Cinco Saltos: Un cementerio de mercurio

POPURRI

Industrias Patagonicas S.A., la empresa de fertilizantes químicos conocida como INDUPA, se instaló en la ciudad de Cinco Saltos a mediados del siglo pasado. Cincuenta años de producción contaminante bajo la órbita de un Estado que promovió actividades de alto riesgo para el territorio y su población son la herencia para esta comunidad rionegrina que hoy no permite ni el desarrollo del fracking, ni la instalación de basureros petroleros. ¿Cuál es la historia de esta empresa y quiénes son los responsables de uno de los cementerios de mercurio más grandes del mundo?

Indupa 1Por Martín Alvarez (*)

Los desarrollos industriales(1) en Latinoamérica históricamente buscaron sustituir las importaciones de productos y materias primas que se utilizan en cada región. Además de hegemonizar los mercados, estos desarrollos industriales de sustitución han aspirado a la exportación en países vecinos.

Industrias Patagónicas S.A. (INDUPA) fue creada en 1948 por Raimundo Richard para producir fertilizantes químicos destinados al agro y la ganadería. Un año después, el empresario eligió instalarse en Cinco Saltos por sus cualidades de semi ruralidad, de buenos recursos hídricos, de meseta sin valor agrícola y por las posibilidades de generar una ciudad campamento bajo el impulso de la empresa.

El origen de INDUPA tiene que ver con la expansión mundial del capital y del incipiente desarrollo de la agro-industrialización del mundo rural en América Latina. La producción de insumos locales para aumentar la producción de granos y materias primas alimenticias era el nuevo desafío de la empresa.

Así, la planta de fertilizantes producía cloro, hidróxido de sodio, ácido clorhídrico, cloruro de calcio, hipoclorito de sodio, cloruro de hidrógeno, acetileno, tricloroetileno, cloruro de vinilo monómero y policloruro de vinilo- más conocido como PVC. Sin embargo, la verdadera revolución fue el hexaclorociclohexano, producto para el control de plagas conocido comercialmente como “666” por su composición química (C6, H6, Cl6) y no por su acción diabólica. Utilizado para la producción frutícola, y en menor escala para forrajes y pasturas para la alimentación de la producción ganadera, este fuerte plaguicida resultó ser gravemente dañino para la salud, por lo que años después fue prohibido y remplazado por otros.

Durante los años de producción, la empresa causó importantes fuentes de contaminación por los insumos y materias primas con los que operaba: ácido sulfúrico, mercurio, carburo de calcio, reactivos de polimerización y carbón, además de consumir niveles desmedidos de energía y agua. El impulso y desarrollo de esta industria química -como camino superior hacia el desarrollo económico, productivo y social- era prácticamente un talante de la época que no consideró los futuros impactos que generaría y que el Estado tampoco controló; algo similar ocurría con el conjunto de los sectores extractivos.

indupa 3Como la historia de la empresa estuvo atada a los devenires económicos del país, pasó de atravesar momentos de auge -en los que llegó a emplear a 1500 obreros- a momentos de crisis, como la de 1990 – en la que sólo mantuvo 250. Sea cual fuere el momento, los empleados de INDUPA debían trabajar expuestos a los grados de contaminación que la empresa generaba y minimizaba, aún mientras recibía importantes demandas. Así mismo, hubo una incipiente organización sindical que la empresa frustró mediante despidos a los activistas. No obstante, los trabajadores recibían considerables remuneraciones salariales, una buena obra social y hasta predios para practicar deportes y actividades recreativas. De esta manera, ser empleado de INDUPA implicaba un estatus de aristocracia obrera anhelado, conocido y fuertemente arraigado en el pueblo.

En el año 1990, el Estado compró un porcentaje importante de los activos de la empresa de Richard, el 38 % de INDUPA y el 51 % del polo petroquímico de Bahía Blanca. La empresa atravesaba una crisis por la que entró en concurso de acreedores y despidió a gran parte del personal, situación que lógicamente provocó incertidumbre y malestar en la ciudad. Para 1992, la empresa había cerrado la planta de acetileno y luego la de cloro-soda, con al menos 117 despidos más de costo. Mientras tanto, el cloruro de vinilo monómero y el policloruro continuaban produciéndose en Cinco Saltos. En 1995, el ministro de economía, Domingo Cavallo, anunció en una conferencia de dos minutos la venta de las acciones de INDUPA. De ésta manera, Cavallo aplicaba la rápida y efectiva fórmula que caracterizó su ejercicio de poder tipo gurú en torno a las medidas económicas más duras y destructivas de la historia del país.

Así, REPSOL- YPF y la norteamericana Dow Chemical se quedaron con los activos de INDUPA. El proceso de extranjerización de los capitales en Argentina era general. Ejemplo de este proceso fueron los traspasos de manos en el sector de downstream, es decir, de refinación y distribución de hidrocarburos. Además de estas empresas se sumaban la angloholandesa Shell, la norteamericana Exxon Chemical, la belga Solvay, la japonesa Ipako, la brasilera COPESUL y las nacionales ISAURA y Pérez Companc, entre otras.

