“Somos las que somos por nuestros hijos”

Derechos de la humanidad, SECCIONES
Las Madres en Radio Comunidad
Las Madres en Radio Comunidad

Rocío Morales / @RociooAilin

Hace 40 años el país sucumbía en la dictadura más feroz y violenta de la historia argentina. Al mismo tiempo nacía el emblema de la resistencia en este suelo: las Madres de Plaza de Mayo. La filial Alto Valle de Río Negro y Neuquén cumple cuatro décadas de lucha.

Se apagó la luz de aire y enseguida prendimos cámara y grabador. Es que Inés Ragni y Lolín Rigoni, nuestras Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle, nos esperaban para charlar. ¿Sobre qué? Muchos fueron los ejes que tomó la conversación, y será que estos cuarenta años están llenos anécdotas, emociones, enseñanzas; pero sobre todo de lucha.

La cita fue en Radio Comunidad Angellelli, donde cada jueves a partir de las 15.30 las Madres realizan su programa llamado “La Plaza”. Es una hora en la que comparten noticias del ámbito local, nacional e internacional que ellas mismas buscan y clasifican en secciones. Salen al aire todos los jueves, menos el tercero de cada mes, ya que ese día las Madres realizan la ronda alrededor del monumento que lleva su nombre en el centro neuquino.

“No siempre fuimos Madres de Plaza de Mayo”, aclara Inés cuando nos cuenta sobre los comienzos, “y los desaparecidos tampoco eran desaparecidos”.  Los familiares de “gente que faltaba en sus casas” comenzaron a reunirse en el Obispado de Neuquén, era un grupo que había conformado Jaime de Nevares y la primera delegación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Jaime es la figura que no pueden dejar de subrayar: “Don Jaime nos decía ‘no se hagan problema madres, mañana ya vamos a tener una noticia’. Nos daba aliento”, recuerda Inés. Y fue ahí donde se conocieron y empezaron este recorrido junto a Beba Mujica, Madre que falleció en el año 2003.

Bajo la llovizna / bajo un sol de fuego / sea donde sea / pañuelito blanco / que me estás buscando/ que estás esperando / una respuesta mía / la hallarás el día en que el hombre / sea hombre / cuando no sea esclavo / de su cobardía…

*Fragmento de canción de la murga Araca la Cana

Si hablan de los 30.000 los describen como “lo mejor de una generación de militantes”. “Yo conocí muchos, pero desgraciadamente hoy no están”, dice Lolín. Sin embargo no duda en reconocerlos como “chicos y chicas que militaban mucho”, y remata: “eran de esas personas que, por suerte, hoy todavía hay”. La persecución política e ideológica que obligó a muchos y muchas a dejar familias, afectos, casas e irse, para Lolín significó pérdidas en lo afectivo y en lo material; pero si algo rescata es que a pesar de todo sus hijos nunca perdieron la convicción y resalta “nosotras somos las que somos por nuestros hijos”.

En 1982, y por ser la Filial más trabajadora, fueron reconocidas por las Madres de capital y el resto del país. A pesar de que hoy están distanciadas no omiten recordar las reuniones en las que todas se juntaban y planeaban nuevas consignas y acciones de lucha. Acciones que al día de hoy siguen manteniendo vigentes, que son resultado de sostener sus principios fundacionales de socialización de la maternidad, apartidismo e independencia económica. Lo que les permite reclamar a cualquier gobierno y poner el pañuelo en múltiples marchas, como por ejemplo por Carlos Fuentealba. De esta movilización rescatan la unidad y creen que es lo principal “siempre hablo con Inés e insisto tanto en que no importan las banderas si el objetivo es el mismo”, sostiene Lolín. Inés agrega: “esto es porque los 30.000 desaparecidos no eran todos del mismo partido, algunos ni siquiera sabían lo que era la política”.

La lucha por juzgar a los genocidas, tuvo su primera respuesta en el 2008 cuando se realizó el primer juicio de “La Escuelita”. Hoy en el cuarto tramo de los juicios por suerte, diría Lolín, y gracias a Dios, diría Inés, ellas y Oscar (Ragni) están presentes en cada audiencia.

Los 40 años de lucha y resistencia, los compartieron en los juicios, las visitas que hicieron y recibieron y en la calle. Es que ahí está la juventud, y eso es lo que ellas buscan. ¿Por qué?

“Hay que ir a donde están los jóvenes”, sentencia Inés y explican que buscan a los jóvenes porque buscan a sus hijos que eran jóvenes cuando los desaparecieron. Y creen que con errores o aciertos, dejaron una huella.  Yo las miro y asiento con la cabeza, es que no tengo más que afirmar sus palabras.

Memoria, Verdad y Justicia. La verdad son ellas, que desde sus comienzos fueron incansables en su tarea por descubrir qué pasaba en el país, dónde estaban sus hijos, que pasó con los nietos. Para ellas la memoria somos nosotros y nosotras, la juventud que tiene la tarea de continuar su lucha. Y la justicia, la justicia es responsabilidad nuestra, responsabilidad y legado de seguir exigiendo y levantando, bien alta, la bandera del “NUNCA MÁS”.

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