Habemus patria

SECCIONES

Se acusa a ese periodista de viceversa, que va y que viene ¿De dónde? De su rol político-militar como combatiente montonero en sus viejos tiempos. O al menos durante los años del Proceso; refugiado, dicen, en la estancia de un retirado de la Fuerza Aérea que fue activo mentor del golpe del 76. “Alberto”, que también parece fue llamado “Salazar” o “Perro” (porque mostraba los dientes antes de empezar a hablar), fue una pluma brillante relatando los éxitos ganados estos años y advirtiéndonos sobre esa derecha siempre al acecho. Para sus acusadores: ¿no pensaron si en realidad se había infiltrado en la Fuerza Aérea?

Por Jorge Sabatini

Otro sí: reconozco que en estos últimos años mi sensibilidad se ha incrementado; si para muestra basta un botón, como suele decirse, lloro con frecuencia, algo que antes no me sucedía; excepto, claro, cuando perdíamos con River de locales. Una de las noticias que me hizo llorar mucho últimamente, si bien luego vino una reflexión acerca de que todavía quedan patriotas en este país, fue la de que nuestro ex -vicepresidente se domiciliara en un páramo ausente de todo bien, un médano más precisamente, que por más que estaba ubicado en uno de esos balnearios top de la costa atlántica, medio hipón si querés, te lo regalo con los fresquetes del invierno. El saber también que había adquirido por interpósita persona una imprenta para ayudar a la esforzada tarea de la Casa de la Moneda en la mayoritaria tarea de imprimir billetes de cien pesos, no hizo más que robustecerme en la idea de que estábamos ante un hombre de pro (con perdón). Por otra parte, no está nada mal que puedas poner tus bienes a nombre de otros, sobre todo si sos funcionario, ya que de ese modo evitás ofender a alguien con tu riqueza, en particular si hay miles de pobres que han depositado su confianza en vos. Reconozco además que he tenido que fortalecerme psicológicamente para tolerar el bombardeo de los mass media en contra del exitoso quehacer empresarial que algunos compatriotas patagónicos, poco justipreciados -es decir, apreciados justamente- en su andar, ejecutaron al servicio exclusivo del estado nacional, renunciando incluso al sinfín de oportunidades que a no dudar la actividad privada podía haberles brindado. Como dijo el gran Víctor Hugo respecto de los uruguayos cuando algunos compatriotas le endilgaban haberse pasado los años de la dictadura en la vecina Banda Oriental jugando al fútbol y comiendo asado con los militares los findes: “Este es un país lleno de envidiosos” ¿Y si las estancias que tienen las compraron para ponerlas a salvo de Donald Tompkins? Hay que mirar detrás de la noticia; también decían que en los colectivos larga distancia del diputado menemista Alasino no viajaba casi nadie pero vendían todos los pasajes. Algunos son como flecha (bus) para inventar. Decían que era para blanquear guita. Como siempre, los enemigos del país conspirando para denostarnos por el compromiso exhibido combatiendo el capital.

2 comments

  • Me hiciste acordar a aquéllos días en que -hace tiempo, en una lejana comarca- aparecías en la radio haciendo una columna (con “nombre artístico” y acento del altiplano). Gracias por la ironía… y qué bueno volver a leerte Sabatini!!
    PD: perdí tu correo y tu teléfono…

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