Extractivismo y patriarcado: la democracia puesta en jaque

Política, SECCIONES
Foto asamblea de Famatina.
Foto asamblea de Famatina.

Se va octubre, y el hecho que acaparó la mayoría de las discusiones fueron las elecciones, sus resultados y la pregunta de qué hacemos de cara al balotaje. Pero en este mes algunos hechos nos hacen preguntarnos sobre la participación política del pueblo y las posibilidades de manifestar su voluntad. Concretamente, varios actos de represión, violencia y persecución estatal en diversos puntos del país nos llevan a preguntarnos: ¿hasta dónde llega la democracia?

En el transcurso de este mes la violencia policial ha dejado muertos y heridos en varias provincias: en San Juan y La Rioja por la lucha contra la megaminería, en Buenos Aires contra el patriarcado, en Chaco por mejores condiciones de vida. También están siendo judicializados en Neuquén integrantes de comunidades mapuche que defendían sus territorios. El extractivismo y el patriarcado parecen poner en jaque a la democracia cuando la voluntad popular los ponen en conflicto.

En Chaco, murió el 16 de octubre el militante social Angel Verón, perteneciente al MTD “No al desalojo”, luego de casi un mes en terapia intensiva esposado a la camilla. Había sido salvajemente golpeado por la policía el 24 de septiembre, en el marco de una manifestación en reclamo de la reanudación de becas, construcción de viviendas y regularización de las tierras que habitan.

En Mar del Plata, miles de mujeres que protestaban frente a la catedral en el marco del XXX Encuentro Nacional de Mujeres fueron echadas con gases lacrimógenos y balas de goma. La policía disparaba a la altura del cuerpo. Algunas mujeres fueron detenidas y llevadas a la comisaria, otras fueron demoradas dentro de la misma catedral durante la protesta. La misma semana que se realizó el Encuentro se registraron diez femicidios, entre los que se cuenta el asesinato de Diana Sacayán, militante trans.

En Famatina (La Rioja), el 15 de octubre y en Jáchal (San Juan) el 23, vecinos y asambleístas fueron reprimidos por la policía provincial. En ambos casos, efectuaban cortes de ruta que bloqueaban el ingreso a camiones de las empresas mineras de sus localidades. En el caso de Jáchal, más de veinte vecinos fueron detenidos. Una de las mujeres violentadas sufrió politraumatismos en el cráneo.

En Neuquén, inició esta semana el juicio a integrantes de comunidades mapuce Winkul Newen y Wiñoy Folil, luego de un enfrentamiento en el marco de la defensa de sus territorios. Los cargos que enfrentan van desde tentativa de homicidio a daños graves. Una preocupación para muchos es que este caso siente precedentes para la criminalización de los sectores en lucha ante situaciones similares.

Estos son sólo algunos de los hechos que a lo largo y a lo ancho del país nos demuestran lo paradójico de la democracia. Mientras disfrutamos la posibilidad de elegir nuestros representantes, el mismo poder político con su brazo represivo nos aplasta en las provincias que sufren el extractivismo. Mientras algunas de nuestras mujeres militantes alcanzan cargos políticos, cientas son perseguidas y asesinadas por la violencia machista.

Mientras en el mes de octubre explota la efervescencia electoral y sólo vemos y oímos promesas, la violencia estatal suma más víctimas. Y siempre el blanco es el mismo: mujeres, pobres, defensores de los recursos naturales.

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