nosotros nos estamos encontrando ahora, porque ellos no vienen con esas estructuras”, manifiesta la compiladora.

La tarea también está planteada para los medios alternativos y para los espacios cooperativos. La construcción de mensajes igualitarios también  se conforma como herramienta de disputa de la mirada hegemónica de la industria cultural y sus redes. “Estamos en el desafío de crear circuitos de comercialización más justos con más contenidos. Venimos planteando lazos colectivos que vienen a contar estos grandes temas que tenemos que desandar todos los días”, sostiene. En este sentido, es necesario crear un lenguaje sencillo, puesto en la escena pública para la revisión y dar cuenta de los avances que se hacen en materia editorial cuando decidimos mirar con los ojos reales de la niñez. “Es fundamental generar materiales disparadores y deconstruir colectivamente todas estas estructuras, derribar prejuicios y construir vínculos más igualitarios”, concluye la compiladora.

 

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