El periodismo es cosa de machos

Géneros, SECCIONES

En los medios neuquinos, en casi todos los casos , los lugares jerárquicos están ocupados por hombres. Son también los encargados de los “temas duros”. En este contexto, las periodistas luchan por incluir la mirada feminista y por obtener un lugar de reconocimiento en sus espacios de trabajo.

por María Pía Borja

“Son todos hombres, me costó ganarme un lugar ahí adentro”, dice Carla Sanhueza, periodista del servicio informativo de la radio LU5, cuando habla de su lugar de trabajo. La realidad de Carla no es muy diferente a la del resto de las periodistas en Argentina y en el mundo: según el Monitoreo Mundial de Noticias WACC de 2015, en nuestro país sólo el 27% de las noticias fueron reporteadas o presentadas por mujeres; el resto, por hombres. A nivel mundial la brecha es un poco más angosta, el número asciende al 37%. La correlación de mujeres y varones en el trabajo periodístico permanece en el mismo porcentaje desde hace diez años.

Los puestos de poder también son Periodismoocupados por hombres, en Neuquén en los principales medios quienes definen la línea editorial son varones. “En la agencia en la que trabajo somos muchas mujeres pero sólo una es editora, y la posibilidad para las otras de serlo aparece como bastante lejana, más aún si tenés hijos o hijas”, menciona en relación a esto Laura Loncopan, periodista en el diario Río Negro. Judith Calmels es cronista en el noticiero del canal televisión Somos El Valle pero antes trabajó en la radio LU5, que es de la misma empresa que el diario LMNeuquén, y cuenta sobre el periódico: “Todos los puestos jerárquicos están ocupados por hombres. Todos. Y no hay posibilidad para las mujeres que quieran pensar mínimamente en ser jefas de redacción”. Para ella, a la hora de elegir quién ocupa un lugar de poder la lógica de quienes contratan opta por “un hombre que no tiene familia que es más práctico que una mujer que tiene un nene”. Laura opina en el mismo sentido, “todavía sigue siendo problemático que las mujeres se embaracen, todo el tiempo tenés que dar crédito de que seguís siendo capaz de ocupar ese lugar o de que podés ocupar otro”. Reconoce que “si bien no todos los jefes son iguales, está complicado”.

Sobre LU5 Judith cuenta: “En general la mujer ocupaba el lugar de la co conducción, el hombre lleva el programa y la mujer lo acompaña, a las mujeres co conductoras no las dejaban preguntar y si preguntaban les ponían caras, así es la vieja escuela”. Carla dice que “si bien hay más incorporación de mujeres en el medio, las voces principales siguen siendo las de los hombres, a la mujer le dan un lugar secundario: co conducción o fuera del aire en producción o una columna”.

“En el periodismo de calle siguen siendo muchos más los hombres que las mujeres, al móvil que es la cara visible del medio, todavía van los hombres”, observa Judith que trabaja todos los días en las calles neuquinas. El predominio masculino no es exclusividad de los medios empresariales. “Aún en los lugares que se dicen más progres o que tienen una mirada distinta respecto a quienes deben ocupar qué lugares, no eligen mujeres para ser jefas ni conductoras de los programas principales”, señala Laura. “En realidad para lograr esa igualdad hay que que corromper muchas estructuras que están de alguna manera impuestas, aún en los lugares más amables”, agrega.

Carla Sanhueza - Foto: Cecilia Maletti
Carla Sanhueza / Foto: Cecilia Maletti

La desigualdad de género no sólo se ve en los lugares que ocupan las mujeres en los medios, también en los temas que les toca abordar. “Los temas duros siguen siendo de los varones y eso está más que difícil de cambiar”, dice Laura. Los “temas duros” son justicia, economía, política y energía. Deportes también es una sección dominada por varones. “A la mujer le dan para que haga ‘farandulitis’, hay una columna en un programa que se llama así”, Carla da un ejemplo de la radio en la que trabaja. Sobre el mismo medio Judith cuenta: “Me tocaban los temas sociales y todo el chiquitaje que mis compañeros no querían. A mi no me mandaban a cubrir gobierno, no sé si era por una cuestión de sexo, pero la realidad es que no me mandaban”.

Las periodistas coinciden en que hay un panorama alentador respecto del enfoque de las noticias y el género. Se habla cada vez más de femicidio y cada vez menos de “crimen pasional”. Judith cree que tiene que ver con el mayor lugar que han tomado las mujeres en los medios y que “se avanzó mucho pero falta un montón”. “Fue un camino largo y lo único que hizo que fuéramos cambiando nuestro lenguaje en los medios fue la visibilización de las organizaciones y de las mismas mujeres víctimas de violencia que te llevan a vos misma a que te cuestiones cuando escribís cómo escribís y desde dónde te parás”. También habla de un cambio generacional, tanto en las prácticas como en la formación.

“Llegué a laburar la agenda de género gracias a las feministas, no es que yo empecé a hacer periodismo con perspectiva de género porque me parecía que había que hacerlo, tampoco era una inquietud de los comunicadores y comunicadoras”, cuenta Laura. “Ahora el gran desafío es transversalizar la mirada y llevar la mirada de género a todos los temas”, agrega.

