El femicidio de Noemí Maliqueo pudo probarse gracias al “contexto de género”

Géneros, PLAN C, SECCIONES

La primera condena por femicidio en Neuquén dejó al descubierto las dificultades que se presentan a la hora de acreditar la violencia de género precedente durante el proceso judicial. El concepto de “contexto de género” se presentó como una herramienta útil para comprobar que el crimen se cometió en circunstancias de dominación masculina y abuso de poder.

Por Virginia Trifogli 

El 6 de julio se dictó en Neuquén la primera sentencia por femicidio. Roberto Valdez fue hallado culpable por un jurado popular del homicidio de Noemí Maliqueo, agravado por “el uso de arma, el vínculo que los unía y femicidio”. Estos puntos se pudieron probar gracias a la incorporación del “contexto de género”, lo que demostró las características violentas de la relación de pareja que tenían.

Foto Noemí Maliqueo
Foto Noemí Maliqueo

Según la abogada especialista en género, Mariana Chasco, el puente para poder introducir este concepto novedoso fue la reforma del artículo 80 del Código Penal, que determina los casos en los que se debe imponer la prisión perpetua y que incorporó la figura de femicidio. Entre las modificaciones, se sumó el inciso 11, que prevé esta pena cuando la víctima sea una “una mujer, cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”.

“La cuestión con este punto es que no hay una definición de violencia de género en el Código, por lo que hay que recurrir a los tratados internacionales”, detalló Chasco. En base a este precepto, uno de los mejores indicios para probar el vínculo violento son las denuncias, pero según fuentes judiciales, Noemí Maliqueo no había realizado ninguna, por lo que se debió aplicar una estrategia diferente.

El recurso fue determinar el “contexto de género”, una noción que se desprende de los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Bajo esta idea, se explican las características de la violencia de género, que en muchos casos impide tener pruebas de que la misma ocurre. Un ejemplo es el aislamiento de la víctima que imposibilita que denuncie o hasta cuente lo que le está sucediendo, o que las agresiones se dan en el ámbito doméstico, dificultando la reconstrucción de lo sucedido.

Chasco puntualizó que, en el caso Maliqueo, estas circunstancias quedaron indicadas en varias señales. Tenían 24 años de diferencia (ella 21, él 45), lo que planteaba una relación de poder asimétrica. Además, se determinó que la joven siempre estaba con él y no tenía amigas ni relación cotidiana con su familia. El hombre recurrió a una ex pareja para que lleve a Maliqueo al hospital (luego del ataque) y no tener que hacerlo él. Esta mujer fue la que después se “quebró” y confesó que Valdez le dijo que “se le había escapado un tiro” y, después, contó: “yo la veía a Noemí como me veía a mí cuando estaba con él”.

En este sentido, el femicida intentó aducir que lo ocurrido había sido un accidente, pero fuentes judiciales explicaron que esto era improbable ya que tenía una amplia experiencia en manejo de armas. Además, su testimonio no era fiable ya que usaba diferentes nombres, había huido del penal de Fiske Menuco y siguió delinquiendo mientras estaba prófugo.

Volviendo al Código Penal, el artículo 80 fue útil durante el proceso judicial en otros sentidos. Por ejemplo, no permite utilizar la emoción violenta como un atenuante, como sucedió en el caso de la sobreviviente de femicidio, Ivana Rosales, cuyo agresor, Mario Garoglio, fue condenado por intento de homicidio agravado, pero se bajó su pena por una supuesta infidelidad de ella. El inciso 1 amplió las relaciones que se deben considerar: “ascendiente, descendiente, cónyuge o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no violencia”. El 4 incorporó la motivación por odio “de género, o a la orientación sexual, identidad de género o a su expresión” y se agregó el inciso 12, que hace referencia a los casos de femicidios vinculados, o sea cuando se mata a alguien “con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o ha mantenido una relación en los términos del inciso 1”.

