A Guitarra Limpia: En algún pliegue del aire quedó mi alma

Artes, SECCIONES

11988285_10207111355437240_5992041846147946247_n(1)Este jueves 12 de noviembre desde las 21,30 hs. se llevará adelante la penúltima edición del año del ciclo “A Guitarra Limpia & NortenSur” en La Conrado Cultural de Neuquén. Por esto charlamos con Johana o Joha del Sol, como te guste llamarla, una intérprete y compositora neuquina que transita los escenarios dela región dejando una huella de arte y militancia social que traspasa tiempos y lugares.

Hace calor en la tarde neuquina. Pero la casa de Johana es tibia. Ella trae la pava y se acomoda en la silla. Apaga la compu donde sonaba una de las canciones que ya ha hecho suya, porque le gusta y quiere y porque sí. Después se suelta el pelo y te escucho, me dice.

Le pregunto por sus comienzos, los comienzos internos que impulsan a una persona, a una mujer, a ir hacia el arte, hacia la canción.

Ella, “me he dado cuenta de que a pesar de que mi alma inquieta siempre buscó aprender de todo en la vida, en busca de esos momentos de felicidad y disfrute, lo que más me gustó desde siempre fue la música. Me gusta escucharla, me gusta bailarla, que me atraviese la cabeza, el corazón, la cadera, los pies.

Y si pasa por mis manos y sale por mi boca, entonces la felicidad es plena, porque ya no necesito nada más. Por eso aprendí a tocar la guitarra y por eso empecé a cantar, para llevar la música conmigo a donde sea que vaya.”

Johana aprendió que en este mundo no es nada fácil dedicarse a la actividad artística. Mientras ceba otro mate cuenta que “mi escuela musical fue mi casa y el asado y la juntada con amigxs.

Estudié comunicación social, trabajé mal paga, participé activamente en organizaciones sociales, publiqué una revista y un libro, acompañé la gestación de una radio. Todo eso mientras cumplía el rol de madre. Y la música siempre estaba ahí, mientras sigue la vida”. Como canta una de sus canciones.

A los 29 años, cuenta, “le empecé a dar tiempo a la energía de la música. Le di tiempo y paciencia y busqué las herramientas necesarias. Me fui armando, de a poco, con instrumentos y videos y gente de la cual aprendí. Observé y escuché a otros artistas que ya contaban con un recorrido musical importante y le di forma, y me di forma, de música.”

Mirá, me dice, acá tengo la última canción que compuse. Enciende el eme pe tres. Suena una chacarera.

“La música es la materialización de mi alma”, dice Johana mirando a los ojos. ¿Cómo no creerle? “Ahí estoy yo y mis letras son lo que pienso del mundo y de mí, son mi segunda vida. Porque siento que morí para renacer en mil canciones”, susurra. Y resume este sentí-pensamiento así: “Es mi año nuevo pero con un rumbo donde seguir, como el sol que nos guía hacia el horizonte. La música es mi Wiñoy Sol.”

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