“Yo soy un combatiente, un guerrero, que sabe lo que es la brutalidad policial”

Pueblos Originarios, SECCIONES

Compartimos la segunda parte de la entrevista al líder mapuche, Facundo Jonas Huala.

Foto Bruno Tornini.
Foto Bruno Tornini.

Por Gipsy Lavín para Va Con Firma.

-Cuál es el mensaje al sector de la sociedad que piensa que (el general Julio) Roca hizo bien, y hablan de la invasión Mapuche al pueblo Tehuelche?

-Primero, que son bastante ignorantes. No nos conocen a nosotros y evidentemente no conocen a los Tehuelches. Se dejan guiar por autores fascistas como Casamiquela, que fue director del museo de Leleque, de Benetton. Todos esos grupos nacionalistas y reaccionarios dicen que nosotros somos agentes del imperialismo, nos tratan de secesionistas pero nosotros ejercemos más soberanía que el mismo Estado. No nos conocen, son nacionalistas muy truchos, pedorros, son los mismos que defendieron a los estancieros en la época de la Patagonia Rebelde, las ligas patrióticas al servicio de los estancieros ingleses. Entonces ¿quiénes son los invasores acá? Ni siquiera pueden defender su naciente patria. Es una naciente patria al servicio de los capitales extranjeros, del imperialismo británico. Acá los únicos que entregan todo a los gringos son ellos. Nosotros queremos vivir tranquilos, en paz, y como no nos dejan tenemos que luchar. Con esta gente ignorante, al servicio del imperialismo, de las empresas, de las patronales, son los primeros rompehuelga, gente retrógrada, me gustaría debatir de política con ellos. No saben cómo somos. Somos gente de laburo. Las rucas no se levantan solas. El estado vino a ofrecernos chapas la gente no aceptó, no queremos nada del Estado, queremos la tierra. Que el Estado nos devuelva la tierra, nosotros somos autónomos, sabemos laburar y podemos sostenernos bajo nuestro propio esfuerzo, no queremos deberle nada a nadie. Por eso no dependemos de ninguna ONG. Hay mapuches que seguramente son mantenidos por ONG, no es nuestro caso, no nos interesa, hemos sido críticos de eso. Fuimos críticos con algunas organizaciones que recibieron plata hace como 10 o 15 años del Banco Mundial. Nosotros no lo aceptamos, porque eso es ponerse el lazo al cuello, por eso hoy son incapaces de expulsar a las petroleras. Nosotros vamos a expulsar a las petroleras, a fuerza de lo que sea. Acá no se van a meter, si es necesario va a correr sangre, a sangre y fuego los vamos a echar si es necesario. Mientras estemos aquí, mientras se siga levantando la gente no van a entrar. Nosotros no tranzamos con eso, y cuando podamos vamos a ir a expulsarlos a otros lados, cuando crezca la conciencia mapuche. Tiene que ver con descolonizarse en todos los sentidos.

Nosotros vamos a expulsar a las petroleras, a fuerza de lo que sea.

-¿Cómo te llevás con ser un referente de lucha?

-Vivir con eso nomás. A veces es incómodo, siempre quise ser un peñi, un obrero o un soldado más de esta lucha, pero es algo que me tocó y me hago cargo de eso. Hoy en día, en el contexto que estamos, si los lonko no nos hacemos cargo de la lucha de nuestro pueblo, de la condición en la que estamos, le estamos errando. No solo mejorar la calidad de vida, se requiere un proceso revolucionario si o si. Aquí tiene que haber un proceso interno, de autonomía, de emancipación, sin depender de nadie más que de nosotros mismos, de nuestro esfuerzo, independencia total. Estamos en una situación crítica, muchos pensamos que si en 10 años no nos levantamos, desaparecemos como pueblo, porque si bien varios hablamos mapuzungun, los viejitos se nos están terminando. Hay que hacerse cargo de la realidad en el lugar que uno esté y actuar para transformarla. A mi me toca ser una autoridad, un referente pero no me voy a vender, no voy a cambiar, no me voy a agradar ni a explotar a mi gente. Se trata de hacerse cargo e ir transformando la realidad para lograr la libertad nuevamente, la felicidad de nuestro pueblo. Antiguamente fuimos felices, acá no había pobreza, no había riqueza, no había opresión. En el mapuzungun no existen la palabra libertad ni opresión, no lo conocíamos porque éramos tan libres que no hacía falta. Siendo lonko me toca hacerme cargo de la lucha de mi gente, del discurso, del avance. No puedo como autoridad dar un doble discurso, las cosas son de una sola manera, me enseñaron así, uno tiene que ser de una sola línea, y ser consecuente. No me preocupa caer preso, seguir poniendo el pecho a la represión, porque nos debemos a nuestro pueblo, no tenemos una vida personal e individual, nos debemos a nuestra gente.

