Despedidas del 0800 Mujer denuncian penalmente al Municipio

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Imagen de archivo: Trabajadoras 0800 Mujer

La nueva gestión de Horacio Quiroga despidió sin previo aviso a seis trabajadoras de la línea 0800 mujer el 30 de diciembre. Las operadoras denunciaron al Municipio de la ciudad de Neuquén por ejercer violencia contra ellas y advierten que se desarticuló el programa de acompañamiento a mujeres víctimas de violencias.

El miércoles 6 de enero a las 10 las trabajadoras despedidas realizarán una conferencia de prensa en el salón Verde del Concejo Deliberante para hacer pública la denuncia ya que “desde el Municipio no se ha informado y es un derecho de la ciudadanía que recibe el servicio saber que ha quedado sin efecto”, informó una de las operadoras. Anticiparon la participación de todos los bloques, con excepción del oficialista Nuevo Compromiso Neuquino-Pro.

El servicio 0800 mujer es un dispositivo que funciona las 24 horas desde hace más de cuatro años y ofrece asesoramiento y contención respecto a temáticas de violencia y derechos de las mujeres.

Precarización laboral, el no preaviso del cese de la fuente primaria de ingreso, el no garantizar las condiciones materiales de existencia el último día del año, no pagar indemnización, haber sustraído las actas con información confidencial de las mujeres que ingresan al servicio, entre muchas otras irregularidades que cometió el municipio son las que denuncian las trabajadoras.

La “limpieza” de la nueva gestión

En el marco de la reunión de presentación de las nuevas autoridades, desarrollada el 12 de diciembre, la designada subsecretaria de Derechos Humanos Ana Luján, expresó que todo lo que las trabajadoras del servicio habían hecho “no importaba, que se iba a empezar de cero”, según contó a 8300 web una de las mujeres despedidas.

En ese encuentro, las trabajadoras fueron maltratadas por Lujan quien les aclaró que “ellos venían a terminar con la vagancia. Nos acusó de rebeldes, que no respetábamos la investidura del intendente, que éramos violentas con nuestras usuarias y hasta nos trató de alcohólicas. Nos pidió la matrícula diciendo que si no éramos profesionales no podíamos opinar y que había gente más preparada que nosotras”.

Además, la operadora contó que no se les dejó labrar un acta con el argumento de que “estábamos mal acostumbradas a una manera de trabajo que ya no existía”. Hace mucho tiempo que las trabajadoras del servicio exigen, por el reconocimiento laboral de la antigüedad que tienen y una relación de dependencia con el Municipio, que las regularicen y las pasen a planta permanente. “Es muy desesperante llegar a fin de año y no saber si te van a renovar el contrato o si te quedas sin trabajo”, explican.

“Siempre existió la inestabilidad de que a fin de año no sabíamos si íbamos a seguir o no y se jugaba bastante con eso. Sufrimos un montón de violencia de la gestión, independientemente de la autoridad que estuviera asumiendo en ese momento. Fuimos víctimas de violencia institucional desde el comienzo del servicio. De hecho todas las mejoras fueron conquistas no concesiones”, remarcó una de las trabajadoras.

Desde un comienzo tuvieron que hacerse monotributistas. No poder tomarse vacaciones, que no les paguen los días trabajados, hacer horas extras, recargadas, no gozar de buena obra social, sólo por citar algunas de las situaciones que han vivido en estos cuatro años de manoseo y promesas incumplidas.

Sin notificación, despedidas

El 29 de diciembre la nueva coordinadora del servicio Mariana Gorena le informó a la operadora del turno noche que por orden de la subsecretaria Ana Luján debía retirarse a su domicilio y llevarse sus objetos personales. Lo mismo hicieron con la operadora del día siguiente. El 30, cinco trabajadoras -ya alertadas de esta situación- se presentaron a trabajar y a ellas también les prohibieron el ingreso a la Municipalidad.

Así lo indicaba un listado que tenía sus nombres escritos en lápiz negro y al lado un “no”. Frente a la resistencia-insistencia de las trabajadoras de ingresar ya que no existía una notificación que les indique lo contrario, las recibieron la directora Graciela Pardo y la coordinadora de la línea. Luego de dos horas de exigir respuestas, les presentaron unas notificaciones de “exención” de la relación laboral con el Municipio. “La directora dijo que era legal, que estaba avalado por el estado, que se había vencido un contrato y no se le había dado continuidad”, contó indignada una de las operadoras víctimas de la violencia institucional.

Previo a presentarse a la Municipalidad, las trabajadoras habían ido al sindicato y les habían confirmado que seis contratos se daban de baja. Situación que les sorprendió ya que “hace un mes estábamos yendo al sindicato y nos decían que estaban negociando nuestros pases a planta por la antigüedad. Incluso nos hicieron presentar todos los papeles y nos aseguraron que no nos preocupáramos”.

Hoy el servicio cuenta con una única operadora que es militante del Nuevo Compromiso Neuquino. De esta manera, no sólo están dejando sin trabajo a seis mujeres sino están dejando sin contención a cientos que viven a diario situaciones de violencia.

“No podemos ser ingenuas, esta es la política de género de la actual gestión municipal, que viola los derechos de las trabajadoras que, durante cuatro años, le pusieron el cuerpo y la dedicación a una tarea delicada que consta, ni más ni menos, que de empoderar a otras mujeres respecto a sus propios derechos. Es entonces, por ética y convicción, una obligación que denunciemos tal avasallamiento, no sólo de nuestros derechos como trabajadoras, sino también de las mujeres que acuden al servicio, en busca de una escucha profesional y consciente”, denunciaron las operadoras en un comunicado.

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