Las respuestas del responsable de cuidar el ambiente son un acertijo

PLAN C, Política, SECCIONES
Ricardo Esquivel. Foto: Gobierno de Neuquén
Ricardo Esquivel. Foto: Gobierno de Neuquén

El subsecretario de Ambiente, Ricardo Esquivel, reconoció en un informe varias irregularidades en las plantas de tratamiento de residuos petroleros ubicadas en el Parque Industrial. Como en otros casos, las sanciones están siempre por venir. Además, el “ecoparque” que anunció, donde debían instalarse esas empresas, duerme el sueño de los justos.

Por Les 8300

Al conformar su estructura ministerial, Omar Gutiérrez degradó la oficina ambiental y la ubicó en el Ministerio de Seguridad, Trabajo y Ambiente conducido por Jorge Lara. La continuidad de Ricardo Esquivel al frente da la entidad fue una sorpresa. Su incapacidad para manejar el traslado de los basureros petroleros y las inconsistencias que el subsecretario expuso ante los diputados, compone la escena por la que la Legislatura debate ahora interpelar también al ministro.

Desde fines del año pasado, Esquivel mantuvo una regular presencia en los medios a raíz del traslado de los basureros petroleros ubicados en el Parque Industrial de Neuquén: Indarsa y Comarsa. El decreto 2263 firmado en noviembre definió que las plantas de tratamiento de “residuos especiales” se ubiquen fuera de cualquier “ejido municipal, a una distancia mínima de ocho kilómetros de zonas urbanizadas o con proyectos de urbanización”. La normativa estableció el plazo de un año para que las empresas se adapten a la nueva normativa.

Sobre la situación de Indarsa y Comarsa, a mediados de mayo el funcionario respondió un pedido de informe realizado por la Legislatura. Allí indicó que aún no se había cobrado la multa a Indarsa por el derrame de la pileta de residuos derivados de hidrocarburos ocurrido en octubre de 2014. “Es una pileta absolutamente clandestina, no autorizada, no habilitada”, había denunciado públicamente Esquivel en aquellos días. La Secretaría multó a la empresa con 2.100.000 pesos, la sanción más alta impuesta hasta la fecha. Sin embargo, en 2016 “se ha agotado la vía administrativa prevista ante esta Secretaría”, por lo que dejó entrever que en un futuro inmediato se debería hacer efectiva esa penalidad que, haciendo un cálculo estimativo, se cobrará devaluada en un 50%. Nótese que el documento oficial firmado por el titular de la Subsecretaría se refiere a la oficina como Secretaría, rango que había perdido hacía ya medio año.

Además, el informe indica que en el predio de Indarsa hay proyectos que “no están declarados por la empresa y fueron detectados por la Autoridad de Aplicación” y enumera “piletas y tanques de almacenamiento de residuos semilíquidos provenientes de la actividad hidrocarburífera”, entre varios otros. Las “piletas clandestinas” a las que se refirió el funcionario después del derrame parecen ser la regla.

En Comarsa –continúa el informe– hay proyectos que se encuentran en periodo de evaluación por parte de la Dirección de Residuos Peligrosos de la Subsecretaría. Entre otros, nueve piletas de almacenamiento de lodos, fondos de tanque y cutting. Sin embargo, esas piletas se encuentran en operación. Asimismo se precisa que hay 60 mil metros cúbicos de material acopiado. El equivalente a lo transportado por algo más de 1.600 camiones de nafta de los que habitualmente circulan por las rutas. “YPF, Comarsa, las autoridades de aplicación provincial y municipal se encuentran trabajando en la búsqueda de un sitio para la disposición final del suelo tratado que reúna todas las condiciones para tal fin”, asegura el documento. Aunque la planta funciona desde 2008, aún no tiene resuelto ese detalle.
Finalmente, si bien se indica que regularmente se realizan estudios sobre las emisiones de gases y de suelo por parte de las dos compañías y los resultados son entregados a la Subsecretaría, nada se precisa sobre los resultados de esas investigaciones.

Residuos acopiados en Comarsa. Foto María Pía Borja
Residuos acopiados en Comarsa. Foto María Pía Borja.

El traslado frustrado
En septiembre del año pasado, Esquivel había dicho que en “cuestión de semanas” se iba a definir el lugar en el que la provincia instalaría el “ecoparque” donde se radicarán las empresas de residuos peligrosos que trabajan en el Parque Industrial de Neuquén. Ocho meses después, la Comisión de Ambiente de la Legislatura convocó a los directivos de Comarsa para que informen sobre el Plan de Cierre. Su director Héctor Basilotta explicó que, pese a su voluntad de mudarse, el “ecoparque” no posee el necesario Estudio de Impacto Ambiental.

“Adquirimos 20 hectáreas en Añelo, fuimos bien recibidos y alentados por el Municipio, agregamos cuatro hectáreas más en el Parque Industrial. Todo esto al final no sucedió, por indefiniciones, porque hacia fin de año apareció un decreto que regulaba nuevamente a las tratadoras con distancias a los ejidos municipales, apareció la idea de un ecoparque, fuimos los primeros en ir, junto a la Secretaría de Ambiente, a la Secretaría de Industria a ver a dónde nos tocaba, dónde teníamos que ir a invertir”, indicó el directivo. “Fuimos también los primeros en enterarnos que esto era inviable, que no tenía masterplan, que no tenía estudio de impacto ambiental, que no tenía los servicios esenciales. En ese contexto retrocedimos un casillero”, relató Basilotta en relación a los motivos por los que no pueden comenzar el traslado.

