Del Ejecutivo a la Corte, un viaje accidentado

Política, SECCIONES
Macri en Villa La Angostura.
Macri en Villa La Angostura.

El presidente Macri, en compañía de su esposa y de la hija de ambos, Antonia, aprovechó las fiestas cristianas de fin de año para tomarse un descanso en Villa La Angostura. Puede parecer excesivo que a 20 días de haber asumido el poder ya necesite descansar, pero a su favor hay que tener en cuenta que los días que lleva gobernando han sido bastante agitados. Es que, convencido tal vez de que cuanto más veloz sea en la aplicación de su programa de gobierno, mejor será, pisó el acelerador. Aprovechando, sobre todo, que el país ingresa en un período de vacaciones, lo que determina que el único poder en ejercicio dentro de ese lapso es el suyo. Es así porque el parlamento entra en receso hasta marzo y el poder judicial descansa durante todo el mes de enero. Es verdad que a los legisladores podría convocarlos a sesiones extraordinarias, pero ha preferido no molestarlos.

Por Jorge Gadano
jorgegadano@gmail.com

De que Macri quiere acelerar tuvimos la primera y manifiesta prueba cuando nombró a dos abogados (uno con acaudalada clientela) para cubrir otras tantas vacantes en la Corte Suprema . La Constitución lo faculta a nombrar, pero los designados solo pueden asumir el cargo si los confirma el Senado en una sesión que cuente con la presencia de las dos terceras parte de sus miembros. Como se puede apreciar, los constituyentes de 1853 quisieron evitar, o al menos dificultar, que el Ejecutivo (que se llama así porque su misión es la de ejecutar las leyes, pues para sancionarlas está el Legislativo) pueda tener una corte complaciente. Conviene recordar que cuando se aprobó la Constitución el país venía de una dictadura.

El caso es que el “jefe supremo de la Nación” (así lo menciona la Constitución), se la creyó. Prefirió tomar un atajo y dejó afuera al Senado. Y, como sospechaban los constituyentes de 1853, apareció un complaciente, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, quien se apresuró a decir que los así nombrados “serán bienvenidos” (como si los conociera). O sea que, prescindiendo del lenguaje ceremonial, “pasen por favor, este es el salón de reuniones, pueden ocupar esos asientos, ¿toman té o café”?

Lo que pasa es que, de los tres poderes del Estado, el único donde hay lugar para la oposición es el Congreso. Y en el Senado la oposición tiene mayoría. No sé si me explico.

El barullo ante el que puede ser tenido como un flagrante abuso de autoridad (artículo 248, código penal) despertó a los principales aliados del macrismo, los radicales, que protestaron airados. También puso el grito en el cielo Margarita Stolbizer, y obviamente lo hicieron también los del Frente para la Victoria. Contra lo que opinan algunos, Macri no cedió en su empeño por llevar gente a la Corte “a sola firma”. Lo que hizo fue postergar el juramento de los “bienvenidos” hasta febrero.

Mientras tanto, y como para despuntar el vicio, el presidente dejó instrucciones para que, de una vez, echaran a Martín Sabbatella de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual(AFSCA). De eso se ocupó la Federal, cumpliendo órdenes del juez Julián Ercolini..

Hecho, se vino para acá, donde los fruticultores quieren una reunión con él para que les de una “ayuda” de 1.200 millones de pesos. Es urgente porque, de no ser así, no habrá cosecha.

Según pasan los años

Macri y Sobisch en Villa La Angostura. Foto La Nación.
Macri y Sobisch en Villa La Angostura. Foto La Nación.

Hace once años, Macri estuvo en Villa La Angostura, aunque no para descansar. Lo hizo en respuesta a una invitación de Jorge Sobisch, entonces gobernador y candidato al cargo que ahora es de Macri (las vueltas que da la vida).

Lo que interesaba al neuquino era presentar al público una alianza con una figura nacional como la del entonces mandamás de la ciudad de Buenos Aires. Ambos negaron que se juntaban para formalizar un tándem que compitiera en las elecciones presidenciales del 2007. Dijeron, sí, que se proponían llegar a acuerdos sobre algunos temas políticos. Algo así. Y finalmente posaron para la foto.

¿Y a Macri qué le interesaba?, preguntará algún lector de esos. El diario La Nación del 3 de abril de 2004 dió una pista. Horacio Rodríguiez Larreta dijo que “nuestra fundación está colaborando con el gobierno provincial”. Y el cronista aportó algo más de luz al explicar que el gobierno de Sobisch “prevé firmar dos convenios de cooperación , de seguridad y de salud, con los equipos técnicos de la fundación Creer y Crecer, que conduce el ex candidato a jefe de gobierno porteño”.

He aquí un hallazgo: unos meses después se lanzó en la provincia el Plan Integral de Seguridad, con una inversión –se lo dijo Sobisch a Mariano Grondona- de 50 millones de dólares. Uno de los que acompañaron a Macri a Villa La Angostura, Eugenio Burzaco, permaneció en Neuquén con un contrato de “asesor”. Otro acompañante, Hernán Lombardi, se quedó también, con otro contrato.

De lo que pasó con la salud no sabemos nada. Sí del Plan de Seguridad, con algún esfuerzo porque todo se hizo sin licitación, en el más absoluto secreto. Los adjudicatarios del trabajo fueron Manuel Requejo, ya entonces dirigente de Boca y amigo de Macri, presidente de la empresa Damovo que instalaría al sistema del 911. Otro amigo, Cristiano Rattazzi, colocó dos helicópteros.

Hace poco más de un mes, al cabo de más de una década sin información, la jefatura de policía de la provincia informó que el proyecto del 911 había sido desechado ¿Qué tal?

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