Se trata de hacerse cargo e ir transformando la realidad para lograr la libertad nuevamente, la felicidad de nuestro pueblo.

-¿Qué es la “Resistencia Ancestral Mapuche”?

-La Resistencia Ancestral Mapuche es una forma, un nivel de pensamiento, que le da libertad a los Weichafe para actuar. Es una organización dentro del Movimiento Mapuche Autónomo del Puelmapu (tierra del este, Argentina). Los weichafe actúan acorde al contexto, a las circunstancias actuales. Son guerreros que adquirieron un grado de conciencia y de compromiso, la voluntad que le da su espíritu y su pensamiento que los hace actuar acorde a esos principios. Los que participan son mapuches conscientes de su espíritu, de la condición en la que está su pueblo y actúan frente a eso. Son de diferentes comunidades.

-¿Formás parte actualmente de la Resistencia Ancestral Mapuche?

-Sí, he formado parte. Desde que caí detenido y antes, perdí algunos contactos. Somos gente que de alguna manera ha tenido que clandestinizarse porque te busca la policía. Yo estuve clandestino muchos años, prófugo, Hay cosas que no puedo revelar, son secretos. Es una actitud y un pensamiento.

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Foto Bruno Tornini.

-¿Te considerás un perseguido político?

-Sí, sí, lo soy. Yo soy un combatiente, por eso soy un lonko weichafe, soy un guerrero, he combatido la represión, las balas de la policía, me defendí con distintos elementos, no solo con piedras, pero sé lo que es la brutalidad de la represión. La gente es muy hipócrita y algunos mapuches también lamentablemente, porque eligen luchar dentro de los parámetros del sistema y esas luchas están perdidas desde el principio. Incluso cuando están ganadas, porque vas a ganar lo que el sistema te permite ganar, lamentablemente los ricos nunca van a ceder sus privilegios en beneficio de nosotros.

-Entonces ¿Cómo sería la lucha?

-De manera autónoma, independiente, respetando valores, la ética, valores humanos. Todos sabemos que las leyes son escritas por los ricos. Las leyes son para una casta, una clase, un tipo de persona. La democracia es burguesa, la escriben los burgueses. Por eso hay ciudadanos de primera y de segunda y hasta de tercera, como nosotros. Las leyes son injustas y están a favor de los patrones y de la propiedad privada.

-¿Cuál es el sistema ideal?

-Para nosotros, la vida de nuestros antepasados, como vivían nuestros abuelos, bisabuelos. Con nuestra propia organización política y territorial.

La gente es muy hipócrita y algunos mapuches también lamentablemente, porque eligen luchar dentro de los parámetros del sistema y esas luchas están perdidas desde el principio.

-¿Cómo sería la convivencia entre el mapuche y el no mapuche, el sistema ideal?

-Eso lo debe construir la gente no mapuche, los sectores progresistas, humanistas de la sociedad, revolucionarios, no nosotros. Lo único que nosotros podemos decirles es lo que no queremos. Tienen que crear una vida respirable para todos, ir creando cosas propias, proyectos políticos nuevos. Nosotros creemos que las revoluciones son posibles, hubo muchas épocas de revoluciones. La burguesía toma el poder a partir de un proceso revolucionario en Europa, en Francia con la toma de la Bastilla y en EEUU con la guerra civil yankee. El que se toma del poder es la burguesía. Los burgueses eran los que se amontonaban alrededor de los feudos, hicieron un trabajo de 300 años de revolución cultural. Cuando culminó el proceso, ellos tomaron el poder. Eso fue a partir de una revolución, corrió sangre, murió gente. Luego hubo varias etapas de revolución en 1917 la Revolución Rusa, también Villa, Zapata en México en los 20’; 30’, la Guerra Civil española, Sandino en América. Luego hubo otra oleada de revoluciones y de luchas en los 60´ 70’ con la Revolución Cubana, también en Nicaragüa. En distintas etapas se ve que el proceso revolucionario, como método sirve, lo que ha fracasado son las propuestas, los programas la construcción de esa otra sociedad. Es una humilde opinión nuestra. Creemos que las revoluciones han tomado el poder del estado burgués entonces repiten la estructura del Estado, tomaron la estructura de su propio enemigo, por eso cambió de color el dominador. Se tiene que crear un sistema propio, de los pueblos desde abajo, las clases populares, los pobres, los oprimidos.

