El feminismo en la Universidad y en la militancia estudiantil

Géneros, SECCIONES

La Universidad es un espacio de formación académica y política. En este sentido, podría pensarse que los avances del feminismo han logrado permear y transformar las dinámicas de poder internas que atraviesan los diferentes vínculos entre estudiantado, docentes y no docentes. Cuatro estudiantes que militan y transitan a diario los pasillos universitarios cuentan sus experiencias, evalúan los cambios y cuestionan lo que todavía falta.

Por Maximiliano Navarrete

Bárbara López es estudiante de Historia y militante de La Mella. Desde su agrupación se aborda la problemática de género a través de una secretaria. Por fuera de la universidad se trabaja la autodefensa feminista. También realizan charlas debates todos los sábados para profundizar la problemática. “La cuestión de género dentro del partido es algo que pesa, porque conlleva mucho romper los estereotipos. Por eso partimos de ¿qué es ser feminista? Antes de la facultad no sabía lo que era feminismo y cuando me topé con todo esto, un partido latinoamericano, feminista y popular no pude mirar hacia otro lado”, afirmo Bárbara.

¿Cómo han trabajado la temática?

No hemos trabajado profundamente el tema más allá de debatirlo. Pero sí la participación, por ejemplo, en las marchas por Micaela o Lucia, acompañar a gente que sufre violencia de género nos interpela a ¿Cómo reaccionar? ¿Qué preguntas hacer para no revictimizar?. Desde mi óptica, la crisis del patriarcado con el avance del feminismo a fines del siglo XX, ha hecho que la máxima expresión de esa crisis sean los femicidios. Esas cifras se ven en Argentina y en Latinoamérica. ¿Sino cómo explicar los 532 femicidios anuales en Honduras o qué en nuestro país muera una mujer cada 30 horas?

¿Qué dirías del abordaje universitario en dicha problemática?

Para mí no hay desde la Universidad una política para concientizar la violencia de género. Y tampoco las organizaciones hemos avanzado en materia de contención en espacios internos a la Universidad. Acá adentro de la facultad tampoco se llevan adelante cátedras paralelas para ahondar más en el debate. Capaz si se hace de formación en Gramsci para militantes pero no para pensar dichos temas de género y la cuestión es que las pibas siguen muriendo.

¿Y puertas adentro de tu agrupación?

Siendo autocrítica no se traduce a veces el discurso con perspectiva de género en la organización, qué se yo, lo ves, ¿quién lleva la bandera y quién está ahí cantando? ¿Quién da la orden en el grupo de whats app y quiénes la respondes? Ha habido compañeros militantes que han salido de la agrupación porque hay jerarquías muy fuertes, machismos duros. Creo que toda persona tiene su micromachismo pero son cosas que las agrupaciones nos tenemos que preguntar.

Mayte Galván estudia Historia y milita en Educación Proletaria-Poder Estudiantil del Partido Obrero Revolucionario. La agrupación está conformada en un 90% por mujeres. Esta característica les permite tener un arco de sensibilidad con la temática más amplio según comentó. “Hacia adentro del partido hemos acompañado a mujeres militantes que han sido violadas. Estas situaciones nos han hecho reflexionar mucho sobre cuál es la mejor manera de protegernos entre compañeras. Esta sociedad que se constituye patriarcal desde la familia como órgano básico, en conjunto a la propiedad privada; el cuerpo de la mujer pasa a ser un objeto de posesión. Para nosotras la justicia es cómplice. Esa inequidad se rebela en las penas simples y en la actitud de culpar a la mujer. Por eso escrachar a un abusador, es interpelar a la sociedad. Es decirle al verdulero o verdulera, este tipo es un violento y un acosador. No podemos dejarlo tras las bambalinas de la justicia”, sostuvo Mayte.

¿Cómo ves el espacio universitario en torno a la perspectiva de género?

Estos temas nos atraviesan a todes. Pero escasea el debate dentro de las políticas universitarias. Dentro de mi carrera solo lo hemos visto en cátedras aisladas como las de Historia Universal. Obvio que después ves que el rector sale con comunicados “Ni Una Menos, Vivas las Queremos, Basta de violencia hacías las Mujeres” pero después en la Universidad no hay jardines maternales, no tenes licencia por maternidad. Porque además no hay gas y una madre no debería pasar frío. Cosas que hacen a la violencia en general. Esto nos permite afirmar que son solo enunciados testimoniales. Por ejemplo, nos ha tocado luchar para conseguir una licencia por maternidad para compañeras que además de estudiar tienen que trabajar en sus hogares. Hay muchísimas trabas burocráticas para lograrlo.

¿Cuál sería tu propuesta para cambiar esto?

