“Cayu Trahun Kezau Mamuil”: Un festival para recuperar al pueblo mapuche desde el arte

Artes, Pueblos Originarios, SECCIONES

Entre el miércoles 25 y el sábado 28 de enero tuvo lugar en Pampa del Malleo, Junín de los Andes, el sexto Festival Artístico por los Derechos del Pueblo Mapuche y la Interculturalidad “Trahun Kezau Mamuil”. Artistas, comunicadores y comunicadoras populares, escuelas de la región y miembros de diversas comunidades participaron de este transformador encuentro.

Por Paulo Tejeda

Foto Silvana Flores.

Ubicada unos 30 kilómetros hacia el norte de Junín de los Andes, Pampa del Malleo es el paraje sobre el cual se encuentra asentada, desde principios del siglo pasado, la Comunidad Mapuche Painefilu.

Pehuenes, pinos, ovejas, la inmensidad de la pre-Cordillera y el volcán Lanín como guardián le dan forma a un entorno que cautiva por su enigmática simpleza.

Allí, 10 kilómetros hacia el norte del río Malleo, se ubica el predio donde funcionan la escuela pública de gestión comunitaria N°357 y el Centro Complementario de Educación Intercultural, que cada verano se abre para celebrar este Festival Artístico por los Derechos del Pueblo Mapuche y la Interculturalidad.

Dos salvedades: si bien la escuela existe desde 1934 no tuvo esa denominación sino hasta 2010; y el centro que la complementa funciona como tal desde 2011.

Sucede que, tanto el Festival como la modalidad de funcionamiento actual de la escuela, son el resultado de un complejo proceso (ver cronología parte) mediante el cual las y los integrantes de la comunidad han logrado recuperar un espacio atravesado por dos de los pilares de la llamada “Conquista del Desierto”: la expansión del Estado Argentino y la evangelización como instrumento para “educar y civilizar”.

Para nosotros esta es una forma de fortalecernos. Hemos sido postergados durante mucho tiempo”, explica Miguel Painefilu, docente y coordinador del Centro Complementario de Educación Intercultural desde su creación.

Murales, talleres, convivencia y reflexión

Foto Florencia Mocciola.

Desde sus inicios, en 2012, el “Trahun Kezau Mamuil” reúne a muralistas y artistas plásticos de la región y el país con el propósito de intervenir los muros de un predio cargado de historia. Así, imágenes alusivas a la cultura mapuche y su cosmovisión resignifican un espacio que año a año recupera memoria e identidad.

“Es un honor, un placer y una responsabilidad muy grande poder compartir en este lugar, aportando a una lucha centenaria como es la reivindicación de los derechos del pueblo mapuche”, comenta con convicción Gastón Pereira, artista plástico de Neuquén Capital.

La creación de los murales funciona como herramienta y excusa. En torno a su realización suceden muchas otras cosas: círculos de la palabra, convivencia, música, reflexiones. En cada intercambio – ese momento en que las culturas y los quehaceres se encuentran y se conjugan –, la palabra “diversidad” se llena de sentido, casi al punto de cobrar vida. Imposible permanecer inalterable ante tal experiencia.

“Hace seis años que vengo y es impresionante lo que uno aprende y se lleva de cada encuentro, la gente que conoce”, agrega Pereira al respecto.

La participación de niños y niñas de la comunidad es otra de las patas fundamentales de este festival intercultural. Se comparte con ellos, pueden observar el desarrollo de los murales y una de las jornadas se dedica específicamente a que las y los visitantes del lugar ofrezcan diversos talleres o actividades.

Murga, guitarra, teatro foro, cerámica, títeres e historieta fueron las propuestas que le dieron forma a esta parte del encuentro.

