Apología del voto en blanco

Política

Por Pablo Scatizza*

Es preocupante la campaña que se ha desatado, especialmente desde el kirchnerismo, contra sectores de la izquierda que se niegan a poner una de las dos boletas en cuestión, optando por el voto en blanco. Preocupante y lamentable, ya que niegan la base ontológica (y republicana) del sufragio, cual es la posibilidad de elegir libremente. Tanto por tal o cual candidato, o bien en blanco o nulo si es que, por los motivos que fueren, no satisface ninguno. En tal sentido, es totalmente falso que haya dos opciones en el balotaje. Las opciones son tres, y es tan democrático y patriótico no elegir a ninguno, como optar por alguno de los dos. Y tal es así, que hasta se debiera haber permitido que aquellos partidos que se movilizan alentando el voto en blanco tuvieran su espacio institucional en los medios de comunicación, al igual que los tiene Cambiemos y el FPV, para explicar sus fundamentos y arengar dicha elección. Si somos tan republicanos y democráticos, entonces seámoslo en serio, aceptando la tercera opción del voto en blanco.

Mientras es discutible si Scioli y Macri son lo mismo o no -muchas letras se han escrito en ese debate ya- no hay dudas que no lo son los proyectos que representan y que históricamente los respaldan. El kirchnerismo no es lo mismo que el macrismo. No debiera haber dudas de ello. Y buenos y convincentes fundamentos se han esgrimido en favor de optar, desde la izquierda, por el candidato “menos peor”; por aquel que, aún proveniente de la derecha, es susceptible de ser cercado por cierto progresismo K que, en principio, no permitirían que tan fácilmente hiciera caso a sus principios derechosos y los pusiera en práctica (nadie debiera olvidar que Scioli hablaba de terroristas para refererirse a los militantes de los ’70, estaba en contra de los juicios a los militares, salió del riñón del menemismo, ha reprimido trabajadores, pensó en “revisar” el rol del Ejército respecto del narcotráfico, etc.). Respecto de Macri poco cabe decir, ya que no representa un problema a la hora de elegir: nadie en su sano juicio socialista pensaría siquiera en votarlo. A Scioli solo tampoco, es cierto; pero, con el kirchnerismo detrás, es por lo menos materia de reflexión. Puede entenderse, digamos.

Sin embargo, frente a la decisión de que ninguno representa ni por asomo un proyecto socialista, la validez de la opción de no votar ni por Scioli ni por Macri no debiera ser motivo de discusión. Mucho menos de agravios. No debieran olvidar los peronistas/kirchneristas que deslegitiman el voto en blanco, que hace pocos meses ellos mismos llamaron a votar así en las elecciones porteñas, en el balotaje entre Larreta y Lousteau, y que el propio Perón llamó a los trabajadores a votar en blanco en las constituyentes del 57, en plena proscripción del movimiento que lideraba.

Porque el voto en blanco vale. No es lo mismo que un candidato gane con el 51% por ciento de los votos emitidos, que con el 40 o con el 30. El poder de acción que tendrá el ganador en uno y otro caso no es igual, y ahí es donde el voto en blanco adquiere más valor. En demostrarle al ganador que son una minoría frente a una mayoría que no lo votó y que le va a ofrecer resistencia. Resistencia al ajuste, y a sus eventuales intentos por dar marcha atrás con cada uno de los derechos conquistados en estos años.

El voto blanco (o nulo) es una expresión de resistencia. De protesta.

De oposición a un modelo que, más allá de sus grandes o pequeñas diferencias, ambos candidatos representan.

 

*Historiador, docente y periodista.

14 comments

  • No puedo creer que aún advirtiendo la diferencia entre los candidatos crean que votar en blanco es un acto de protesta. Una eventual victoria de Macri no tendrá menos valor por los votos en blanco. Habrá ajuste y represión, con las trágicas consecuencias que conocemos.
    Estos actos de ‘heroísmo’ no nos llevan a ningún lado compañerxs. Que triste que no lo vean.

  • Muy bien logrado el artículo, es conciso para reflejar el pensamiento de muchas personas. Saludos y gracias.

