El voto a Scioli

Política, SECCIONES

Por Miguel Nomikos

Cuando pidió no ser mencionado supe que estaba dispuesto a hablar.

Y señaló un motivo muy razonable en estos días de fanatismo: – Si ponés mi nombre, varios dirán estar de acuerdo sin siquiera analizar un poco los argumentos, en cambio otros gritarán su desacuerdo… ¡sin siquiera analizar un poco los argumentos! bueno… es lo mismo, che.

El veterano, emepenista histórico, crecido bajo el liderazgo de Felipe, se rió breve, socarrón.

Dejé que se explayara sobre féisbuc y las llamadas redes sociales. Dijo tener sus cuentas activas mas sin padecer dependencia. Me causó mucha gracia su manera de comparar las redes con la distracción de algún tomero que, al dejar una compuerta levantada, inundara todo de una descontrolada imbecilidad.

Solito volvió a la consulta inicial.

– Mirá, hay algunos malintencionados que pretenden llevar agua para su molino llamando a votar en blanco. Y otras personas, de buena fe, anuncian su voto en blanco y esgrimen cuestiones principistas más que atendibles ¿me seguís?

Sin esperar respuesta alguna, continuó.

– Cada uno que haga lo que le parezca, no pretenderé que alguien acate mis indicaciones, pues no son órdenes. Pero fijate que utilizan el verbo elegir: Nunca elijo por conveniencia, o por especulación, Elijo a un candidato que me represente, y variantes así.

– ¿Y con eso?

El 22 no hay elección: es sólo una opción. La diferencia es importante. Si hubo nueve candidatos, siete no participan; los votantes de esos siete ¿quedan fuera de estos comicios? Claro es que no, participan. Aunque podrían decir Ninguno de los dos candidatos que quedaron me representa, por lo tanto, votaré en blanco. ¡No jodás!

– Visto así… ¿qué nos queda?

– ¡Es que eso te dicen los que propician el voto en blanco! Nadie me representa, voto en blanco…

– ¿Por qué surge esta postura?

– Más allá de las características de los candidatos, hay una razón: el balotash –o balotaje, en castellano- no es habitual. El error reside en aplicar posturas de una elección cuando es un balotaje, una opción.

– Bueno, decís ser respetuoso de la libertad…

– Sí, por supuesto ¿y no te parece bueno agregarle un poco de responsabilidad?

– ¿En qué sentido lo decís?

En que lo importante es el destino del país, no tanto lo bien que te podés sentir tras tu paso por el cuarto oscuro. A veces hay que apretarse la nariz. Recuerdo una interna (no hace tanto), abierta, estaban Jorge Augusto y el asesino del maestro Fuentealba –sí, el bigote, el socio neuquino de Macri ¿te acordás?- bueno: el gremio docente llamó a votar por Jorge Augusto. ¿Alguien puso el grito en el cielo por eso? En los diarios no aparecieron muchas quejas principistas, si es que alguna apareció.

– ¿Entonces?

Entonces hay que votar a Scioli. El otro –ya sabemos- seguro nos va a cagar. Con Scioli votamos la posible continuidad de lo bueno (poco o mucho, como quieras) que se ha hecho en los últimos años. Será sólo una posibilidad. Pero es la única posibilidad.

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