Daniel Solano: Cuatro años de dolor y búsqueda

Justicia, SECCIONES

“Hay que ponerle el cuerpo, hay que descubrir cómo organizarnos cada día mejor como comunidad para hacernos fuertes” expresó Cristian Bonin párroco de Choele Choel, localidad en la que desapareció Daniel Solano, de 26 años, el 5 de noviembre del 2011.

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A la derecha, Cristian Bonin. Foto: Rafael Ontiveros (Facebook)

Daniel Solano en el 2011 viajó 2500 kilómetros desde Tartagal al Valle Medio por tercera vez en busca de trabajo por la temporada. Un micro de sesenta trabajadores y trabajadoras y a la espera el trabajo para Agrocosecha SRL. Denunció la precarización laboral, el hacinamiento y el maltrato por parte de la patronal. El 5 de noviembre de ese año policías de seguridad del boliche Macuba lo retiraron y lo trasladaron a la Isla 92. Desde ese entonces continúa desaparecido y su familia esperando afuera del Juzgado N° 30.

“Es otro cinco de noviembre donde hacemos comunión con sus familiares con distintas personas o con distintas organizaciones, que se unen a esto que es la lucha y a no claudicar en esta lucha hasta encontrar a Daniel y a tratar de dilucidar en el marco del derecho todo lo que hemos ido identificando en esta búsqueda” relató el cura de la ciudad rionegrina antes de comenzar la marcha el pasado sábado siete de noviembre.

A cuatro años de la desaparición de Daniel Solano – trabajador golondrina oriundo de Salta – alrededor de 250 personas recorrieron las calles de Choele Choel, la columna pasó por la Comisaría Octava, por el boliche del cual retiraron los policías a Solano la noche de su desaparición y finalizó en el juzgado N° 30 en donde se encuentra el acampe permanente.

Durante la jornada acompañó con su arte el muralista Chelo Candia. En diálogo con 8300 web Cristian Bonin anunció que durante la búsqueda de Daniel Solano se encontraron con distintos hechos: “El paragüas protector de la corrupción judicial sobre la violencia policial, sobre la explotación y la estafa; el negocio que hacen las grandes empresas de acá con los obreros que son golondrinas y los que no son golondrinas pero en donde uno va identificando la rentabilidad empresaria en la explotación obrera; la mediocridad de los municipios de la zona que jamás han accionado con eficacia o con coraje jugándosela” así como también “los negociados que seguramente deben existir en las delegaciones de trabajo y en los sindicatos” aseguró Bonin.

El párroco afirmó que seguir en la búsqueda de Solano “es una oportunidad providencial a nivel provincial y nacional para sanear todos estos aspectos enfermos, que hacen que se sigan multiplicando esquemas de injusticia, contra el obrero y fundamentalmente contra los jóvenes”.

“Crecer en esa generosidad de hacer propia las injusticias que padece otro”, dijo Bonin; quien también se refirió a la participación de la ciudad en la causa Solano y destacó el acompañamiento de los y las jóvenes, pero señaló que la comunidad comenzó a “replegarse” en cuanto empezó a “hacerse luz que hay implicancia policial en la desaparición de Daniel, cuando están implicados los grandes empresarios, cuando está implicado el poder judicial sin vocación de justicia, donde se cuestiona concretamente a los empresarios de la noche”.

Por último remarcó que: “hay que ponerle el cuerpo, hay que descubrir cómo organizarnos cada día mejor como comunidad para hacernos fuertes. Aprender a interactuar y a compartir causa con la diversidad de expresiones que se van uniendo, que la causa no se transforme en el monopolio de nadie si lo entendemos como causa social”.

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