Gran hermano: Gerardo en Panamá, Rodrigo en Caviahue

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Son dos hermanos que, de pronto, dan que hablar: Gerardo Salvadó tiene una off shore en Panamá, y Rodrigo hará un fiestón en Caviahue para casarse.

Por Jorge Gadano

Rodrigo Salvadó en sus épocas de funcionario. Foto archivo Jorge Ariza.
Rodrigo Salvadó en sus épocas de funcionario. Foto archivo Jorge Ariza.

En los setentas, cuando Coco, el padre de estos muchachos (la mamá, Olga Planas) era nada más que el dueño de la farmacia Del Pueblo, los Salvadó eran solo una apreciada familia más, sin actividad pública. Como de costumbre, el MPN gobernaba y Don Elías, el primogénito de esta familia, hacía buenas migas con el general Lanusse.
Veinte años después, Jorge Omar Sobisch llegaba al poder provincial y traía consigo dos jóvenes promesas: Luis Manganaro, Toti, quien llegó al estrellato con la presidencia del banco provincial, y Rodrigo Salvadó, Rorro, en la Secretaría General de la Gobernación. Entre otros merecimientos, resaltaba que era sobrino de Liliana Planas, esposa del flamante gobernador. Con ellos se iniciaba otra etapa del MPN, que comenzaba a dejar de ser un partido de ciertos principios para convertirse en otro de ciertos intereses.

Fiesteros

Hoy, después de tanto tiempo de anonimato, reaparecen aquellos dos prósperos jóvenes en la escena pública: El Rorro, porque ha decidido celebrar su próximo casamiento con un fiestón de cuatro días al pie del volcán Copahue que, es de esperar, se mantendrá tranquilo. Y Manganaro porque su más reciente boda, de hace algunos años, también fue motivo de una nutrida convocatoria a la alegría de parientes y amigos, que se juntaron en el campo pampeano que compró para el feliz desposado en un millón de dólares un discreto contador uruguayo. Dicho de otra manera: que tanto en Montevideo como en Panamá se cuecen las mismas habas.

Entrando en materia

El personaje que ingresó en estos días a la escena pública como dueño de una sociedad off shore (costa afuera, lejos) es el hermano Gerardo. Pero quien estuvo a la vista del público con doce años al lado de Sobisch fue Rodrigo, el Gran Hermano. Fue una especie de factótum con las funciones que describe la ley de ministerios y otras privadas, necesarias para completar el ingreso de un funcionario. De éstas nos ocupamos hace años cuando publicamos una nota, en 2009, que no fue desmentida, sobre que se estaba entregando a la industria del espectáculo.
Aunque ahora tenga que competir con una red de farmacias “Global” que brotó de pronto en Neuquén, tampoco Gerardo se ha ocupado de sus farmacias Del Pueblo con dedicación exclusiva. Hasta donde hemos podido saber la familia tiene un laboratorio, una plantación de cerezas en Chimpay, campos en La Pampa, y puntos suspensivos. Y no hay por qué descartar que Rodrigo sea su socio en las off shore de Panamá. Puede que en algún tiempo más los hermanos nos digan si la abrieron para evadir impuestos, o, como dijo Macri de la suya en Brasil, para explotar un Pago Fácil, o vaya uno a saber.

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