A la hora de parir, frente al miedo y la violencia, la información es poder

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Foto: Florencia Salto
Foto: Florencia Salto

Una bebé murió en un parto domiciliario en Neuquén, la madre y el padre fueron acusados de homicidio. Desde entonces, el tema se discute en medios nacionales e internacionales. No hay una verdad absoluta ni se puede generalizar: no todas las madres eligen igual, no todos los y las profesionales de la salud acuerdan con cuánto hay que medicalizar, no todas las instituciones tienen la misma flexibilidad ante el deseo de la madre o la pareja de cómo parir, no todos los partos domiciliarios tienen el mismo acompañamiento.

por Florencia Salto y María Pía Borja

Cada vez más mujeres eligen que el parto les pertenezca (cuando pueden). A pesar que la ley de Parto Humanizado va camino a considerar a la mujer “como protagonista de su propio parto”, en la práctica distintos factores limitan cuáles de estas decisiones dependen de la madre: los recursos de los hospitales y de la madre, la formación de las y los profesionales que acompañan, la predisposición de quienes dirigen las instituciones, los miedos heredados…

Nueve mujeres cuentan sus experiencias que demuestran que no hay una receta infalible: cada mujer madre y cada embarazo tienen sus particularidades, sus expectativas, sus exigencias, sus posibilidades.

“Fue un parto rápido, en la casa que le habíamos construido para que ella llegue”

por Maria Elisa

Junto con mi compañero decidimos tener a nuestro primer bebé en la casa. Esta decisión nos llevó a informarnos y sobre todo a conocer profundamente qué es lo que iba pasando en el proceso de gestación, y de parto.
Fortalecimos nuestra decisión acompañando todo el embarazo con los controles médicos básicos, exámenes de sangre, orina, ecografías. Esto nos demostró que nuestro bebé crecía bien y estaba en la perfecta posición para nacer. Fue así como llegamos al último día de la semana 40, y esa noche nuestra beba se abrió paso al mundo. Fue un parto rápido, en la casa que le habíamos construido para que ella llegue. A través de movimientos libres y gritos ancestrales fuimos encontrando juntas, la mejor posición. Un fluir con la naturaleza del cuerpo y del proceso que sólo, se fue desenvolviendo.
Mi bebé nació en la casa, con olor a mamá y a papá. Nadie la tocó, nadie la lavó, nadie la pinchó. Ninguna luz encandiló su mirada.Hoy nueve meses después, confío en la naturaleza de la vida. Confío en la sabiduría que tanto hombres y mujeres llevamos dentro y también confío en la muerte como parte natural de todo ciclo. Hoy agradecida y transformada volvería a elegir parir en mi casa.

“La cesárea fue la forma de salvar la vida de mi hija”

por Clara

En principio tuve un embarazo normal. A las 28 semanas la panza no había crecido, la placenta estaba en grado de maduración tres que es el máximo, ya no alimentaba a la bebé y además tenía muy poco líquido amniótico entonces comenzamos con controles rigurosos y estudios semanales, reposo y yo a tomar mucho líquido.
La obstetra sabía que prefería parto natural pero con este panorama sabía que no iba a poder ser. Aspiramos a llegar al menos a la semana 37 pero en el control de la semana 34 nos dijeron que la bebé estaba en riesgo y había que hacer una cesárea de urgencia.
Me atendieron muy bien, la cesárea se complicó porque no podían sacar a la bebé por el poco líquido que tenía. Finalmente nació, lloró, me dejaron darle un beso y se lo llevaron. Ella estuvo internada dieciséis días, mi recuperación fue larga, estuve tres meses con pérdidas, veinte días dolorida y encima sin poder estar con ella. La cesárea fue la forma de salvar la vida de mi hija pero tengo muchas ganas de poder tener el próximo hijo por parto natural aunque se que es más difícil.

“Todo fue gracias al acompañamiento que tuvimos en casa”

por Yuliana

Desde que Luz venía en camino luego de charlas y encuentros decidimos tenerla en casa con una doula y la partera. También encontramos al plan B que respetaba nuestra decisión y fue quien hizo todos los controles durante los nueve meses. El día que arranqué con el trabajo parto nuestras acompañantes llegaron a casa con todos los elementos necesarios, fueron 30 horas intensas con música, luz tenue y todo lo que nosotros necesitábamos. Por la mañana caminamos horas por el patio mientras nuestra lamgen tocaba el kultrum y hacía tayvl (canto sagrado mapuche) para llenarnos de fuerza. Pasaron varias horas más y decidimos ir a la clínica donde me atendí con la doctora de guardia. Tuvimos suerte de que nos trataron bien aunque no respetaron todo lo que pedíamos, lo importante fue que nuestra hija nació por parto natural y en las mejores condiciones, todo fue gracias al acompañamiento que tuvimos en casa ya que en las instituciones no esperan sino que aceleran todos los procesos naturales”.