  • Lamento profundamente este artículo que roza las palabras de Iorio en el recital de Centenario “Yo no voto asi después le echo la culpa a los otros” – claro que lo suyo era bastante irónico.
    Lamento el artículo porque peca de alinear procesos históricos muy diferentes: el peronismo proscripto llamaba a votar en blanco, al tiempo que tomaba fábricas y paralizaba el país. Organizaba la resistencia y movilizaba a miles de trabajadores. No, no es lo mismo, que ahora llamen a votar en blanco… en más de 30 años de democracia no han conseguido unificar un programa de gobierno que supere la adhesión del 3% de votos a nivel nacional. Claro que son válidos los votos en blanco, pero me hace acordar a una propagando del MAS que se adjudicaba la movilización de las millones de mujeres movilizadas por el #NiUnaMenos. Si hablamos de republicanismo, no podemos hacer apología del voto en blanco y muchos menos de anularlo, porque nos ha costado carísimo llegar a resolverlo en las urnas y sostenerlo en el tiempo. No, no es lo mismo. Hay que asumir la encrucijada y jugársela. Porque Mauricio Macri representa un partido de derecha con intelectuales orgánicos de matriz conservadora que realmente puede ser un retroceso enorme para nuestro pueblo. No hablamos ahora de proyectos económicos ni del ajuste ni de la devaluación, que sin lugar a dudas son las medidas de más rápido alcance. Hablamos de la posibilidad de que la derecha llegue al poder y sea legitimado por el voto; lo que nunca lograron por consenso, lo estarían haciendo ahora. NO, NO ES LO MISMO y no da lo mismo votar en blanco. Pero si es lo que los deja tranquilos para poder seguir después haciendo de fiscales del “deber ser”, allá ustedes. Yo no estoy votando el mal menor, estoy votando la continuidad de un proyecto político que ha superado al peronismo en si mismo.

  • Laura, Gimena: como no da lo mismo y en línea con el planteo, una posibilidad es votar en blanco. Yo que no soy kirchnerista ni macrista, voto en blanco. Porque ninguno de los dos representa el modelo de país que quiero. Porque a mi no me alcanza con que este gobierno haga algunas cosas bien. No me representan, por eso voy a votar en blanco. Con soberbia no van a convencer a nadie.

  • Laura… ¿Hay alguna forma evidente de advertir la diferencia entre los dos candidatos?

    Gimena… hay una diferencia considerable entre “no votar” y “votar en blanco”. ¿Qué significa ser fiscales del “deber ser”?

  • Dentro de la cooperativa hay posiciones encontradas. Esta nota de Pablo Scatizza, como dijo Nelson, refleja el pensamiento de mucha gente. Sin embargo, no es el pensamiento de todos y todas las 8300. Está bueno el espacio de debate!

  • Soberbia es creer que la resistencia se hace votando en blanco.
    No soy kichnerista ni Scioli es mi candidato. Pero como dijo un amigo entre mojarme las patas con la lluvia y ahogarme hay una diferencia.
    Yo la resistencia la hago en la calle.

  • No es lo mismo ganar con el 51% que con 40 o 30…
    El problema es que, aunque todos los que han votado en la anterior elección al FIT votaran en blanco, lejos estamos de marcar una diferencia de diez o veinte (!) puntos.
    No está buebo dormimos con la conciencia tranquila.

  • Tengo infinitas razones para no votar a Macri. Pero no encuentro buenas razones para votar a Scioli, excepto que tome como tales a aquellas infinitas razones que tengo para no votar a Macri. Quisiera que me convenzan de votar por Scioli, porque yo solito ya estoy convencido de no votar a Macri.

    Y dejo una pregunta para la que no tengo buenas respuestas. ¿Si en el 2011, el 90 por ciento del electorado se inclinó por opciones dizque de centro o progresistas (FPV, FAP, CC-ARI), qué diantres pasó en cuatro años para que terminemos frente a una oferta en un 90% corrida al centro-derecha y derecha (Macri, Massa, Scioli)?

  • El voto en blanco en esta coyuntura es de cagón porque tenés a un candidato abiertamente facho y privatista, podrás tener tus resquemores con el otro pero al que está en la cuerda floja le chupa un huevo tu protesta cuando no tiene un mango para comer.

  • Si el voto blanco adquiere sentido táctico (y no sólo expresión de disconformidad con los perfiles de los candidatos en competencia) cuando habilita a “demostrarle al ganador que son una minoría frente a una mayoría que no lo votó”, está clarísimo que no es una posibilidad ante el actual escenario, donde más del 90% de lxs votantes eligirá por uno u otro candidato.
    Entonces mejor justifiquen su voto blanco en razón de sus principios, su ideología, su conciencia (lo naif no quita lo legítimo), pero no le asignen un valor táctico a una política que en éste escenario se cae por su propio peso, o más bien se vuela por falta de peso alguno.
    Si como expresan, “el voto blanco representaría al pueblo dispuesto a enfrentar el ajuste” (lectura mecánica si las hay) el resultado no haría otra cosa que demostrar que esa resistencia será marginal, lo cual lejos estaría de condicionar por izquierda al futuro presidente (y aún más lejos de la realidad).
    El voto blanco puede ser una mecanismo de protesta masiva cuando hay crisis de las lógicas representativas de las democracias burguesas y el conflicto social no puede ser institucionalizado por vía electoral.
    Justificar por izquierda una táctica que carece asbolutamente de un análisis concreto de la situación concreta es hacer del marxismo una programa de loables intenciones pero nunca un método de análisis del escenario histórico sobre el que queremos intervenir y necesitamos transformar.

