Escribir es aprender a escuchar

Géneros, PLAN C, SECCIONES
 Graffitti en las calles sanjuaninas. Encuentro Nacional de Mujeres, San Juan, 2013.
Graffitti en las calles sanjuaninas. Encuentro Nacional de Mujeres, San Juan, 2013.

Este verano me sorprendió con variados desvelos. Las noches despejadas aparecen siempre curiosas. Escribir es aprender a escuchar, palabras reveladas de alguien que recuerda a Rodolfo Walsh, el día de su nacimiento. Aparecen con la impronta de lo ineludible. Se me repiten. Las retengo. Quiero que se queden en mí, como tatuadas en los ojos, como un tamiz desde el cual mirar.

Por Guille Peralta de la Colectiva Feminista La Revuelta
Otoño 2015.

Los socorros están poblados, el aborto no se toma vacaciones. Somos una ronda grande, once mujeres reunidas por el deseo y la necesidad. Entendí esa mañana por qué Belén siempre tiene tantas historias para contarnos. Escribir es aprender a escuchar, me vuelve a decir Walsh, mientras las mujeres hablan hilvanadas por sus preguntas.

Malena tiene 31 y 5 hijos e hijas. Vive en Sauzal Bonito y trabaja limpiando casas. Nos cuenta que la vida que gesta es de su ex marido, del que se “está separando”. Se casó con él a los 16 años, bajo la presión de su madre. 16 años tiene su hija, su única compañera en la decisión de abortar. Le dice que lo haga, que hay una vida esperando para ella. Me pregunto entonces ¿Cuánta vida somos capaces de gestar después de la muerte? ¿Cuánto podremos madres e hijas tejer para dejar de ser cómplices de la opresión patriarcal y sabernos más libres?

Malena traía palabras para mí. Belén ayudó a desatarlas durante el verano. Hoy las junto mientras se desparraman las hojas de otoño. Me resultan urgentes.

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