Tomar un rol activo es empezar a interpelarse primera una como mujer. No quedar en la preocupación sino salir a la calle y tener una actitud de frente único, porque más allá que yo sea “una chica del POR”, me parece que es necesario como mujer saber que el sistema le tiene miedo a nuestro empoderamiento y para eso tenemos que estar todas. Pero también es importante que como mujeres nos quitemos nuestros propios prejuicios y nos detengamos a pensar cuando empleamos micromachismos.

Stefania Rivera Nahuelan es estudiante de Historia y forma parte del colectivo del Barcito Autogestión de Humanidades.

¿Cómo se relaciona el grupo del bar con la perspectiva de género?

Desde que ingresé al bar supe que ya se venía hablando y debatiendo sobre perspectiva de género. Nos pega fuerte porque hay una serie de actividades que se visualiza por ejemplo tenemos que cocinar o lavar platos. Puedo decirte que a veces discutimos con algunos compañeros, pero siempre ellos se reeplantean sus privilegios. De hecho están planeando armar un taller de nuevas masculinidades como para entrar más en tema. Quizás en el bar podemos ser más libres y hacer reflexionar a los compañeros en sus miradas machistas. Pero al salir e ir a un aula, cambia todo. Ahí te encontrás con un profesor que te mira de más el cuerpo y eso es algo que vos no podés atacar porque están en su cúpula de poder: son los que ponen las notas. Es sorprendente que en Humanidades donde hay un gran ego de “progre superado” no se ayude a denunciar la violencia machista de algunos profesores. A nivel académico creo que es una cuestión de iniciativa propia de la cátedra más que pensado en articulación con la Universidad. Sólo he visto algo así en una materia de la carrera. Para mí es muy importante porque una logra ver con perspectiva histórica ¿por qué estamos marchando? ¿Cuál ha sido el desarrollo del movimiento feminista a lo largo del tiempo y regiones? Como profesional debemos saber analizar y sobre todo, intervenir la realidad.

Para nosotros el feminismo debe ser una experiencia individual, hay que pasarlo por el cuerpo y la cuerpa. De nada sirve tanto discurso, si luego al accionar haces lo opuesto. El momento de cambiar es ahora. Por eso creemos que el feminismo nos llega viviéndolo con el cuerpo y en lo presente.

Karla Tiersen es estudiante de Planificación Ambiental y milita en la agrupación Pan y Rosas del Partido de los Trabajadores Socialistas. “Para nosotras la única manera de terminar con la opresión hacía las mujeres, es derribando al sistema capitalista heteropatriarcal. Dado que las mujeres somos doblemente explotadas: por una cuestión de clase y de género. El sistema busca ubicarnos en el rol de víctimas y con características de debilidad. Por eso nuestra agrupación busca el empoderamiento, como sujetas de acción y transformación”, sostuvo Karla.

¿Cuál es tu opinión sobre el partido y la perspectiva de género?

Hacia dentro del partido, como todos somos hijos del sistema, tenemos nuestros vicios machistas incorporados, pero desde nuestra lógica de acción, sabemos que el capitalismo no se puede combatir sino trabajamos desde una perspectiva de género. La lucha no es hacía los varones, sino hacía el estado que perpetra la inequidad. Para sentar las bases de una nueva sociedad, las mujeres debemos ser protagonistas. De hecho históricamente, somos nosotras las que encendemos la chispa y quemamos todo, como en la Revolución Rusa que fueron las mujeres las que iniciaron la revuelta. Cuando hay un caso de machismo adentro del partido, se discute y se decide qué hacer con la persona. Depende el grado de violencia, hemos llegado a expulsar o sancionar por un tiempo a modo de aprendizaje y reflexión, porque también se da la posibilidad de cambiar.

Lo que más valoro de mi agrupación y partido es que los compañeros se hacen a un costado cuando saben que el protagonismo es nuestro y nos garantizan su apoyo desde otros espacios y tareas.

¿Cómo pensás el feminismo dentro de la Universidad?

La Universidad es un lugar donde se reproduce la ideología dominante para mantener el estatus quo, es nuestro deber poner en pie un movimiento estudiantil que no sólo reflexione sino que actúe en consecuencia, comprendiendo la doble opresión que vivimos las mujeres. Por otro lado, también es necesario avanzar en cátedras libres que inviten a repensarnos en qué tipo de profesionales queremos ser ¿Mantener el orden que baja la clase dominante o luchar por una sociedad más inclusiva donde mujeres y trabajadoras son líderes de ese cambio? Por esto mismo, desde Pan y Rosas, impulsamos la Secretaría de la Mujer y la Diversidad Sexual en la Universidad. Este espacio es abierto a todas las personas, partidarias e independientes porque el objetivo es llenarlo de militancia y consciencia.

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