  • El debate que ha generado mi opinión me obliga a realizar algunas aclaraciones, dado que -en honesta autocrítica- o no me expliqué bien o se leyeron cosas que no escribí.

    En primer lugar, no represento a ninguna agrupación de izquierda, ni hablo por LA izquierda, sino que, como expreso en la nota, lo hago desde una perspectiva socialista, y en función de los cuestionamientos y agravios -como los que reproduce una Laura, por ejemplo- contra ciertos sectores de la izquierda (entre los que me encuentro) que no van a votar a Scioli. (Dicho sea de paso, si fuera cagón, como asegura, no hubiera expresado mi opinión públicamente y dando mi nombre y apellido…)

    En tal sentido, sí expreso mi ideología (topucio) y dejo bien en claro que es por ello que opto por el voto en blanco. Aunque quizá me faltó subrayar lo siguiente: como trabajador y por mi conciencia de clase, siempre voté trabajadores. No millonarios ni empresarios. No veo razones para votar a una persona que no representa mis intereses de clase, que ha reprimido trabajadores en su provincia, que tiene como ladero a un represor como Berni, que justificó el accionar de las FFAA durante la dictadura y que dijo que las víctimas de entonces murieron por causas absurdas. Y ello, en este caso, me obliga a votar en blanco.

    Por otro lado, no hablo de heroísmo (Laura), ni de valentía, sino de libertad y legitimidad. Frente a la denostada critica al voto en blanco, mi propuesta fue reivindicarlo, como una opción LEGAL y LEGÍTIMA que, en una democracia, se tiene frente a las urnas. Que es tan republicano (Gimena) como lo es votar por uno u otro candidato.

    Tampoco propongo un planteo táctico, como me adjudica “topucio”. Lo que dije es que el voto en blanco vale, y que ese valor se ve reflejado en el porcentaje relativo que tiene frente al ganador, el cual no tendrá la misma cuota de poder si gana con el 51% de los votos, que con 30. Si este es o no el caso, podemos discutirlo. Al menos el comentarista aporta argumentos al respecto y eso es válido. Sin embargo, mi nota no dice que “el voto blanco representaría al pueblo dispuesto a enfrentar el ajuste”. Léase bien. Dice: “No es lo mismo que un candidato gane con el 51% por ciento de los votos emitidos, que con el 40 o con el 30. El poder de acción que tendrá el ganador en uno y otro caso no es igual, y ahí es donde el voto en blanco adquiere más valor. En demostrarle al ganador que son una minoría frente a una mayoría que no lo votó y que le va a ofrecer resistencia”. O sea, que es una minoría frente al voto en blanco más los votos del otro candidato. Ergo, si gana con el 40, las urnas le dirán que el 60 NO lo votó. Tampoco digo que el voto en blanco es LA forma de resistencia (Laura, otra vez). Jamás lo diría. Como bien dice, la resistencia se hace en la calle -cómo siempre la hemos hecho-, aunque también en cada espacio que podamos hacerla. Y el cuarto oscuro es uno de ellos.

    En fin, hechas algunas aclaraciones, no veo la cuota de soberbia que se le adjudica al texto. Es una opinión, y me sigue llamando la atención el grado de irritabilidad que adquieren algunos/as que no acuerdan con ella (que, tal como esperaba al publicar estas líneas en este medio, de manera mayoritaria no iban a acordar).

    Como comenta Fernando, ¿qué fue lo que pasó, que en cuatro años el electorado se encontrara frente a la única opción de votar entre dos candidatos de derecha? ¿Es sólo responsabilidad de la izquierda que ahora llama a votar en blanco, que no supo construir una alternativa válida? ¿Qué pasó con el progresismo kirchnerista, que no se ve reflejado en su candidato? ¿Qué pasó que siendo un movimiento tan progresista, terminó siendo Scioli su candidato?

