Busca que el homicidio de su pareja sea juzgado como femicidio transversal

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El asesinato ocurrió durante 2015 en Cipolletti. La Justicia tomó a la mujer como testigo, a pesar de que el atacante era su ex.

Una mujer, cuya pareja fue asesinada por su ex, reclama que la Justicia reconozca el caso como un femicidio transversal.

Marcha “Nosotras paramos, ni una menos, vivas nos queremos”. Foto Cecilia Maletti.

El hecho ocurrió el 7 de noviembre de 2015, en el barrio de las 1.200 Viviendas de Cipolletti, cuando Pablo Peña apuñaló a Pedro Antinao.

La abogada Mariana Chasco, explicó que durante un año y medio la mujer, llamada Sabrina, y el acusado mantuvieron un noviazgo violento.

Finalmente se separaron y Sabrina denunció a Peña, tanto por violencia de género como por las violaciones a la restricción de acercamiento que este cometía.

Sin embargo, el sujeto continuó acercándose a la mujer con la intención de retomar el vínculo. En una de esas oportunidades tomó conocimiento del noviazgo que Sabrina había entablado con Antinao.

Según el relato de la mujer, días después Peña increpó a su pareja cuando caminaban por la calle gritándole: “¿Así que vos sos el que está con mi señora?”. Luego, le clavó un cuchillo de mango de madera en la espalda y, cuando Antinao intentó defenderse, volvió a apuñarlo siete veces en el pecho.

Mientras esto ocurría, Sabrina tironeaba la remera del atacante para detenerlo, sin embargo, él se dirigió hacia ella con la intención de agredirla, pero un vecino lo golpeó en la cabeza. Peña emprendió la huida sin éxito porque a las pocas cuadras fue atrapado por la policía.

La mujer viajó en la ambulancia con Antinao, quien falleció en el acto, aunque no la dejaron ingresar al hospital y la llevaron a declarar. Luego volvieron a pedirle su testimonio, a pesar de que había sido medicada por el shock nervioso que sufría.

Desde ese momento, Sabrina fue tomada como testigo de la causa por homicidio simple, sin recibir ningún tipo de contención como víctima.

Aunque la Justicia restó importancia al vínculo entre la mujer y el acusado, no lo hicieron los allegados a Antinao, quienes la amenazaron causando que se mudara cinco meses a otra provincia.

Sin embargo, Sabrina regresó y habló con el fiscal del caso, Gustavo Herrera, quien notó el contexto de violencia de género anterior al asesinato y pidió la nulidad de la elevación a juicio.

De aceptarse el pedido de Herrera, la causa pasaría a ser un homicidio doblemente agravado, tanto por la alevosía del apuñalamiento por la espalda, probado en la autopsia, como por tratarse de un femicidio transversal.

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