Protocolo contra las violencias sexistas: 12 casos en Comahue

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Foto 8300web
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Se están abordando con un equipo de trabajo dentro de la Universidad Nacional del Comahue que incluye a la abogada Angélica Acosta. El protocolo requiere modificaciones para abordar sanciones de diferentes grados.

Son 12 los casos que se analizan en la Universidad Nacional del Comahue en el marco de la aplicación del Protocolo de intervención institucional ante denuncias por situaciones de violencias sexistas.

Se abre nuevos desafíos para abordar los casos que son muy diferentes entre sí, ya que en un principio se creó el protocolo para abordar el recorrido hacia una sanción y un sumario.

Graciela Alonso, de la Colectiva Feminista La Revuelta, explicó a 8300Web que “muchas mujeres se están animando a denunciar distintos tipos de situaciones. Hay relaciones entre docentes, jóvenes estudiantes y no docentes que en general trabajan en el mismo lugar. Las denuncias que se están realizando son especialmente de no docentes y docentes.

A partir de la aplicación en la Casa de Estudios, se creó una resolución para ampliar la letra del protocolo y poder accionar el situaciones complejas que no necesariamente terminan en una sanción hacia la persona denunciada. También puede ser abordadas desde la reparación en el lugar de trabajo. “El protocolo se originó para pensar como iniciar un sumario con la problemática de la violencia, pero eso nos encorsetó y nos quedó chico” indicó Alonso.

Explicó que se pueden solucionar algunas situaciones conflictivas con evitar que las personas involucradas se encuentren en un espacio físico, con reparaciones en el lugar de trabajo, o secuenciar las posibilidades de una sanción y un sumario.

Agregó además que en la Universidad de Córdoba se está realizando un estudio para aprender desde la institución a manejar el concepto de “violencias de baja intensidad“.

La abogada Angélica Acosta, incorporada recientemente al equipo de trabajo, explicó que “cada caso es un mundo y no se pueden asemejar. Nos llevará años tipificar las situaciones de violencia”.

El abordaje implica detenerse, escuchar, preguntar, re preguntar. En el último tiempo se incluyó una nueva pregunta: ¿Cómo te sentirías reparada por esta Universidad ante la situación?

El objetivo es que la persona pueda circular tranquila no solo en el ámbito universitario sino también afuera de él. Incluso se insta a algunos varones a hacer terapia para analizar este tipo de conductas arraigadas.

Alonso explicó además que “hay muchas cuestiones de disputa de poder con los claustros. Quién conoce la dinámica de la universidad sabe que es muy complicado: se requiere de apoyo político, sistematicidad y ponerle el cuerpo y ampliar la mirada. Además es difícil en nuestra universidad que tiene una dispersión geográfica importante. En asentamientos pequeños los vínculos personales y las prácticas naturalizadas lo dificultan”.

Indicaron además que los tiempos del protocolo no siempre coinciden con los tiempos de la Universidad que son muy lentos. “Queda mucho camino por andar. El protocolo plantea tiempo de denuncia, las instancias institucionales y está complicado que esos tiempos se respeten. Hay mucho temor que no se plasma en resoluciones. Se avanza, pero de manera más lenta de lo que una quisiera”.

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