Imextrade S.A., empresa de capitales nacionales, adquirió la planta 1996 y empezó lentamente el cierre final de la agroquímica comprometiéndose a realizar un plan de trabajo de remediación que presentó ante los organismos públicos competentes. El enorme pasivo ambiental que dejaron las gestiones previas sería resuelto por Imextrade aunque hasta el día de hoy no se pudo determinar en qué medida avanzó tal plan, si es que en algo avanzó. Evidentemente, los planes se hicieron mal y de manera irresponsable.

Entre las muestras de desidia con la que también trabajó Imextrade, se destaca el haber puesto a producir parte de las tierras que INDUPA había contaminado. Sobre el mayor cementerio de mercurio del país, y otros elementos contaminantes, cultivaron papas, cebollas y tomates que fueron cosechados por toneladas e insertados en el mercado local. Así, por ejemplo, la firma McCain era parte de los clientes de estos productos que luego procesaba y envasaba en su planta de la ciudad bonaerense de Balcarce.

indupa 4En 2002 surge otra medida sin escrúpulos, esta vez a cargo directamente del Municipio Cinco Saltos que intentó realizar un loteo social en seis de las hectáreas de plena zona afectada, allí donde ya se habían descubierto altas concentraciones de mercurio mediante los análisis del Departamento Provincial de Aguas. Dadas las circunstancias, el entonces concejal, Eduardo Arca, impidió que vecinos de bajos recursos fueran condenados a vivir en esas condiciones.

Al año siguiente, el municipio intimó legalmente a la empresa Imextrade. En su cuerpo argumentativo detalló las características de las denominadas “islas”: un cementerio químico de 53 hectáreas de extraordinarias dimensiones. Allí fueron depositadas 176 toneladas de tierra contaminada con mercurio, 208 toneladas de grafito de celdas, 232 toneladas de carbón catalítico y 80 toneladas de grafito de pilas. Según describe la intimación, del lugar donde funcionó la planta de electrólisis se extrajeron más de 10 toneladas de mercurio del suelo.

En 2006, los vecinos de la zona encontraron a un camión con 200 toneladas de carbono activado contaminado con mercurio, se dirigía a la zona de bardas sin ningún tipo de seguridad y de manera ilegal.

Con todo esto, en la ciudad de Cinco Saltos empezaba a hacerse visible la indignación lógica ante la falta de respuestas y la eterna historia de priorizar el lucro por sobre las necesidades y la salud de la población. Casi diez años después, ex trabajadores de INDUPA junto a la comunidad mantienen vigentes los reclamos en torno a la investigación y remediación de los restos de la planta y sus alrededores.

El pedido de una consulta popular que llevó a cabo el concejal vecinalista Edgardo Arca a partir de los sucesivos escándalos sobre las acciones empresariales en torno a la remediación del impacto impulsó al pueblo a buscar respuestas de fondo.

Indupa 2Así y todo, en la actualidad no sé conocen las consecuencias concretas para la salud de esta población que convive con uno de los cementerios de mercurio más grandes del mundo. Pero sí se puede afirmar que la búsqueda de justicia ambiental y la memoria se mantienen vigentes y de cara al futuro. Así, en 2012 el municipio de Cinco Saltos prohibió la megaminería y el fracking y en 2014 negó el ingreso de un basurero petrolero que intentaba instalarse en su ejido.

El pueblo de Cinco Saltos continúa la búsqueda de respuestas y de compromisos reales de remediación. Mientras tanto, el legado de la historia ha hecho que la máxima sea “Contaminación nunca más”.

(1) Me refiero a emprendimientos que buscan revertir las balanzas comerciales adaptándolos a la demanda. En este caso, se trató fertilizantes para el mundo de la producción agro-exportadora.

Fuentes:
Instituto Petroquímico Argentino (1999) La República Argentina y su Industria Petroquímica. Buenos Aires: Editorial La Barrosa.
Periódico Regional Patagónico (18/06/2003) Nuevamente el Fantasma del Mercurio.
Ministerio de Trabajo de la Nación (9/01/1974) Expediente N° 541.087-73
Periódico Alternativa (mayo 2015) “YPF aparece como la mejor posicionada para la privatización de INDUPA”. Pág. 4
Revista Mundo Agrario: Industrias Patagónicas S.A. provee al país de productos utilizados en sanidad vegetal.
Periódico Alternativa (abril 2000) Imextrade cosecha su producción de 5.000 TON de papas.
Diario Río Negro (14/02/2006) Piden consulta popular por los residuos tóxicos.

*Investigador del Observatorio Petrolero Sur.

0 comments

  • Si se hace un estudio de la poblacion se daran cuenta que de cada tres personas una de ellas a padecido algun tipo de enfermedad relacionada con la contaminacion .yo naci en cinco saltos pero vivo en buenos aires ya hace 32 años mi familia sigue viviendo en el pueblo y cada ves que voy me encuentro sacando mi propia estadistica una de cada tres personas que conozco padecen cancer

    Ñ

    N

Deja un comentario