Guillermo Pereyra, un sindicalista empresario

POPURRI, SECCIONES
Guillermo Pereyra. Foto Archivo 8300
Guillermo Pereyra. Foto Archivo 8300

Para el dirigente máximo del gremio que agrupa a los trabajadores petroleros, la “solidez” de un sindicato debe medirse por la masa de dinero que acumula en su cuenta bancaria. No pensaban así Raimundo Ongaro ni Agustín Tosco.

Por Jorge Gadano

Orgulloso, lo dijo el secretario general de los petroleros, a la vez presidente de la obra social y de la mutual, y también senador nacional, como para mostrar el éxito de su gestión de 25 años que culminará el año que viene. Para cuidar su salud dejará la secretaría general, pero seguirá siendo el guardián de la solidez, que se traduce en un depósito a plazo fijo de 1.800 millones de pesos. Es, qué duda cabe, un gremio muy competitivo, con una gestión brillante y un gerenciamiento ejemplar.

Semejante éxito ha sido posible gracias a una ley sindical que posibilita la reelección sin límites ni oposición en la conducción de los gremios. Pereyra no podría haber juntado tanta plata de haber tenido que soportar, en la comisión directiva, a una minoría que no hiciera otra cosa que controlar el manejo del dinero y pasarse la vida con denuncias de corrupción. No por nada Pereyra es militante del mismo partido que Don Elías Sapag, gracias a quien –por su voto en contra en el Senado- fue rechazado el proyecto del presidente Raúl Alfonsín que, tímidamente, pretendía iniciar un proceso de democratización sindical. Gracias a ese voto se perpetúan en las conducciones sindicales sujetos como el Momo Venegas, Luis Barrionuevo, Gregorio Martínez, Armando Cavalieri, et altri.

Supremo hacedor

Como cuando, un obrero más, trabajaba en los campamentos petroleros, Pereyra no le quita el cuerpo al trabajo. Por lo tanto, sus responsabilidades no se agotan en las ya aludida, a saber: secretario general del gremio, presidente de la obra social, ídem de la mutual, senador nacional. Como si todos esos cargos fueran pocos, le sobró tiempo para ser ladero de Jorge Sobisch en la interna del MPN que eligió los candidatos a gobernador y vice de la provincia. Un obrero y un imprentero no pudieron con la superioridad intelectual de un egresado universitario, pero dejaron una marca. Sobisch lo señaló recientemente, al decir que “el tiempo nos dio la razón” porque ahora ve “a muchos neuquinos (Jorge Sapag entre ellos, seguramente) reclamar lo mismo que reclamamos durante años; siento que se comienza a hacer justicia con mi (de él) pueblo”.

Hay más, porque Pereyra no podía pasar por alto que la revista “Fuerza Petrolera”, cuyo dueño y director es un veterano del periodismo, Eduardo Alberto Tavella, necesitaba –a la vez que apoyo económico-un editor responsable. Obviamente, su deseo de ocupar también ese cargo fue irresistible.

Compañeras y compañeros

Hace algunos años un emocionado Pereyra publicó en Fuerza Petrolera una declaración de agradecimiento –titulada ¡gracias!, así, con signos de admiración- a compañeros y compañeras, por el apoyo que le dieron en un conflicto con las patronales petroleras. La gratitud que mereció mayor espacio fue la dirigida a la “compañera presidenta Cristina Fernández de Kirchner”. Después de una efusión conmovedora de sentimientos el texto decía: “No le quepa la menor duda (de) que , en cada uno de los trabajadores que fueron despedidos o suspendidos y que hoy ven la posibilidad de recobrar ese futuro que creían perdido, encontrará a otro agradecido soldado más del nuevo modelo iniciado por el compañero Néstor Kirchner y continuado y profundizado por su gestión”.

Algo pasó de entonces a esta parte, algo que hizo que Pereyra se anotara en las filas del macrismo. Lo cierto es que abandonó a “los compañeros” Néstor y Cristina y se corrió junto a Macri. Nada, por supuesto, de compañero aquí o compañera allá, porque eso no se da en el macrismo. Y mucho menos entre el empresariado.

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