Pese a que la agenda de géneros cada vez tiene más espacio -la convocatoria “Ni Una Menos” fue un punto de inflexión en ese sentido- en las estructuras de poder y en la construcción simbólica el machismo sigue impregnando los medios. “Muchos medios laburan temas de la agenda de géneros en algunas secciones y vos das vuelta la página y aparece una mina desnuda, otros medios les dan mucho espacio al ‘Ni Una Menos’ pero no problematizan las situaciones que pasan hacia adentro de sus empresas”, explica Laura.

“Vos te vas a terminar volviendo un macho”

“Dentro de la radio me terminé acostumbrando y hasta a veces me salen inconscientemente comentarios machistas. En el informativo siempre me dicen ‘vos te vas a terminar volviendo un macho’”, cuenta Carla.

“Vas desarrollando una masculinidad, te terminás adaptando, es difícil de explicar. Si no seguís ciertos chistes o ciertos comentarios te agarran de punto, no sé si está bueno desarrollar esa masculinidad, volverse más malhablada, pero es una especie de mecanismo de defensa. Tenés que imponerte, si no te imponés, perdiste”, indica Judith, que en un momento compartía espacio de trabajo con 70 hombres y sólo dos mujeres.

“Laburar con hombres es muy particular porque tenés un doble rol: tenés que aprender a que te escuchen los temas que planteas y también a que los respeten. En el radio había muchos compañeros machistas entonces había temas que directamente no se trataban: o los silenciás o chocás”, dice Judith. Carla cree que de a poco las cosas van cambiando, “tuve bastantes discusiones con mis compañeros en torno a la perspectiva de género”, menciona.

“Creo que a las mujeres nos falta un debate de cómo construimos cierta idea de autoridad por fuera de la autoridad que nos enseña el sistema patriarcal que para que otro te escuche tenés que imponerte entonces tenés que masculinizarte. Nosotras tenemos que construir una idea de carácter alejada de eso. Siempre se piensa la cuestión de la masculinización tomando cualidades que particularmente yo no comparto de cómo tenés que comportarte como varón para conseguir cosas, me parece que hay que construir una manera de lograrlo sin apelar a todas las herramientas que no construyen nada y que incluso le hicieron la vida muy difícil a muchos varones”, dice Laura en torno a esta discusión. “Nosotras cargamos con toda esta cuestión de tener que ser suaves, livianas, no generar nada que inquiete. Falta una construcción distinta, sino recaemos en reproducir aquellas cosas que no nos gustan de los varones”, aclara.

Judith Calmels / Foto: Cecilia Maletti
Judith Calmels / Foto: Cecilia Maletti

“El gobernador no mira a las mujeres”

“Con los sectores de poder todavía se sigue haciendo diferencia, no es lo mismo si pregunta una mujer o no”, dice Judith. Sus colegas coinciden, con los policías y con los funcionarios políticos es particularmente complicado. Una de ellas relata una situación con el intendente Horacio Quiroga que, una de las primeras veces que fue a hacer móvil, la miró de tal forma que se sintió incómoda y tuvo que retirarse de la conferencia.

Gutiérrez tiene un problema con las mujeres, a mi me retó por los tatuajes, a una colega le dijo ‘¿qué te pasa a vos que tenés esa cara de dormida?’, ese tipo de comentarios siempre se los hace a mujeres”, cuenta Carla. “El gobernador no mira a las mujeres, le hacés una pregunta y mira para otro lado. A los varones sí los mira”, dijo Judith. “En los actos oficiales, cuando vamos a cubrir actos oficiales nos damos cuenta que somos pocas las cronistas, la mayoría son varones, hay predominancia masculina y más en esos temas”.

Las entrevistadas coinciden que cuando trabajan con fotógrafos o camarógrafos y el entrevistado también es hombre, al terminar la nota, la interacción del entrevistado es con ellos y no con la periodista. “Todo el tiempo tenés que andar demostrando que tenés la capacidad de estar ahí”, dice Laura.

Laura Loncopan / Foto: Juan José Thomes
Laura Loncopan / Foto: Juan José Thomes

Ser mujer y ser periodista

Para las periodistas hay un modo distinto de hacer periodismo si quién está detrás de la producción de la noticia es mujer u hombre. “Hay una mirada completamente diferente de la mujer, por una cuestión de sentimientos, no quiero decir que el hombre no tiene sentimientos, pero hay una manera de sentir diferente, la mujer tiene más cuidado con los detalles, que a veces los pasan por alto”, opina Carla.

Judith coincide: “Las miradas son distintas. Una está más atenta a otras cuestiones que quizás el hombre no lo está. Hay otra mirada porque estamos más atentas a otros detalles. Capaz me equivoco, pero creo que en general una está más atenta”.

Laura se resiste a pensar una división entre hombres y mujeres. “Tendríamos que pensar que el mundo ya no puede pensarse en términos binarios, si no pensamos a otros y otras es porque no están ocupando un lugar”, dice con razón porque en el mundo periodístico neuquino no existen sexualidades disidentes visibilizadas. De todos modos Laura aclara: “No reniego de que las mujeres tenemos una sensibilidad distinta, me parece que es una potencia enorme ser sensible, una virtud, al contrario de quienes la asocian a la idea de fragilidad. Hay muchos hombres y mujeres sensibles, y me parece que frente a ciertos temas serlo hace que la cobertura sea diez veces mejor. Ser rudo no sé si es una estrategia que sirve”. Se queda pensando y agrega: “Quizás diría que hay que ser ruda para defender los temas”.

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