Derivaciones crónicas, pérdidas millonarias

Salud, SECCIONES

Aunque la falta de recursos de todo tipo en el sistema público sanitario es un tema de larga data, el debate se reavivió ante un intento del Ejecutivo de restringir el acceso gratuito a la salud. En el medio las derivaciones se mantienen generando millonarios gastos corrientes y constantes para el Estado.

Por Malen Varela  y Melina Fit

Foto (archivo): Cecilia Maletti
Foto (archivo): Cecilia Maletti

Según las estadísticas oficiales el número de derivaciones bajó considerablemente durante los últimos años en la provincia. Sin embargo hay algunas que se mantienen crónicas, constantes y caras. Por citar algunos casos: en el Castro Rendón no hay un resonador magnético, el sector de Oncología tiene roto un aparato para hacer rayos desde hace más de un año, y las camas de terapia intensiva no alcanzan. Estas falencias implican que las prácticas médicas que no se pueden hacer en el hospital, se concreten en clínicas privadas. Gremios y pacientes autoconvocados denuncian que hay una clara intención de desfinanciar la salud pública, y en contrapartida beneficiar a las empresas amigas del poder.

“La mejor manera de ahorrar es no hacer más derivaciones. Es no cobrar afuera”, apuntó Elizabeth Salman, representante de Favea (Familiares, Amigos, Vecinos y Enfermos Agrupados). Su análisis partió del debate que generó el proyecto que envió el Ejecutivo a la Legislatura para arancelar la salud pública. En concreto el gobernador Gutiérrez busca que “las personas que cuenten con cobertura de atención médico-asistencial por parte de obras sociales y entidades similares; de compañías de seguros; aseguradoras de riesgos de trabajo y/o empleadores que se constituyan en propios aseguradores y los sectores de la población con suficientes recursos que carezcan de cobertura de atención médica, estarán obligados al pago del arancel personalmente o a través de las entidades que de ellos se hagan responsables”.

En los fundamentos se aduce a la necesidad de mejorar el recupero financiero del sistema público de salud. Los diputados del MPN han defendido el proyecto asegurando el déficit del sector en materia económica, algo que – según dicen- se vería resuelto con esta iniciativa. La oposición remarcó que el sistema cuenta con problemas más graves que el recupero, como lo es por ejemplo, la falta de profesionales en distintos hospitales (Centenario, El Chañar, Junín de los Andes).

El informe de gestión del ministerio de Salud (2008-2015) da cuenta de una baja considerable en las derivaciones. En 2008 se hicieron un total de 22.734 derivaciones, mientras que en 2014 se redujeron a la mitad: 11.042. Las derivaciones de hace dos años implicaron pagar a los terceros prestadores un total de 46 millones de pesos.
Salman remarcó que hay una gran cantidad de derivaciones que pueden evitarse. Un ejemplo clave es la ausencia de un resonador en el hospital Castro Rendón, el de mayor complejidad de la provincia. “Nunca hubo, y se trata de un estudio de alta complejidad que es muy recurrente”, sostuvo. En distintas oportunidades se solicitó la compra de este equipamiento, pero aún no se concretó, por lo que este tipo de estudios se derivan a la conocida Clínica de Imágenes, propiedad de la familia Schoreder.

El médico y dirigente de Siprosapune, César Dell’ Alli relató que la mayor cantidad de derivaciones se hacen en los estudios por imágenes, principalmente por no contar con el resonador. “Es un estudio importante y frecuente, nunca hubo un resonador”, agregó.

También son recurrentes las derivaciones por no contar con suficientes camas en terapia intensiva. El número no ha variado en la última década: 11 camas. Dell’ Alli describió que en estas situaciones derivan a las clínicas que cuenten con disponibilidad.

El sector de Radioterapia del Castro Rendón es otro de los lugares que hace más de un año realiza derivaciones constantes. Para hacer rayos a pacientes con cáncer cuentan con una máquina que se llama bomba de cobalto, que data del año 1985. A mediados de 2015 se rompió el “simulador”, que es el elemento que marca el lugar del cuerpo donde tienen que dirigirse los rayos, y hasta la fecha no se reparó porque no hay repuestos disponibles. Los pacientes que tienen obra social se hacen el tratamiento en clínicas privadas, mientras que los que no tienen viajar a Roca a realizarse la simulación y vuelven a Neuquén a someterse a los rayos. Esto no genera solo gastos, sino situaciones de estrés y trauma a los pacientes. Médicos, pacientes, trabajadores y dirigentes de ATE solicitaron a la dirección del hospital y a la subsecretaría de Salud la compra del acelerador lineal (una máquina actualizada para hacer rayos). El año pasado la licitación quedó desierta. En paralelo en el Parque Industrial la familia Schoreder está construyendo un centro oncológico de alto nivel.

