Scioli y Macri: Menem los hizo

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Fotos: google.com
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Habrá balotaje y hasta el 22 de noviembre seguirán las incertidumbres sobre quién será el próximo presidente de Argentina. Los candidatos que siguen en carrera son Mauricio Macri y Daniel Scioli: hombres, blancos, heterosexuales, profesionales que se formaron en universidades privadas, vinculados al mundo deportivo, padres, católicos, millonarios, maridos (aunque desde 1998 Scioli está divorciado de Karina Rabolini, conviven juntos y se presentan como matrimonio) y menemistas.

por Les 8300

Casi un tercio del país no eligió ni a Scioli ni a Macri en la primera vuelta y en el próximo mes tendrá que definir su voto por una de las dos ¿alternativas?, votar en blanco o anular.

Pese a que aún no sabemos quién será el presidente de los y las argentinas, con el resultado actual podemos concluir que el aborto seguirá siendo ilegal (si del ejecutivo dependiera), que las políticas contra las violencias de género no serán prioridad del próximo mandatario, que el consumo de marihuana seguirá penalizado, que la forma de combatir el narcotráfico y la “inseguridad” será mediante el uso y abuso de las fuerzas de seguridad, que seguiremos leyendo en los diarios casos de gatillo fácil, que la política extractivista y contaminante con el fracking y la megaminería a cielo abierto como métodos seguirá vigente, que la soja y los agrotóxicos seguirán siendo bien recibidos en el país y.que la protesta seguirá siendo criminalizada.

Entre Scioli y Macri la única diferencia sustancial es que se presentan para diferentes partidos para las elecciones. Ambos fueron calificados en el programa televisivo 678 -antes de que Scioli sea el único candidato del Frente para la Victoria- como “los candidatos de los fondos buitre”. Además, los dos tienen una postura cuestionable respecto a la última dictadura cívico militar del país; en 1990 Scioli dijo a la revista Playboy sobre el gobierno de facto: “No se puede tener un concepto o una definición generalizada para esa situación porque en muchos casos si las fuerzas armadas no hubiesen actuado no se hasta donde habría llegado todo aquello y al mismo tiempo hubo gente que pagó injustamente las responsabilidades de otros”. Macri, en la historia más reciente, ha asegurado que si asume como presidente “se acaban los curros en derechos humanos“. Además, recibió el apoyo de Cecilia Pando, defensora de los militares  y personal de las fuerzas de seguridad procesados por la justicia civil por su participación en la represión ilegal durante la dictadura.

678-SCIOLI-BUITRE

Hace meses sabemos que el próximo presidente del país será -igual que Cristina Fernández de Kirchner- antiabortista. Margarita Stolbizer y Nicolás del Caño eran los únicos candidatos que proponían el aborto legal, seguro y gratuito. Daniel Scioli cuando comunicó que no asistiría al debate presidencial explicitó estar en contra del aborto legal sin dar argumentos. En la misma línea Mauricio Macri dijo: “Estoy a favor de la vida; no creo que haga falta abrir ese debate”. Gabriela Michetti, candidata a vicepresidente por Cambiemos, si bien también expresó su oposición a la legalización reconoció que “penalizar a una mujer que aborta es un disparate absoluto”. En Argentina se practican 500 mil abortos anuales, y es la principal causa de muerte materna. En lo que va del año, 1293 mujeres abortaron de forma segura pero gracias al acompañamiento de las feministas y no del Estado.

La despenalización de la marihuana tampoco es algo que Macri o Scioli apoyen. El candidato peronista manifestó estar en contra y declaró: “No estamos hablando de consumo social, sino de los pibes que los agarra la droga y pueden llegar a ponerse fuera de sí, les dan un arma y es un desastre”, estableciendo una relación de causalidad entre la inseguridad y el consumo de drogas. Para Macri -igual que el aborto- es un debate que no debe darse: “Como sociedad no estamos preparados para esta discusión”, aseguró.

El próximo presidente tampoco tendrá perspectiva de géneros. Los hechos hablan más que las propuestas: Scioli, cuando fue cuestionado en la televisión sobre el candidato a diputado por el Frente para la Victoria, José Ottavis, denunciado por golpear a su ex pareja dijo: “Yo no me meto en cuestiones familiares ni en temas que no conozco”, dando cuenta cuál es su postura respecto de la violencia de género. El machismo de Macri quedó en evidencia cuando el año pasado aseguró que “a todas las mujeres les gusta que les digan un piropo” y aclaró que “por más que esté acompañado de una grosería, que te digan qué lindo culo tenés, está todo bien”; y siguió “aquellas que dicen que no, que se ofenden, no les creo nada”.

