El macrismo sabe que hay que hacerlo todo rápido y cuanto antes

Política, SECCIONES

Por Jorge Gadano
jorgegadano@gmail.com

macri veranoHay poco, muy poco, nada, para agradecerle a Carlos Menem por lo que hizo al pasar por la presidencia de este país. Solo, quizás, la brutal franqueza con la que explicó a un periodista que, si en su campaña electoral decía lo que de verdad pensaba hacer desde el gobierno no lo votaba nadie.

Lo novedoso no es que haya descubierto que la mentira es una herramienta eficaz para llegar al poder, sino que se lo haya escupido en la cara a todos aquellos que, encandilados por las promesas de salariazo y revolución productiva, lo votaron.

Alguien, creo que Borges, dijo que los peronistas son incorregibles. Decirlo así es una provocación, nada nuevo en un provocador y mago de la escritura. John William Cooke, en otras palabras, dijo que “el peronismo es el hecho maldito del país burgués”(dramático, pero cierto). Lo que significa hoy algo parecido a lo que se dice del perro del hortelano, que no come ni deja comer. De ahí la escualidez de la izquierda.

Mauricio Macri, un producto favorecido por el mercado electoral hasta el punto de incluir entre los propiamente suyos votos peronistas como los de Julio Bárbaro y Guillermo Pereyra, contó también con la invalorable ayuda del mago ecuatoriano Durán Barba. Siguiendo sus sabios consejos, fue, como ninguno antes, un candidato capaz de bailar en la tribuna –en eso copió a Cristina- y de sortear las preguntas de aviesos periodistas hablando de sus hijos, del tiempo, de lo lindo que es el país, de que todo estará “bueno” para que los 40 millones de argentinos seamos felices.

Como hemos podido comprobar, ese hombre tan simpático logró que la gilada que nunca falta le aportara el mínimo de votos suficiente para ganar. Su consigna fue “cambiemos”, una palabra atractiva. Siempre es bueno cambiar, así sea de ropa. Y para el macrismo, esta era una ocasión propicia, porque Cristina tenía su candidatura prohibida por la constitución. Imagínense: si ya con el segundo mandato se había convertido en una “dictadora” (según la politóloga Mirta Legrand) ¿qué podía suceder en la tercera? Hubo, por lo tanto, que acudir a Scioli. Qué se le va a hacer.

El Ingeniero Insólito

O sea que Macri ganó. Alguna vez, es cierto, le pasó lo que a Peter Sellers en el filme El Doctor Insólito. Hacía el papel de un supercientífico nazi secuestrado por los Estados Unidos al término de la Segunda Guerra Mundial. El tipo trataba de adaptarse al modo de vida americano, pero en ocasiones no podía contenerse y hacía el saludo nazi.

Ciertamente, estamos muy lejos de pensar que Mauricio sea un neonazi o que, como el mago ecuatoriano, sea un admirador de Hitler. Lo que pasa es que el mago dijo a la revista Noticias que “Hitler fue un tipo espectacular…muy importante en el mundo”. Y para peor, cuando se le recordó que “mató a seis millones de judíos”, lo defendió diciendo que “Chávez expulsó a la mitad de los judíos de Venezuela”(¿?).

Macri sí es un “neo” bien que neoliberal. Y como está enamorado de sus ideas de vez en cuando, como al Doctor Insólito se le han escapado cosas que debía ocultar. Por ejemplo, aquello de que acabará con “el curro de los derechos humanos”(Él cree que estamos en deuda con las Fuerzas Armadas).

También se fue de la lengua hablando de que privatizará Aerolíneas Argentinas y admitiendo que podría vender todo o parte de las acciones de YPF al sector privado. Y eso, más el dólar libre, el achatamiento de salarios y haberes de jubilados, y, para sintetizar, todo cuanto sea preciso para restituir a las grandes empresas todo lo que perdieron en la década del kirchnerismo se hará, y se hará rápido, de modo que cuando se termine el verano ya sea tarde.

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