Villa Florencia: un barrio que creció por el esfuerzo solidario de los vecinos

Movimientos sociales, SECCIONES

Este año celebró su 104 aniversario. El barrio cumple años el día del nacimiento de Florencia Oghagavia de Nordestrom. Su historia es la historia del nacimiento y crecimiento de Neuquén como ciudad. 

Foto del blog barriovillaflorencia.blogspot.com.ar

“La primera familia que se acerca al barrio fue la familia Nordenstrom. Familia que conocía a Casimiro Gómez, quien vino a la región con la mal llamada ‘Conquista del desierto’”, afirma Daniel Mora integrante de la sub comisión histórica barrial y socio fundador del Centro Deportivo Padre Rafael Picardi. “Casimiro Gómez le da a la familia Nordenstrom un ranchito que está por el lado de la calle Ignacio Rivas en el año 1902, a partir de ahí la familia Nordestrom comenzó a construir su casa. En 1906 se concreta la casa que hoy todavía está de pie”, señala Daniel. Esa casa es fundacional del barrio. Es una casa hecha de adobe, de madera y está intacta, no se la ha modificado desde sus orígenes.

En 1912, durante el periodo en el que se traslada la capital de la ciudad de Chos Malal a la ciudad de Neuquén le entregan los títulos de propiedad a la familia Nordenstrom. Para esta época se habían concretado trueques de parcelas. “Era un trueque, un intercambio de tierras por elementos con los que trabajaba la gente, el carnicero por carne, había gente del tambo que le daba la producción de leche”, cuenta Daniel. “En esos tiempos se tenía que hacer todo ahí, habían hornos para producir los ladrillos”, afirma.

Todas estas familias eran muy conocidas en este sector. “La gente que hizo a la ciudad de Neuquén estaban desde ese lugar, algunos lo llamaron pueblo viejo, puede ser una punta del iceberg de que ahí nació Neuquén”, hipotetiza el vecino. “A partir de ese año de los títulos cedidos es que empezamos a festejar el nacimiento del barrio y el 7 de noviembre porque era el cumpleaños de doña Florencia, que había nacido en 1849. El barrio tiene el nombre de ella porque la casa de ellos, el casco se llamaba ‘La Florencia’”, explica Daniel.

Una de la características más importantes del barrio es que se forjó con esfuerzo, voluntad y solidaridad de los vecinos.Los vecinos se juntaban y hacían las acequias , todo el mundo iba a palear para que el agua llegue a las quintas. Siempre fue así solidario”, afirma Daniel. “ Mi padre fue uno de los primeros integrantes de la comisión vecinal del barrio y recuerda que la electricidad la trajeron ellos , le pidieron un préstamo a la municipalidad para que Calf en ese momento comprara el alumbrado público”, recuerda y agrega que “no vino Calf a poner el tendido de cables, fue un crédito pagado por el trabajo de los vecinos que se organizaban vendiendo empanadas, eso fue un trabajo solidario que hoy en día no se ve, cuando todos los vecinos se organizaron para pedir un préstamo y salen a pagarlo en conjunto, marcaron la tendencia de que todo iba a ser así”, comenta Daniel.

La identidad del barrio se fue conformando en relación a las decisiones que fueron tomando en conjunto los vecinos. En 1962, durante el primer mandato de gobierno Felipe Sapag propuso a los vecinos construir un barrio nuevo y uniforme. “Los vecinos le pidieron una ayuda a Sapag, para los que no podían terminar sus casas y Sapag le ofreció hacer un barrio uniforme y tirar todo abajo, los vecinos rechazaron la propuesta puesto que era idea de ellos terminar sus casas a gusto de cada familia”, afirma Daniel.

Villa Florencia tiene aproximadamente 3.500 habitantes. Actualmente cuenta con tres actividades: Acción Social de Provincia, La Biblioteca Popular Marcelo Berbel y el Centro Deportivo Padre Rafael Picardi.

El Centro Deportivo tiene ese nombre que nace por un Padre del barrio que enseñó y motivó a los niños y jóvenes  a practicar deporte. La mayoría de sus actividades gratuitas y algunas que son pagas, propuestas por la comisión vecinal. El salón y el gimnasio fueron creados en 1985 cuando un grupo de treinta jóvenes se reunieron para dar vida a estos espacios que no existían en el barrio. “Ningún vecino mayor o adulto creyó en nosotros, pero nosotros le dimos para adelante, con venta de empanadas, con todo tipo de actividades, siempre junto al vecino y con lo recaudado se comenzó a construir las bases del salón”, cuenta Daniel. “Conseguimos que la municipalidad nos cediera un terreno que era un pantano y tuvimos que rellenarlo para comenzar a construir”, recuerda. El Centro Deportivo hoy tiene 26 años y la cantidad de personas que asisten al espacio ronda entre las 500 y 700 por mes. “Al terminar el salón presentamos un proyecto de un comedor infantil y Unicef nos dio los fondos, estiramos tanto el dinero que hicimos un montón de cosas: una cocina, los baños, al salón se le puso piso, se consiguió madera para hacer las mesas, los bancos”, dice Daniel.

Si bien se han logrado muchas cosas en el barrio, en el Centro Deportivo, la calefacción no se ha podido instalar y se presenta como un grave problema. “Las actividades en invierno tenemos que pararlas porque es impresionante el frío que hace, los profes están con camperas, bufandas, gorros en invierno en los días más fríos se para todo”, asegura. También necesitan conseguir fondos para arreglar el piso del Centro Deportivo y que pueda ser acorde a las actividades que se realizan cotidianamente, gimnasia para adultos para abuelos, baile, patin, voleey, handball, entre otras.

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