La “inseguridad”, uno de los temas favoritos de la agenda mediática hegemónica, también es prioridad de los dos presidenciables y piensan resolverla de la misma manera: con más coerción. Scioli prometió “acorralar el delito y sacarles las armas a los delincuentes”, habló de mayor presencia policial y tecnología. Macri aseguró que “los gobernadores debe invertir en tecnología para combatir el delito, tener fuerzas de calidad” y señaló que “no se puede tener policías gordos que no pueden correr a un delincuente”. O sea, en cualquier caso la solución será: más policía y cámaras de seguridad.

Si hablamos de soberanía energética, tampoco habrá grandes cambios. Macri prometió darle un “enorme protagonismo” a Neuquén y seguir haciendo fracking en Vaca Muerta ya que “va a ser una revolución positiva”. Parece que el candidato de Cambiemos usa revolución para referirse a extractivismo y contaminación porque hace un tiempo aseguró que “San Juan tenía problemas de empleo y con la minería los solucionó, la minería fue revolucionaria”.

Scioli también ha manifestado profundizar el modelo extractivista y, si bien no hubo comunicación oficial, trascendió que Jorge Sapag podría ser el próximo ministro de Energía de la Nación si él gana. Hace unos días el candidato del Frente para la Victoria fue interrogado sobre qué hará con la minería a cielo abierto y dijo: “Promuevo la minería sustentable, la minería razonable y la controlada”, le re-preguntaron “¿Esa es la que se hace hoy para vos?” y respondió titubeando: “Hay que… controlar rigurosamente que se cumpla esto”. Cuando en San Juan hubo un derrame de la Barrick Gold, Scioli apoyó a el gobernador Gioja y lo felicitó por “actuar con responsabilidad y determinación”. Otra vez, los hechos superan las palabras.

Foto: Google.com
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Todas las coincidencias pueden resumirse en una sola: los dos son ahijados políticos de Menem. El mismo dijo “Soy el padrino político de Scioli, Massa y Macri”. y agregó: “Son tres personas de bien que las vi evolucionar”. También señaló que el que interpreta mejor sus ideas es “Scioli, porque él entró en el mundo de la política a partir de mi insistencia de que se dedique a este mundo, al cual era totalmente ajeno”. Tiempo después Scioli le devolvería la gentileza asegurando: “Jamás dejé de tener cariño por Menem” y lo calificó como “el hombre que me dio la oportunidad, creyó en mí para ingresar a la política”. Macri, en alguna ocasión interrogado por Majul, dijo que Menem fue “el gran transformador”.

“Los dos son exactamente iguales, son ahijados del menemismo de manera directa, son los empresarios que hacían negocios con el menemismo”, dijo Margarita Stolbizer respecto a Scioli y Macri. Nicolás del Caño también aseguró: “Son hijos políticos de Menem”

Los puntos de coincidencia entre los dos son más de los que quisiéramos, podría seguir la enumeración. La diferencia sustancial es la pertenencia a partidos diferentes: si bien tanto el kirchnerismo como el macrismo son consecuencia de la crisis del 2001, Scioli se candidatea por un partido tradicional, peronista y que -como tal- reúne sectores opuestos en su interior: derecha, centro y centro izquierda. La alianza conformada por el Pro, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica Ari que llevó a Macri hacia donde está, en cambio, es de derecha y centro derecha. A pesar de eso, Macri luego del balotaje convocó a todos los candidatos que no pasaron a la siguiente instancia a reunirse con él, Nicolás del Caño incluido.

La realidad es que pese a que el partido de Macri se llame “Cambiemos”, según las propuestas y los hechos, no habrá un cambio: sólo la profundización de los aspectos más de derecha y neoliberales del kirchnerismo. Con Scioli el panorama no parece ser tan diferente, probablemente esté un poco más al centro que Macri pero en los temas centrales de la agenda del país también ha demostrado ser hijo de los ‘90.

¿No habíamos dicho que se vayan todos, que no quede ni uno solo? Capaz no gritamos tan fuerte, porque quedaron -por lo menos- dos.

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