Otro punto que marcó la diferencia en este proceso, fue la condena social. Bajo la consigna de las dos marchas nacionales del 3 de junio #NiUnaMenos, la sociedad mostró su repudio a la violencia de género y exigió medidas para erradicarla. Además, los medios de comunicación masivos difundieron las características de la violencia de género y sensibilizaron sobre la situación de las víctimas.

Puntualmente, el femicidio de Maliqueo tuvo una amplia difusión pública gracias al acompañamiento de organizaciones de izquierda. Las mismas contuvieron y aconsejaron a la familia, mientras que en las calles se manifestaron exigiendo justicia. Estas acciones persistentes permitieron que el tema no saliera de agenda y que se pusiera en valor la importancia de esta sentencia. “Aquí se juegan muchas vidas de mujeres asesinadas y muchas que sufren violencia que están siguiendo este caso atentamente”, declaró un día antes de la definición del juicio la ex diputada Gabriela Suppicich, del Plenario de Trabajadoras.

Tanto las reformas en el Código Penal, como la sensibilización pública, se deben al trabajo de las organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres. Esta sentencia se cuenta como una victoria más en un largo camino que queda por recorrer, ya que los últimos relevamientos determinan que, por día, una mujer es asesinada por el hecho de serlo.

Un plan de acción que no puede quedar en palabras

El femicidio de Noemí Maliqueo fue uno de los cinco que ocurrieron durante el año pasado en Neuquén. En 2014 hubo cuatro, en 2013, tres y en 2012, dos. Desde ese año hasta 2008, se contabilizaron 17 casos. En total, 29 femicidios identificados dentro de la provincia en un país donde una mujer es asesinada, a causa de su condición de género, cada 30 horas. Los números, que no son alentadores, surgen de las estadísticas del Observatorio de Femicidios de la ONG “La Casa del Encuentro”.

La presidenta de esta organización, Fabiana Túñez, aceptó estar a la cabeza del Concejo Nacional de las Mujeres durante la gestión de Mauricio Macri. Desde que asumió, trabajó en un Plan Nacional de Acción para la prevención, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres, en el marco la ley 26.485. Y si bien el discurso del presidente durante la presentación del plan dejó en evidencia su falta de perspectiva de género, de funcionar el mismo, esto también debería modificarse ya que se propone establecer campañas de concientización.

Además, se incluirá esta perspectiva en las currículas escolares, se realizará un monitoreo en forma permanente las políticas públicas y se fortalecerá el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, entre otros puntos. También propone la sanción de una ley contra el acoso laboral y la creación de redes nacionales de atención y hogares de protección integrales.

Otros femicidios

Mientras Roberto Valdez era sentenciado por el femicidio de Noemí Maliqueo, en Picún Leufú, Gonzalo Alarcón Medina mataba de 15 puñaladas a su ex pareja, Sandra Merino. Ella había ido a la chacra de él a dejar al hijo de ambos. Según los padres de Medina, se escucharon gritos y cuando salieron de la casa, Sandra estaba tirada en el piso y se habían llevado su auto. Finalmente, el agresor se entregó a la policía, confesó el crimen e indicó el lugar en el que había escondido el arma. Quedó alojado en la comisaría 6 y dos semanas después recuperó su libertad cuando revocaron la prisión preventiva. Esto provocó la bronca de la gente de la ciudad, que marchó en las calles reclamando justicia.

Otro de los casos de femicidio que tuvo novedades en su proceso judicial fue el de Javier Méndez, quien prendió fuego a Gladys Hernández en Centenario. Se escapó de la casa de su mamá, donde cumplía prisión domiciliaria, pero lo capturaron. El 21 de julio, la fiscalía y la defensa convinieron extender un mes más la prisión preventiva. Fuentes judiciales explicaron que este es el paso previo a un acuerdo entre ambas partes para que el femicida se declare culpable, pero se disminuya su pena.

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