    Dice Gimena: “Hablamos de la posibilidad de que la derecha llegue al poder y sea legitimado por el voto; lo que nunca lograron por consenso, lo estarían haciendo ahora”. Error. ¿Y Menem? ¿Y De la Rúa? ¿No fueron de derecha? Y llegaron por el voto….En tal caso, si la derecha llega al poder por las urnas suponiendo que Scioli no lo fuera), y no lo hace de manera fraudulenta, hablará más del país que tenemos y que supimos conseguir, que de quienes votamos en blanco.

    Bienvenido el debate y el intercambio de ideas.

    Salúd.

  • Participo de este debate con todo el cariño y respeto que me merece el autor, aunque no coincido ni con el título de su nota. Desde el 25 de octubre, creo que el gran debate es y debe continuar siendo con los que tienen como opción válida al macrismo, es decir con el proyecto abiertamente neoliberal. Con los que se pronuncian por el voto en blanco, en forma individual y desde la izquierda, creo que no representan el gran inconveniente que hoy estamos afrontando, que el candidato del FMI, esté convenciendo a una gran mayoría de los ciudadanos de este país.
    Me preocupa que intelectuales marxistas con formación en la UNIVERSIDAD pública y gratuita, no puedan diferenciar entre los dos proyectos políticos burgueses que hoy están en pugna, solo con levantar la mirada sobre la frontera y ver que gobiernos apoyan a uno u otro, alcanza para notar algunas importantes diferencias. Si es por el carácter de clase de los candidatos, me parece mucho más coherente y revolucionario, el planteo que siempre ha tenido el POR, que no entra en la trampa burguesa electoral. También se puede anular el voto, que sería una cuarta opción.
    En mi caso, voy a votar a Scioli, y la seguiré peleando como siempre.

  • Muchachas/os no voy a recurrir a argumentos políticos (en sentido estricto, del tipo un candidato u otro es menos malo, etc) porque veo que no comparten la visión clasista y no le da ningún valor a la diferencia de votar por candidatos de la clase, o niños ricos con lancha y/o con prontuarios espiones. A ustedes les da lo mismo. No tiene ninguna importancia la discusión superficial de si, los candidatos derechosos, son distintos o iguales. El ballotaje no habilita ninguna elección posible, la elección se hizo antes, de lo que se trata es que los que votaron por los dos ricachones vuelvan a hacerlo y obligar, a los que no lo hicimos, a votar a los que no queremos.Y encima uds. creen que tenemos una obligación moral de hacer lo que no haríamos nunca. Digo que las diferencias no importan, porque lo que importa es aquello que comparten. En el ballotaje se busca darle legitimidad al primero y segundo por no tener la suficiente diferencia de votos entre ellos, y con los otros candidatos. Lo que se vota es quien asumirá como gobierno y quien co-gobernará como primera oposición, no se vota uno u otro, si no al combo, el tema es quien va primero y segundo, si votas uno también legitimas al otro. Y la política real estará determinada por lo que los dos comparten, no por lo que los opone. Las propuestas del ejecutivo, que le votara la oposición, seran las que comparten por lo tanto lo importante es en lo que se igualan no en que se diferencian. Un gobierno de derecha y una primera oposición de derecha será un horror.¿Quieren convencernos de apoyar esa monstruosidad?. Votar a uno es legitimar a los dos, la única elección posible,que no conduzca a un suicidio, es votar en blanco. Des-legitimar a la derecha, al ajuste,a los que reconocían lo “hecho por Videla”, a los que reconocen el padrinazgo del Turco el “gran transformador”, a los que miran el país desde la clase de arriba, a la muerte por abortar y ser pobre,al avance de la educación privada y confesional, al endeudamiento, al país colonial. Aquello que hace un año veías como terrible en Scioli y Macri, sigue ahí, el cambio que se produjo es el tuyo. No el de los candidatos. Es el camino del mal menor que no te animas a desandar. Se que es mas fácil culpar a los troscos de lo que pase, pero en el fondo sabes que le fueron cediendo todo a Macri y que tenes que hacer un esfuerzo tremendo para votarlo, encima los dirigentes del proyecto se la pasan “hablando de más” al borde de repetir el “cajón de Herminio”.Sabes que Macri es el político argentino con el archivo mas negro del país, sin embargo solo se lo critica por una causa, cajoneada por casi 8 años, sabes que su familia es de los grandes beneficiados por el endeudamiento de la dictadura, pero también sabes, que este gobierno se ufana de ser “pagador serial” de esa deuda. Pasado el ballotaje te esperamos en la resistencia al gobierno derechoso que resulte, pero nosotros empezamos ahora, con el voto en blanco.

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