Crónica de una salud pública desmantelada

En 1963 con dos años de transición del MPN, el Sapaguismo fue destituido por el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía. A fines de 1970, no sólo entró en crisis el sistema de salud en la provincia, sino también el poder de Rodolfo Rosauer (puesto por Onganía) frente las medidas de fuerza de los obreros de El Chocón. Con Felipe Sapag nuevamente como gobernador, se inició el “Plan Neuquén” encabezado por el doctor Néstor Perrone.

Dado que el territorio presentaba una de las tazas más altas de mortalidad infantil – 110 muertes por cada mil nacidos y nacidas vivas – se dio marcha a una de las políticas públicas emblemáticas del partido político que aún se perpetúa en el poder. Y que luego vació la salud pública generando que ésta ingrese por la puerta principal directo a terapia intensiva. Reducción de sueldos. Carencia de inversiones en obras. Persecución política. Y además un fuerte vínculo con las empresas de salud privada; las cuales sí se vieron beneficiadas.

Se creó la subsecretaria de Salud – que reemplazó la Dirección General de Salud Asistencia y Previsión –; se realizaron grandes inversiones en un plan sanitario provincial tanto desde los cargos locales, como desde Nación; se construyó un polo de desarrollo de la provincia que permitió la llegada de profesionales de la medicina, y se creó el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN). En un lapso de diez años, se produjo la reducción de los indicadores de mortalidad infantil a números inferiores de los nacionales. A su vez según los datos analizados por el médico Mario Bornini desde 1970 a 1980 la población neuquina aumentó tres veces más que la del país y además la sub población médica se incrementó ocho veces más que las cifras nacionales.

Los años 90 llegaron de la mano del neoliberalismo y de Jorge Omar Sobisch (JOS) en el poder. Hace unos años la ex jefa de ginecología del Castro Rendón, Gabriela Luchetti, declaró a un medio regional que hasta los 90 no había salud privada en la ciudad y que además desde esa fecha se produjo el quiebre en la salud pública.

Si bien el MPN planificó el Plan de Salud más elogiado en el país y otros lugares, veinte años después Sobisch dio inicio al proceso de mercantilización de la salud que se complejizó con el paso del tiempo y lo que fue cura, ahora es efecto. Una salud enferma y empobrecida.

“Terrorismo bacteriológico”

Ya en 1993 el “sistema bifronte” estaba en marcha; bajo un proyecto de autogestión hospitalaria se descentralizó financieramente a los hospitales. Con mayor repercusión sobre el Castro Rendón. Ese mismo año ATE tomó la subsecretaría de Salud y mantuvieron veinticuatro días de paro. Lucha histórica para los y las profesionales de la medicina.

El desfinanciamiento continuó junto con el crecimiento de las clínicas privadas y las derivaciones desde los hospitales a éste sector: convenios, créditos y amiguismo político. Así se consolidó el panorama de 2005; medidas de fuerza similares a las del 90 pero esa vez con más de tres meses de paro, sumario administrativo a los y las profesionales y la declaración de “emergencia quirúrgica” por parte JOS. Así como denunció a quienes realizaron el paro de “terrorismo bacteriológico”, también emitió un decreto por el cual el aumento superó por poco los cien pesos.

A pesar de la grieta que se ahondó en 2005, proliferó una estructura movilizadora en defensa de la salud pública: articulación con estudiantes de distintos niveles, con obreros y obreras de Fasinpat y además la conformación del Favea.

Un dato a destacar es que según los números arrojados por los últimos censos (2000/2010); la cifra de personas que no tienen obra social, prepaga o plan social, se redujo en un 13%, siendo que la población encuestada en viviendas particulares aumentó en un 41%; entonces, ¿disminuyó? No. Estos porcentajes son parte del desmantelamiento de la salud pública; pero aún hay más.

El crecimiento de las privadas

Si bien la capital neuquina posee cuantiosas clínicas privadas; hay algunas más preponderantes que otras; por ejemplo: las de la Familia Schroeder; conocida así por su capital económico y además porque durante los gobiernos de JOS, la Clínica de Imágenes SA – empresa de la familia – fue la que más recibió derivaciones de la salud pública a través de contrataciones directas.

En paralelo al desmedro del sistema público de salud, el MPN garantizó el crecimiento empresarial de sus amistades. Éste es el caso de Schroeder. De las empresas inscriptas por la Familia, María y Adelina SA recibió crédito en 2007 por 6,2 millones (aunque ya había sido refinanciado su crédito un año antes por JOS); otorgado por el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP); mismo órgano que financió mediante sus proyectos de inversión a la Clínica de diagnóstico por Imágenes SA. Cabe señalar que el grupo también es dueño de Lu5 y La Mañana de Neuquén.

Otro caso es el de Clínica Medicina XXI – Moguillansky – también uno de los mayores beneficiados por el sobischismo y en el último tiempo los créditos del IADEP. Tampoco podemos dejar de mencionar el Policlínico Neuquén SA.

La lista es larga: Albor, Clínica Raña, San Agustín, San Lucas, Cemic, Instituto Austral de Salud Mental; Centro de Endocrinología sólo por mencionar algunas. Empresas que han crecido en disonancia con el vaciamiento de la salud pública.

 

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