Pueblos originarios del Norte argentino: vivir a medio camino entre “dos mundos”

Pueblos Originarios, SECCIONES

Al noreste de la provincia de Salta, se encuentra El Gran Chaco atravesado por el río Pilcomayo. Es un lugar donde los límites actuales son meras líneas que sirven para demarcar espacios territoriales cargados de “soberanía estatal”, que es ajena a la realidad que les toca vivir a sus habitantes originarios-nómadas. Pueblos originarios que sienten por límites al cambiante Pilcomayo y las barreras que el “ mundo” va construyendo a fuerza de intereses foráneos a los suyos. Los peces y el agua dulce son junto al monte, valiosos entes naturales para las comunidades de la zona, agrupadas según sus etnias: Chorotes, Wichis, Chulupies, Tobas, Guaraníes, Tapiete y Chané. Entre una naturaleza inmensa y un monte al que llamaban impenetrable los indígenas tratan de encontrar o resignificar cuál es su origen y qué lugar les corresponde en este “mundo globalizado” en el que no terminan de ser incluidos.

Por Nadia Ramírez Osses, Diego Salto, Emilio Civale

El pueblo Chorote es nómade, sus antepasados llegaron a la ribera sur del Pilcomayo huyendo de la guerra del Gran Chaco (1932-1935) cuando los ejércitos Paraguayo y Boliviano se enfrentaron por el Chaco Boreal. Sus costumbres habían sido hasta entonces, acampar según la temporada, en el monte para recolectar frutos, miel, cazar animales y sembrar, o en la ribera del río si había abundantes peces. Algunas de esas costumbres como pescar y recolectar frutos perduran. Las mujeres se dedican a hacer artesanías en macramé que se caracterizan por la técnica del hilado y ser teñidas con plantas de la zona. El idioma también es otra característica identitaria que todavía les pertenece, los grandes y niños conservan el lenguaje propio de la etnia.

Algunos años atrás, el río Pilcomayo se abrió paso por su comunidad, y lo perdieron todo. “Tuvimos que salir”, explicó Juvencio, encargado del programa de alfabetización informática para los niños y referente de la comunidad Chorote. “Hacíamos varios viajes al día en dos bicicletas a buscar el agua, y la cuidábamos mucho”, afirmó. Varias familias se fueron a otras zonas pero la mayoría se reasentaron allí, tomaron distancia del río y se acercaron a la comunidad La Gracia, también Chorote, que les permitió compartir el agua con ellos.

Actualmente la situación en que se encuentran estos pueblos es resultado de años de colonización y gobiernos que favorecieron a multinacionales y particulares. La colonización impuso a los pueblos originarios del norte su cultura generando un proceso de aculturación. En materia de creencias los chorotes son evangélicos y los wichis católicos.
La situación actual de los pueblos originarios en Salta es difícil. Son pocas las comunidades que tienen la posesión de la tierra. El avance de la frontera agrícola hizo que se fueran quedando sin su espacio natural. Ello derivó en la precarización de las condiciones de vida. La presencia del Estado en materia de política social es inexistente. Tienen grandes dificultades para acceder a espacios sanitarios ya que el hospital más cercano se encuentra a tres horas. Hace recién cinco años que tienen luz, el agua es de pozo o de lluvia. A la zona se acercan fundaciones como Help Argentina, Misiones Rurales Argentinas, Fundacion Glaux, Asociación Achalay; que reciben aportes de empresas para hacer las donaciones que llevan a las comunidades.

“Que seamos indígenas no quiere decir que tengamos que ser pobres”, mencionó un integrante de la comunidad Chorote, Juan Sarabia.

Si bien la mirada de lo que se puede considerar pobreza puede variar, entre los que allí ven pobrezas y los que ven riquezas, lo cierto es que abiertos al mundo hay mucho para conocer de la historia de los pueblos originarios del norte y de la situación en qué se encuentran hoy. Y si por unos días, solo por unos pocos días, existiera la posibilidad de que uno se sintiese como un visitante en su propia tierra quizás, podamos esbozar un poco lo que estos pueblos han pasado.

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