Un circulo virtuoso (para pocos)

Salud, SECCIONES

por Eduardo Fuentes*

La década de los ´90 le abrió la puerta en Neuquén a la transferencia de recursos desde el sector público de salud al sector privado. El  gobernador Jorge O. Sobisch no dudó en hacer conocer que era hora de colaborar con la medicina privada, ya mucho se había hecho por la pública.

Los créditos blandos del BPN y del Iadep a las clínicas y sanatorios no se hicieron esperar. La medicina privada se fortaleció en equipamiento. Salud pública en esa decisión perdió la hegemonía y con ella pasó a depender de  la medicina privada para  resolver todo aquello que solo podía hacerse con  la aparatología  que adquirieron.

Esta puerta que se abrió en los ’90 determina las derivaciones desde el hospital público a las clínicas y sanatorios y con ella un claro y evidente subsidio del estado, la política que los ayudó a equiparse luego los ayuda a engrosar sus ganancias.

En la actual etapa neoliberal  el empresariado de la salud privada viene por más. Ya no le alcanza con haber colaborado en el  achicamiento del Hospital Público, ahora el objetivo es transferirle sus costos, aquellos que hacen menos rentables sus negocios.

El Proyecto de Ley presentado el 1 de marzo por el Ejecutivo bajo la apariencia de mejorar el rendimiento del recupero financiero, esconde  sus verdaderos intereses: permitirle a las clínicas y sanatorios firmar convenios  con salud pública para derivarle pacientes a los hospitales.

Quien conoce muy bien cómo funciona el negocio de las empresas de medicina privada es el actual Ministro de Salud de la Provincia de Neuquén, Ricardo Corradi Diez, que hasta hace poco tiempo fue Presidente de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de Neuquén.  Sabe  que son mucho más rentables para las empresas los primeros días de un paciente internado, en los que se les realizan estudios e intervenciones quirúrgicas. Si la internación se prolonga pierde rentabilidad. Cuando esto sucede, es momento de derivarlo a los hospitales y de esta manera sería el trabajo de los médicos, enfermeros y demás personal del hospital el que subsidiaría a las clínicas y sanatorios.

El círculo se  cerraría virtuosamente: el estado les transfiere recursos a las clínicas y sanatorios privados y ellos le transfieren sus costos negativos al estado.

*Médico rural, ex director del Hospital Público de Zapala, Diputado Provincial por Nuevo Encuentro.

 

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