Partos en casa, tan viejo y tan nuevo

POPURRI, Salud

Hace unos días se conoció la noticia de que la Justicia investiga la muerte de un bebé que nació en una casa. El primer impulso fue contestar la tendenciosa redacción de los hechos, pero mejor será tomar esta oportunidad para aclarar algunas cosas y elegir crecer.

por Guido Sangiacomo (Sí, parimos en casa)

Foto: Dani Carretero
Foto: Dani Carretero

La decisión de parir en la casa viene acompañada de una toma de conciencia, crecimiento y maduración que enfrenta a la pareja con sus más profundos temores. Parir en casa no es solo animarse, es tomar el asunto en nuestras manos.

Michel Odent, médico francés se cansó de asistir partos en hospitales para luego desandar el camino y difundir que los partos no son algo que deba hospitalizarse siempre, no es una práctica más a la que hay que aplicar el “protocolo” para evitar los riesgos. Odent explica que los partos en la historia habían sido cosa de mujeres. A los hombres, ni padres ni doctores, se les permitía participar en los nacimientos, a menos que “las cosas salieran mal”. Es así que los estudios de medicina estaban deseosos de muertes de las parturientas o complicaciones, para así avanzar en el conocimiento.

Fruto de ello la mirada sobre el parto no es la de un milagro de la vida que se abre paso, sino más bien una intervención más, a la que hay un protocolo a seguir para evitar riesgos, y tanto madre como recién nacido/a son pacientes, potenciales enfermos a los que hay que descartarles cualquier tipo de patología, sometiéndoles a numerosos controles.

Quien decide parir en su casa no lo hace por ignorante, lo hace con fundamento. Más sencillo es dejar todo “eso” en manos de los médicos. Se delega la propia salud a los médicos y no se escucha así al cuerpo, no se le hace caso.

Quien decide parir en la casa toma no solo su salud en sus manos, también la de su hija/o, se cuida, se observa, se escucha. No esconde el síntoma con pastillas, se hace cargo de lo que le pasa. No es tonta/o, también va al médico cuando lo necesita, no es necia/o.

Quien decide parir en la casa lo hace por sobre todas las cosas, por el ser que esta por venir. Para evitarle una bienvenida violenta e invasiva a este mundo. Pensar que se acompaño el proceso con amor y que al culminar este ser muere es terriblemente doloroso. Leer que la Justicia puede condenar al padre y la madre resulta un exceso. ¿Qué más “castigo” que ese?.

Existe una ley de parto respetado y un derecho de elegir donde parir, la cual es casi una elección de vida que parte desde le momento mismo de la concepción.

Lo que mata es la ignorancia. No es un partido Boca.River. El parto en la casa es en red, no están solos/as quienes reciben a el/la bebe. Está el plan B, C, D; existe la posibilidad siempre latente y real de ir al hospital, adonde hay gente que con amor también nos respetará el parto. No es ir al matadero, a pesar de la violencia obstétrica tantas veces denunciada.

La información nos forma y nos empodera. La información también nos hace libres, soberan@s de nuestras decisiones.

Foto: Dani Carretero
Foto: Dani Carretero

La Ley y el Orden

La Ley Nacional 25.929 de Parto Respetado está vigente desde el 21/09/2004 y establece entre otras cosas derechos para toda mujer en relación con el embarazo, el trabajo de parto y el postparto: derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas; a ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales; al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer; a tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales, entre otros tantos. Es de aplicación tanto al ámbito público como privado de la atención de la salud en el territorio de la Nación.

Las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en esta ley, las que quedan incorporadas de pleno derecho al Programa Médico Obligatorio.

Sin embargo no siempre los y las médicas, o enfermeras están a la altura de las circunstancias ante un hecho tan único como lo es el nacimiento de un/una hijo/a. Quienes eligen parir en sus casas, eligen un parto respetuoso de los tiempos biológicos y pscicológicos, como dice la ley, pero a veces sienten que si sale “algo mal” ir al hospital o clínica es ir a “entregarse a la policía”, ir directo a la violencia obs-tetríca. Más no debiera ser así.

Maximiliano Breide Obeid, Fiscal de Delitos Violentos, que entiende en la causa de la muerte del bebé dice claramente que no esta mal parir en la casa, “lo que está mal es no tomar los recaudos del caso por si algo sale mal”. Juzgar a los padres de este bebé es una exageración hipócrita, la sanción social de una sociedad que mira por tv los Papeles de Panamá del Presidente y sus empresas evasoras de impuestos, condena a una familia destruida por la muerte de su sueño ¿Con qué autoridad moral? ¿Por qué algo tan privado toma estado público si no es por el morbo? Dejemos que descansen en paz y que esto nos sirva para crecer. Esta muerte nos paso a todos/as.

*Las fotos las sacó Dani Carretero, un fotógrado Español, en el nacimiento de Vera

4 comments

  • Claro que no pasó a todos, y mucho tiene que ver con un sistema que, ahora, se llena la boca con “Humanizar los partos” aunque no promueve los partos domiciliarios…siendo éste un derecho, y parte de respetar las elecciones de esa mujer ( tal cual dice la ley). Si fueran menos estructurados y cerrados a las evidencias científicas, estarían formando profesionales capaces de acompañar y ofrecer un mejor y seguro parto a quienes deseen un parto en casa. También es culpa de éste sistema que te cierra las puertas a elegir donde parir. No estamos locos, como dice la nota….cuando estudien y sepan de partos domiciliarios podrán opinar. Cuando sean capaces de simplemente observar sin intervenir un proceso fisiológico, de darle la importancia que merece el nacimiento de un ser… seguramente muchas mujeres preferiran ir a la institución.
    En las clínicas y hospitales existen muchos casos de muerte x negligencia, casos de iatrogenia, violencia obstétrica…pero “son cosas que pasan”, naturalizamos, parece que nadie tiene culpa. Un caso de muerte en domicilio( aún no sabemos que paso) y se pone en la lupa y se castiga y juzga a esos padres a priori.
    Gracias.
    Sol Bernat- Doula.

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