Una agitada vida petrolera
Entre 1976 y 1991 Esquivel trabajó en YPF. El radicalismo le permitió ser presidente del Concejo Deliberante de Catriel, diputado provincial de Río Negro e incluso subsecretario de Minería e Hidrocarburos durante el mandato de Miguel Saiz. Posteriormente cruzó el río y comenzó a desempeñarse en el gobierno de Jorge Sapag.

Como responsable de Ambiente y Desarrollo Sustentable debió enfrentar varias situaciones de fuertes demandas y mucha exposición pública. Sus respuestas suelen caracterizarse por una liviandad pasmosa y dejan la sospecha de que monta una fachada de actividad, que su oficina no tiene.

En estos días, en plena discusión salarial, el titular del sindicato petrolero Guillermo Pereyra sostuvo que desde el gremio contabilizaron un total de 432 piletas petroleras viejas que fueron tapadas sin ningún tipo de tratamiento. Esquivel respondió muy a su estilo: “Si hay 432 piletas, las tenemos que identificar y sanear”.

Para el libro Vaca Muerta los periodistas Alejandro Bercovich y Alejandro Rebossio le preguntaron sobre el transporte de residuos petroleros en volquetes abiertos, tipo los de transporte de escombros para la construcción. El funcionario les respondió sin inmutarse: “Si lo detectamos, lo sancionamos. Pero no hemos encontrado recipientes a cielo abierto en el transporte”.

Ese libro compara la cantidad de inspectores por pozo que hay en Estados Unidos y en Neuquén, provincia que sigue el desarrollo norteamericano en hidorcarburos no convencionales. Mientras en EE.UU. hay un inspector cada 10 pozos, en Neuquén esa proporción es de uno cada 100. Quizá por esa falta de personal es que no fue sancionada Pluspetrol por el incendio del pozo en Plottier en 2013, ni nunca se confirmó públicamente las anunciadas multas a las empresa YPF y Total por la perdida de pastillas radioactivas en el subsuelo. Quizá otra característica que atenta contra los controles es la calidad de la contratación de los empleados de la oficina ambiental. En 2014 de las 130 personas que allí trabajaban, sólo 25 eran de planta permanente, lo que les garantizaba derechos laborales, condición necesaria para un accionar independiente.

Incendio de un pozo en Plottier. Foto Cecilia Maletti.
Incendio de un pozo en Plottier. Foto Cecilia Maletti.

La continuidad de Esquivel al frente de la oficina ambiental fue una sorpresa. Su gestión no mostraba resultados favorables. Sus intervenciones públicas, tampoco. No era fluida su relación con el nuevo gobernador. Transcurridos siete meses de la nueva administración, lo que inicialmente pudo entenderse como una “pesada herencia” se delínea ya como una definición. Esquivel, entonces, es Omar Gutiérrez.

Campo de Deportes de Plaza Huincul

Inaugurado en la década de 1940, el Campo de Deportes de YPF fue el lugar de esparcimiento de toda la comarca de Cutral Co y Plaza Huincul. Era el espacio verde de mayores dimensiones y el que poseía mejor infraestructura. Estaba separado solamente por un estacionamiento del Complejo Industrial de Plaza Huincul de la copañía petrolera.

En septiembre de 2008, Repsol-YPF constató una pérdida en gasolinoducto que ingresa al Complejo Industrial desde Loma la Lata. Esa información recién tomó estado público en marzo de 2009, cuando se conoció la presencia de hidrocarburos en el suelo del Parque. A raíz de esta situación el centro recreativo fue cerrado y no volvió a abrirse al público.

En febrero de 2010, el subsecretario Esquivel aseguró que estaban intentando delimitar la extensión del daño. “Actualmente YPF se encuentra realizando un estudio hidrogeológico de la zona afectada a fin de elaborar una modelización de la pluma contaminante el mencionado estudio arrojará datos más concretos sobre el real estado de la pluma, pudiendo inferir si la misma se encuentra en proceso de avance o retroceso”, sostuvo en respuesta a un pedido de informe de la Legislatura. Trascurridos 15 meses desde que Repsol había advertido el derrame, las respuestas más precisas debían aguardar todavía ese inminente informe.

Contaminación

Durante los debates en torno a la expropiación de las acciones de Repsol en YPF en 2012, el entonces ministro de Energía provincial, Guillermo Coco, cuantificó en 1.500 millones de dólares los pasivos que había dejado esa empresa en la provincia. Nunca se publicitó cómo se había logrado esa cifra que formó parte de la negociación sobre la expropiación.

Jerarquías

Jorge Sapag había jerarquizado la Subsecretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable como Secretaría de Estado. A partir de noviembre de 2013 sería una Secretaría con rango de Ministerio. Esa decisión se fundaba en su “firme decisión” de priorizar el cuidado y la preservación ambiental en la provincia. En diciembre, Gutiérrez la degradó nuevamente a Subsecretaría.

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