Reavivando el fuego

Artes, SECCIONES

El tradicional ritual rioplatense ha ido ganando terreno en la zona durante los últimos años. En distintos espacios los tamboriles copan las calles, y las llenan de alegría al ritmo de la música y el baile.

Por Maximiliano Navarrete

Foto: Maximiliano Navarrete
Foto: Maximiliano Navarrete

El tambor nos convoca, a través de él, afloran voces muy antiguas que nos envuelven en vientos de libertad y rebeldía. Tocar el tambor es cosa seria. Podemos reírnos mucho al hacerlo porque el propio diálogo sonoro nos causa gozo y alegría, pero siempre subyace esa fuerza indescriptible que nos recuerda la raíz: la ansiada libertad.
¿Cuántas veces hemos escuchado en alguna manifestación social a un rejunte de tamborileros/as y bailarines/as? Desde el No a la Trata, en el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, Contra el acuerdo YPF-Chevron, en el Ni Una Menos y en muchas otras.

También vale mencionar su participación en fiestas o peñas realizadas por colectivos de artistas de la zona en donde se vislumbra la solidaridad y compromiso con el arte popular.

Esta cadencia emergió en el Río de la Plata fruto de la mixtura de la sociedad colonial; logró trascender lo geográfico y temporal, afianzándose en varias regiones del país e incluso por aquí bien al Sur.

Las comparsas valletanas tienen su origen hace décadas pero en los últimos cuatro años el número de tamborileros y bailarines se ha multiplicado, lo cual indica la importancia que ha venido tomando. Las mismas se autogestionan por medio de asambleas y trabajo comunitario, en donde la premisa es potenciar los espacios de intercambio circular. Menuda tarea en tiempos donde el individualismo y la meritocrácia causan estragos en la cotidianeidad. Las rispideces y confrontaciones suelen ser necesarias para lograr objetivos más claros así como para permitir una real integración de todas las personas que participan en una comparsa. Lidiar con este tipo de situaciones resulta ser por demás desgastante, no obstante, estamos convencidos de que el trabajo grupal en vías de una genuina articulación entre arte, calle y valores primordiales hace justa y necesaria dicha labor.

Para mí, el suceso más lindo de todos, es pasar un domingo por el Anfiteatro del Parque Central, un jueves por el

Foto: Maximiliano Navarrete
Foto: Maximiliano Navarrete

Anden en Cipolleti, los domingos en la plaza Chos Malal de Centenario o tantos otros días en otros lugares de por aquí cerca…y escucharlos como vienen despacito, todos juntos, bailando y sacando sonrisas a los que pasan. Porque para tocar candombe no hace falta más que conocidos u amigos que quizás se han emparentado por los años, que haya un mínimo de tres tambores, un fuego para templar el alma y las lonjas…momento propicio para el diálogo personal o para acordar pautas del toque. ¿Qué se va a tocar? ¿Cuareim o Ansina? Generalmente, acá tocamos Cuareim medio ansioso. Es decir, una mezcla de ambos toques madres. A veces quizás por desconocimiento, pero muchas otras porque es así como nosotros tocamos. Eso no implica que no lo hagamos con respeto y admiración a aquellas morenadas que salían de los conventillos a sandunguear por las calles o las que salen actualmente el 6 de enero o en las Llamadas comerciales en Montevideo.

En la región se viene organizando un Encuentro Patagónico desde hace cuatro años. Este diciembre, Chos Malal será el anfitrión de una fiesta que nos convoca a candomberos y candomberas de Neuquén, San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Cipolletti, Plottier, Fiske Menuco, Bolsón, Zapala, Bariloche, Centenario y de otras localidades de la zona. La principal idea es compartir conocimientos musicales, experiencias de trabajo comunitario, talleres de danza y mucho zumbar de tambores. Este encuentro es itinerante, se inició en 2012 en Costa de Reyes (Centenario), San Martín de los Andes, China Muerta y el año pasado fue en Fiske Menuco.

El candombe es aquello que nos enseña la simpleza de tomar la calle e inundarla de música y danza. Nos recuerda el origen cada vez que templamos los tambores alrededor del fuego. Nos enseña a vivir la vida siendo alegres y rebeldes, pero más allá de lo valioso que resulta la construcción grupal y el arte como herramienta de lucha, no hay palabras que plasmen aquello que siento cuando escucho a los tambores hablar.

Esta y otras notas forman parte del plan C de mayo de 8300. Podés comprarlo a $30, a un valor solidario de $50 o hacer combo y por $50 llevarte uno de mayo y uno de los anteriores (abril o marzo).

En Neuquén conseguilo en:

Abri Mundos (Santa Fe 679)
Cae Babylon (Avenida Argentina 816)
Café La Conrado (Irigoyen 138)
Ámbito Café (Chubut 240)
Factotum (Alcorta 219)
Mi loca vida (Pampa 1149)
Kuruf Editorial (Feria de artesanos)
Escuela de Psicología Social (Roca 658)
Kiosko Corsa (Mitre 307)
Kiosko Alvear (Diagonal Alvear y Roca)
Kiosko ACA (25 de mayo 165)
Kiosko Truco (Alderete y Tucumán)
Mercado Tati (Leguizamon 1974)
Kioskón (25 de mayo 99)
Barcito de la Facultad de Humanidades

También llegamos a otras localidades:

Aluminé: Xalkan Nahuel (contactar al 299156350050)
Cipolletti: Minishopping Toto (Irigoyen 385) y Ciber Space (Irigoyen 420)
Junín de los Andes: FM Che (Gamseis 350, Barrio Lanín)
Zapala: Germán Zúñiga (Avda. Trannack N° 1115 – 2942402460)
Chos Malal: José Córdoba (contactar al 2942522421)
Cutral Co: Bairoletto (Av. Olascoaga y JJ Valle)
San Martin de los Andes: (Mythos libros – Villegas 658 / Editorial La Grieta (Av San Martín 415)
Fiske Menuco / General Roca: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (contactarse con Mercedes Azar, Rocío Morales o Malen Varela)
Plottier: Feria de productores y artesanos de China Muerta

Por supuesto también podés pedírselo a tu 8300 amigo/a.

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