“No pude salir del pensamiento que había tenido siempre que es el miedo al parto natural”

por Tatiana

Elegí parto por cesárea básicamente por miedo, fue una absoluta decisión mía. Quizá por negarme a la información. Más allá de que es algo natural como tantas cosas que involucran al cuerpo, no pude salir del pensamiento que había tenido siempre que es el miedo al parto natural. Sentí que no era capaz. No me gusta el hecho de saber que no respeté quizá el tiempo natural de mi hija, y eso es medio feo, pero me predispuse a no poder y nunca me di siquiera lugar a intentarlo.

“Parir fue el paso más difícil pero el más gratificante”

por Paula K

La gran mayoría de los obstetras, como me sucedía con la que yo me atendía, cobraba un “plus” para estar en el parto de mi bebé y ayudarme en el proceso. Esto me llevó a plantearme cuán necesaria sería mi obstetra. El curso me dio la suficiente confianza para optar por elegir a los médicos de la guardia
Me recibió una partera que ya conocía, llegué con 6 centímetros de dilatación y no solo me felicitó por llegar a la guardia bien dilatada sino que me preguntó por si necesitaba la epidural, a lo que yo conteste con otro pregunta: “¿Me va a doler más que esto?”. Muy sincera, como se la caracterizó en el curso, me contestó: “No más que esto y acordate como era la respiración. Lo vas a poder controlar”.
Me colocaron un acelerador y rompí bolsa en unos minutos. Parir una criatura de 3.250kg que el paso más difícil pero el más gratificante. Creo que den cansancio no me salieron lagrimas pero la emoción y el corazón sobresalían de mi cuerpo para dar comienzo a una nueva etapa.

“Nunca entendí por qué si el parto estaba transcurriendo rápido ‘naturalmente’, necesitaron apurarlo”

por Paula S

En el nacimiento de mi segunda hija, Delfina, la ginecóloga me transmitió que debido a su edad, no realizaba más partos, pero que trabajaba en conjunto con un colega que atendía el parto de sus pacientes. Yo acepte estas condiciones.
El embarazo estaba a término. Durante la noche atravesé dos contracciones fuertes, y como la última finalizó con sangrado me comunique con la médica quien me informo que me dirija lo antes posible a la clínica. Según me explicó, los segundos partos transcurren más rápido que los primeros y el sangrado era indicador de dilatación. Cuando llegue la obstetra que me iba a acompañar en el parto me informo que no sabía que yo estaba ahí y que el médico había asistido a la clínica para realizar una cesárea programada. La mujer me realizo los controles y me informó que tenía 7 centímetros de dilatación. Luego me dijo que “para hacer las cosas más rápido” me había puesto un líquido en el suero y que “como mucho me iba a doler un poco más”.
Desde ese momento todo cambio, el dolor aumentó mucho, por momentos sentía que era insoportable. Nunca entendí por qué si el parto estaba transcurriendo rápido “naturalmente”, necesitaron apurarlo más, transformando lo que hasta ese momento era algo lindo en una especie de tortura y por qué nunca me pregunto si yo aceptaba o estaba de acuerdo con que me coloquen ese líquido.

“Tuve un parto excelente, producto de haber llegado con una muy buena información”

por Perla

Tengo 57 años. Mi primera hija nació cuando tenía 22 años. Tuve un parto excelente, producto de haber llegado con una muy buena información de todo el proceso pre y post parto y un estado físico muy bueno. Mi ginecólogo propiciaba que nos mantuviéramos lo más activas posibles hasta último momento, “estás embarazada, no enferma” solía decir. Mi medio de transporte habitual era la bicicleta, el que utilice hasta 12 horas antes del parto. La suegra, tías y abuelas me criticaban porque me cuidaba con las comidas, pero detrás siempre estaba el médico que me respaldaba, asegurando que los partos se complicaban si las mamas engordaban mucho.
La posibilidad de realizar una cesárea ni se mencionaba ya que los controles indicaban una normalidad de los procesos propios de un parto natural. Creo que hace 35 años mi médico era de avanzada ya que propició que mi marido participara de ambos partos lo que era muy poco frecuente en aquella época y fue muy importante para mí.
El parto en sí fue muy rápido no alcanzando las 5 horas desde el inicio del proceso hasta el nacimiento. Los dolores fueron intensos pero poco tiempo. Me dieron a ambas bebes cuando nacieron, aunque un tiempo muy breve.
Solo tengo recuerdos desagradables en los días posteriores al primer parto, ya que me realizaron una episiotomía y me resultaba muy doloroso sentarme e ir al baño. Nunca me pregunté si eso se pudo haber evitado. Sin embargo en el segundo parto, el mismo médico me colocó anestesia para realizar la misma práctica, pero el nacimiento se aceleró y no hizo falta concretarla.