Entre otros, las y los siguientes muralistas dejaron su huella en esta sexta edicion del trahun: Chelo Candia (Fiske Menuco), Elisa Algranati, Yamila Portillo Giraldes, Gastón Pereira, Silvana Flores, Marisa Tejada, Luciana Penjak (Neuquén), Virginia Zapata (Cipolletti), Mercedes Soria (Los Toldos, Bs. As.) y Sergio Herrera (Santiago del Estero).

Participaron, además, artistas de otras disciplinas y de otras ramas del conocimiento: “De nuestra parte nos queda agradecer a los artistas y aquellas personas que aportan para que el lugar y el encuentro se conozcan”, concluye Painefilu.

“Petu mogueleiñ, todavía estamos vivos”

Foto Silvana Flores.

 

Además de coordinar el Centro Complementario y organizar el encuentro junto con la educadora mapuche Berta Catricura, Miguel Painefilu es descendiente directo del fundador de la comunidad, Mariano Painefilu.

Todavía estamos vivos”, sostiene y agrega que “el pueblo mapuche es un pueblo vivo, que sobrevive gracias a la conservación y transmisión de su conocimiento.”

“Esto es revolucionario; estamos logrando transformar algo que durante cuarenta años se hizo de un único modo”, continúa. “Para nosotros es fundamental poder pensar con identidad, poder pensar desde el territorio, y pensar en una educación más allá de las aulas. El conocimiento mapuche no nació en las aulas, sino que se transmite desde la familia y la comunidad”, destaca Painefilu.

En relación al funcionamiento del espacio, agrega: “Somos la única escuela de la provincia que funciona con este formato. En el Centro Complementario los niños reciben formación en mapudungun, telar mapuche y arte mapuche, que son los pilares de nuestra cultura”.

Cronología de una reivindicación

A principios del siglo pasado, Mariano Painefilu llegaba a la región desde la zona de Azul (actual provincia de Buenos Aires) huyendo de la avanzada militar encabezada por Julio Argentino Roca. En primer lugar se asentaría en la zona de Quillén (Aluminé), pero al ser nuevamente desplazado se ubica sobre la costa del río Malleo, para finalmente llegar a Pampa del Malleo.

A continuación, una breve cronología de lo sucedido desde entonces:

1912: El presidente Marcelo T. de Alvear le asigna a Painefilu las tierras donde hoy se asienta el Lof.
1934: Las y los pobladores del paraje construyen la que sería la Escuela Nacional N°114, que empieza a funcionar en 1942.
1962: Nación transfiere la escuela a la provincia de Neuquén, que a su vez delega la responsabilidad a la Congregación Salesiana. Comienza a funcionar de este modo la escuela hogar Mamá Margarita.
1978: La Asociación Civil María Auxiliadora pasa a administrar el establecimiento.
2005: Se trasladan los restos mortales de una religiosa a la capilla del predio sin el consentimiento de la comunidad.
2006: Se desaloja a un miembro de la comunidad del predio, se demuele el edificio histórico de la escuela (peyorativamente denominado “escuela rancho”) y se realiza extracción de áridos en el lugar. Todo sin consulta ni autorización de parte de la comunidad.
Asambleas mediante, se le exige a la Congregación que abandone las instalaciones antes de finalizar el año.
Comienza un conflicto que continuaría hasta 2008, en el que intervienen la Confederación Mapuche de Neuquén, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), el obispo Melani, el Consejo Provincial de Educación y diversas autoridades provinciales.
2008: Se logra acordar en un Proyecto de Educación Intercultural; el INAI asume la responsabilidad de su seguimiento y concreción.
La Asociación María Auxiliadora abandona la escuela.
Ante la irresolución concreta del conflicto y la posibilidad de continuidad del albergue, la comunidad ocupa las instalaciones del predio.
2010: Se crea Escuela Pública de Gestión Comunitaria N°357
2011: Comienza a funcionar el Centro Complementario de Educación Intercultural
2012: Primer Festival Artístico en por los Derechos del Pueblo Mapuche y la Interculturalidad

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