Libresería: “Beya (le viste la cara a dios)” de Gabriela Cabezón Cámara e Iñaki Echeverría

POPURRI, SECCIONES

BeyaEterna Cadencia Editora presentó en 2013 una novela gráfica que invita a despertar y logra visibilizar desde la literatura el terror en el cuerpo y la complicidad social.

Por Abri Mundos, tienda de libros.

Un día Gabriela recibió la propuesta de reversionar el tradicional cuento “La bella durmiente”. Pensando cómo encarar ese escrito reparó en la vida desgraciada y sometida de la protagonista, destinada a vivir encerrada en un sueño o, por qué no, en una pesadilla. A partir de aquí comenzó a indagar e intentar relatar esas vidas que apenas podemos imaginar cuando una muchacha logra escapar a las redes de trata con fines de explotación sexual y devela su historia tan visiblemente ocultada, tan dolorosa.

Presa sin saber dónde y sin ver la luz del sol, / casi ciega, casi sorda y casi descerebrada, / sos el centro de atracción, la puta más cara del antro, / y retemblas con pavor como la tierra partida en caso de terremotos / pero éste, el de tus entrañas no tiene nunca un final / sino descansos escasos que usas para autobrillarte / y cantar tus oraciones como mantras / las elegiste por algo, pero ya no importa más que el ritmo que les pones / como de canción de cuna cantada por un bebé que se duerme solo.

Luego, Gabriela comienza a trabajar con Iñaki para graficar el relato. Sus ilustraciones logran retratar de forma detallista y metafórica el padecer, el delirio y la ilusión dentro de la pesadilla.

Mientras Beya se habla a sí misma nos participa su realidad, la del límite del margen del abismo y del barro embarrado del pantano podrido que te chupa. Pero no es una realidad ajena, es un sacudón en los ojos, en el alma, en la mente.

Y es así, en base a succión, / que acelerás la mecánica / del polvo de los cretinos / que te horadan como si fueras / una huerta en tierra dura / y ellos arando afilado, / como si te sembraran soja, / como si lo que quisieran fuera / sacarte petróleo y oro.

El ovillo o posición fetal / es la postura adecuada / para los deshilachados: / se toma cada hilo del ser / y se junta con los otros: / por eso se ovillan las putas / y se acurrucan los chicos.

Sí, la realidad supera la ficción, pero en esta ocasión la ficción nos despierta, abrimos los ojos, activamos la mirada y es allí que las palabras, las imágenes, incomodan e invitan a actuar.

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