-Por último, un mensaje a la comunidad, a quienes apoyan la lucha del pueblo mapuche y a quienes los califican de terroristas…

-Terrorista es el poder, nosotros combatimos la violencia del poder. Somos combatientes, yo soy un combatiente y estoy orgulloso de eso, de haber sufrido las cosas que sufrí, no lloro la carta por eso. Hemos dormido en el monte, a la intemperie en pleno invierno, incluso bajo la nieve. Hemos aguantado las torturas de la policía, soportado discriminación por muchos años, hemos sido basureados de todas las maneras que se le pueda ocurrir y sin embargo acá estamos levantando la voz nuevamente. Creo que la sociedad entera debe instruirse y formarse, y crear debates genuinos. Digan lo que digan, todos están con la estupidez de Tinelli y nadie cuestiona que Tinelli es otro latifundista que tiene tierras acá cerca en Esquel. Nadie cuestiona la cultura de Tinelli, de burlarse del defecto ajeno y después lavar sus culpas con un programa a beneficio de discapacitados o lo que sea. Nadie cuestiona que la prensa y Tinelli hoy en día en Argentina son el primer poder y no el cuarto, ellos gobiernan más que Macri o Macri gobierna gracias a ellos. Se debe analizar desde dónde hablan cuando hablan. Se creen con el derecho de ponernos rótulos, de clasificarnos, pero lo hacen desde la comodidad de sus hogares, donde seguramente comen todos los días y no les afecta la crisis. Nosotros tenemos que pelearla todos los días para vivir. Hemos construido mansiones para los ricos, nosotros somos los que les limpiamos la mugre. Mi vieja ha trabajado en hoteles, en casas particulares limpiándoles los inodoros a los ricos. Yo mismo a los 13 años empecé a trabajar, en la construcción. Nosotros hemos vivido la explotación. Hay que debatir política en serio, “destinellizarse”, invitarlos a que se vuelvan a humanizar, a pesar de las diferencias, saber construir. Somos gente de laburo, de sacrificio. Nosotros igual todo lo que está acá abajo lo hemos construido con nuestro esfuerzo. Le diría a esa gente que nos conozca realmente como somos, porque toda la clase obrera del sur es Mapuche y Tehuelche, es indígena, somos nosotros. Le cuidamos el campo a Benetton, todos los puesteros son nuestros parientes, son nuestros primos, tíos, abuelos. Mi viejo y mi abuela, le trabajaban a los estancieros, trabajaban todo el mes y les pagaban con un par de bolsas de manzana, así es como nos hemos criado y hacemos estos análisis de la realidad desde la vivencia. Yo no terminé la escuela, llegué hasta segundo de la secundaria. Una vez me pusieron un psicólogo en la escuela, porque decían que tenía ideas peligrosas. Cuando un peñi, que tuvo la oportunidad de ir a la Universidad, me enseñó la dialéctica, comprendí la vida que llevamos, somos oprimidos, trabajadores. Y los huinca, los ricos, son los patrones. Entonces toda la formación política la hablo desde la vivencia. Cuando hablamos de historia lo hacemos desde esa vivencia. Cuando hablo de la masacre, del genocidio, del sufrimiento, es lo me cuentan mis abuelos. Mi abuelo Mauricio Fermín sufrió un intento de desalojo, hace como 10 años, y me contaba lo que le contaban a él sus abuelos, sus padres. En el tiempo de la Conquista los llevaban caminando desde esta zona hasta Azul y hasta Valcheta. En el camino, a los que no querían caminar más, les quebraban las articulaciones y los mataban. A los nenes, cuando ya no podían más, los mataban y los plantaban en un asador y le querían hacer comer eso mismo, a los otros que iban caminando. Los amontonaban en un lugar, como campo de concentración, a 100, 200 o 300 mapuches, y los hacían pasar hambre días, después le tiraban un pan, y la gente se peleaba por el pan, más vale estaban muertos de hambre. Así los tenía el Ejército Argentino y esa historia nosotros las conocemos de la propia vivencia de nuestras familias. Los tehuelches también vivieron acá, porque llegaron a pedir asilo. No fuimos nosotros los que los correteaban, fue el Ejército Argentino. El Ejército Argentino los mató. Desde ahí hablamos, tenemos una razón histórica, una razón social. Hay situaciones objetivas que plantean este proceso revolucionario y de lucha, y hay situaciones subjetivas porque nuestra conciencia ha madurado. Porque si bien nos criamos con eso, la vivencia y el estudio nos hizo ver un poco más allá, desde lo que seguimos siendo. Y luego, crecimos en la conciencia de nuestra propia formación, de caminar los conflictos territoriales, las primeras recuperaciones de tierra, las primeras organizaciones de mapuches que hubo. Todo ese proceso nos hizo madurar la idea, los primeros que empezaron hablar de Nación Mapuche, de territorio, de autonomía, de autodeterminación. Eso nos llevó a buscar el significado de esos conceptos y a profundizarlos. El que quiera hablar, primero que se informe y luego discutamos lo que quieran, sobre los métodos y objetivos. Nosotros estamos dispuestos a debatir, ya tenemos un objetivo fijado y hasta ese objetivo no vamos a parar: recuperar todo el territorio y liberar a la Nación Mapuche.

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