Confluencia: convivir desde la lucha y la solidaridad

SECCIONES, Tierra

El sudeste de Neuquén capital está plagado de chacras, agua de río, viviendas, barrios privados, asfalto, calles de tierra, plazas. Todo se convierte en el barrio Confluencia, un lugar de contradicciones, extremos, problemáticas sociales, estigmatización, lucha, solidaridad y compromiso. Confluencia es más que un lugar geográfico para rellenar páginas de policiales en los medios. Hoy te contamos sobre la biblioteca Rodolfo Walsh.

Por María de los Ángeles Galeazzi / Fotos: Juan José Thomes

El Barrio Confluencia está ubicado al sudeste de Neuquén capital entre la calle Saturnino Torres, el río Limay, el río Neuquén y la ruta nacional 22. Hay desde casas en barrios privados con vigilancia, cercos y grandes ventanales que dan al río a tomas sin servicios, de madera, lonas y chapa. Las contradicciones surgen en todo lugar por la poca planificación y abandono en los sectores periféricos de Neuquén: no hay asfalto en la mayoría de las calles, la contaminación en los canales se suma a los olores que provienen durante todo el día de la planta depuradora Tronador, que recibe todos los desechos de la ciudad, hay asentamientos en zonas no urbanizadas y viviendas de planes sociales que se ocuparon antes de ser terminadas y adjudicadas. El abandono estatal, la mala relación con la policía y la conflictividad no logran opacar la energía y ganas de salir delante de los vecinos y vecinas del lugar.

Libros, cultura e inclusión

La biblioteca Rodolfo Walsh está ubicada en la plaza de calles Belisle y Moquehue. No es lugar silencioso para sentarte a leer. Está llena de vida. Llegamos a las cuatro de la tarde y no dejaban de entrar niños y niñas a saludar, consultar por sus vecinitos, hablar sobre los libros que habían leído, contar que no fueron a la escuela porque la maestra se enfermó, preguntar si pueden jugar a un juego de mesa o si por excepción podían usar la computadora. Durante la semana se dictan clases de apoyo y las y los niños van a la Walsh a hacer la tarea. El espacio funciona desde 1999 y en 2012 con una ampliación se pudo incluir un salón para concretar las actividades culturales tan necesarias para la juventud del barrio. Porque en Confluencia no hay escuela secundaria. Las y los jóvenes deber asistir a los colegios 19 y 41 que son los más cercanos fuera del barrio. Dentro de Confluencia solo existen las primarias 113 y 136.

Los libros son albergados en un espacio al calor de la conflictividad social, las bandas y hechos de violencia y la noción de “seguridad” que se construye diferente según de dónde se mire. Algunos vecinos y vecinas entienden la presencia policial como una manera de paliar la violencia. Incluso se pensó como posibilidad tomar un espacio de la biblioteca como destacamento para los efectivos de la fuerza. Pero la Walsh es crítica a posturas simplistas y análisis superficiales. Le hace honor a su nombre. Se llama así por Rodolfo y no se achica ante lo que le toca vivir: aborda los problemas sociales del barrio en una forma profunda, se involucra, forma parte con piel y lágrimas. La Walsh también perdió y lloró las consecuencias de un entorno violento. Y no deja de entender esa biblioteca como una parte fundamental de la lucha por mayor igualdad e inclusión. Aunque, alguna vez, los mismos integrantes con todas sus contradicciones y broncas acumuladas reprodujeron esa violencia que criticaron y pensaron que era ajena a su quehacer diario. “Creemos en otra cosa” es la consigna de la biblioteca.

Tejiendo redes en el barrio

En la biblioteca nos recibieron Víctor, Yanet, Guillermo, Malvina, Vanesa y Julia. La mayoría forma parte del grupo que sostiene de lunes a viernes de 15 a 18 el espacio. El 2016 comenzó con expectativas ya que las redes del Confluencia prometen mucho. En el Club Deportivo se instaló una escuela de futbol “y vendieron 100 empanadas durante el fin de semana. Con eso juntaron la plata para construir los vestuarios”, contó Vanesa. Víctor destacó la presencia de la murga “Robando Miradas” que realiza un trabajo muy interesante con las y los jóvenes. Malvina nos comentó sobre la presencia de la Poderosa Neuquén, a partir de las visitas de La Garganta en varias ciudades del país para extender la voz de la vida villera más allá de Buenos Aires.

“En Confluencia brotan cosas lindas”, dijo Julia, presidenta de la comisión directiva. “Vive gente muy comprometida. Es un barrio muy intenso con mucha historia de lucha y solidaridad”, aseguró. Podes visitar la biblioteca Rodolfo Walsh de lunes a viernes de 15 a 18 en Belisle y Moquehue.

Esta y otras notas forman parte del plan C de mayo de 8300. Podés comprarlo a $30, a un valor solidario de $50 o hacer combo y por $50 llevarte uno de mayo y uno de los anteriores (abril o marzo).

En Neuquén conseguilo en:

Abri Mundos (Santa Fe 679)
Cae Babylon (Avenida Argentina 816)
Café La Conrado (Irigoyen 138)
Ámbito Café (Chubut 240)
Factotum (Alcorta 219)
Mi loca vida (Pampa 1149)
Kuruf Editorial (Feria de artesanos)
Escuela de Psicología Social (Roca 658)
Kiosko Corsa (Mitre 307)
Kiosko Alvear (Diagonal Alvear y Roca)
Kiosko ACA (25 de mayo 165)
Kiosko Truco (Alderete y Tucumán)
Mercado Tati (Leguizamon 1974)
Kioskón (25 de mayo 99)
Barcito de la Facultad de Humanidades

También llegamos a otras localidades:

Aluminé: Xalkan Nahuel (contactar al 299156350050)
Cipolletti: Minishopping Toto (Irigoyen 385) y Ciber Space (Irigoyen 420)
Junín de los Andes: FM Che (Gamseis 350, Barrio Lanín)
Zapala: Germán Zúñiga (Avda. Trannack N° 1115 – 2942402460)
Chos Malal: José Córdoba (contactar al 2942522421)
Cutral Co: Bairoletto (Av. Olascoaga y JJ Valle)
San Martin de los Andes: (Mythos libros – Villegas 658 / Editorial La Grieta (Av San Martín 415)
Fiske Menuco / General Roca: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (contactarse con Mercedes Azar, Rocío Morales o Malen Varela)
Plottier: Feria de productores y artesanos de China Muerta

Por supuesto también podés pedírselo a tu 8300 amigo/a.

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