“Todo el proceso fue un momento re íntimo”

por Ailín

Yo tuve a mi hijo, Limay, en mi casa, en mi habitación. Tuvimos 31 horas de trabajo de parto intenso.
Lo bueno de haber estado en casa fue que esas horas que estuvimos naciéndonos con Limay era el tiempo que necesitábamos, el ritmo que la naturaleza había elegido para nosotros dos, para que no nos duela tanto, y para poder nacer naturalmente.
El posparto en mi casa fue genial porque estaba tranquila con mi bebe. Elegí si quería ver a alguien o no. Elegí dormir o no. El bebe estaba conmigo al instante que nació. Estuvo muy bueno poder disfrutar de ese momento con Guido y las chicas que me acompañaron. Todo el proceso es un momento re íntimo, el trabajo de parto, el parto y el posparto.

“Aunque no tuve mi parto natural, hice todo lo posible para conseguirlo”

por Mariana

Fue un embarazo hermoso, sin complicaciones y que disfrutamos un montón. Desde el primer momento di por sentado que iba a parto natural, quería ir a parto si o si. Hasta que llegó el último mes donde detectaron mucho líquido amniótico y por otro lado encontraron arritmias en mi corazón.
A pesar que la médica me hizo desprendimiento de membranas y yo hice todísimas las cosas naturales que sabía que podían desencadenar el parto, tuve que ir a inducción.
Ese día los médicos y parteras que me cruzaban me decían: “¡Ah! ¡Vos sos la que quiere parto natural si o si!”. A las tres de la tarde tenía poca dilatación y los latidos del bebé estaban bajísimos. Mi médica vino corriendo y nos explicó que había riesgo y nos dejó solos para decidir hasta donde queríamos arriesgar. Ya no me importaron mis ganas de parir, teníamos que priorizar la salud del bebé, lloré un ratito y fuimos al quirófano. Tenía un miedo terrible, no estaba preparada para eso pero sentí que estaba en buenas manos y tenía que confiar. Mi médica me abrazo mientras me ponían la anestesia. Se complicó un poco cuándo nació el bebé y tuvieron que ayudarlo a respirar. En pocos minutos, que parecieron horas, lloró de nuevo y se aflojó el clima de tensión que había hasta ese momento, todos sonreían y me demostraron que ya estaba todo bien. El momento más hermoso fue cuando se prendió a la teta y ya no nos separamos más.
Aunque no tuve mi parto natural, no me quede con las ganas porque hice todo lo posible para conseguirlo y lo más importante es que estuvimos bien mi bebé y yo. Creo que es importante estar informadas y empoderadas, pero también elegir al equipo de profesionales que entiendan y respeten lo que queremos, así si las cosas se complican poder confiar en ellos que tienen muchos más conocimientos y experiencia para decidir.”

 

Esta y otras notas forman parte del plan C de agosto de 8300. Podés comprarlo a $30, a un valor solidario de $50.

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También llegamos a otras localidades:

Aluminé: Xalkan Nahuel (contactar al 299156350050)
Cipolletti: Minishopping Toto (Irigoyen 385) y Ciber Space (Irigoyen 420)
Junín de los Andes: FM Che (Gamseis 350, Barrio Lanín)
Zapala: Germán Zúñiga (Avda. Trannack N° 1115 – 2942402460)
Chos Malal: José Córdoba (contactar al 2942522421)
Cutral Co: Bairoletto (Av. Olascoaga y JJ Valle)
San Martin de los Andes: (Mythos libros – Villegas 658 / Editorial La Grieta (Av San Martín 415)
Fiske Menuco / General Roca: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (contactarse con Mercedes Azar, Rocío Morales o Malen Varela)
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