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Artes

mufasaHoy desde la librería Abrí mundos nos traen “Mufasa no debió morir (escritos por si acaso)” de Matías De Rioja.

Damos el puntapié inicial a esta columna quincenal que 8300 le dedicará a los placeres de la palabra escrita, con la primera y hasta ahora única obra de un joven psicólogo cipoleño que sin más publicidad que el desinteresado boca en boca de lectoras y lectores, se ha instalado como el libro regional del momento.

Y no sólo la buena aceptación del público expresa la calidad de esta pluma sino que el mismísimo Vicente Zito Lema, palabra autorizada si las hay en de las letras argentinas, lo prologa sin escatimar halagos: “La poesía cobra en manos de Matías de Rioja el esplendor de lo nuevo, la audacia de los que miran el mañana pero no desde el aire, sino con los pies firmes sobre la tierra”.

El libro, publicado a través de la editorial Dunken en agosto de 2014 y reeditado en noviembre del mismo año, cuenta además con hermosas ilustraciones de Micaela Maisa Montero, que completan el disfrute de este consumo cultural.

Tal como lo manifiesta su autor en el prólogo, “Mufasa no debió morir” antes de ser un libro fue un blog, pero antes aún fue el nombre de una banda de rock que no existió más que en los deseos de pubertad de Matías. Es que allá por 1994, siendo todavía un niño de 12 años se indignó a tal punto con aquella escena de “El Rey León” en que Mufasa es asesinado a traición por su propio hermano, que juró vengarse bautizando con tal nombre a su futura banda. La carencia de talento musical, según su propio testimonio, le impidió concretar así ese acto de justicia por mano propia, que finalmente tomó cuerpo en el papel impreso.

Es una poesía atípica, no pretenciosa, no ampulosa, sino más bien terrenal. Que al leerla no imaginás a un príncipe de antaño recitando en los jardines de un palacio, sino a un muchacho del mundo real que mientras matea en la cocina garabatea con una bic sobre un cuaderno.

Si bien hay complejidad en el entramado discursivo, no es críptica. Están presentes los grandes temas como el amor, la muerte, el tiempo y el sobre todo el lenguaje mismo es abordado desde la curiosidad atenta del narrador, dándosele entidad de seres vivos a los conceptos abstractos: “las palabras siempre torpes, saltando de boca en boca inseguras de acomodarse”.

Con el fino arte del equilibrista el autor logra mantener el vuelo poético sin abismarse en ese manoseo de palabras estériles en el que a veces se cae al querer honrar la estética del lenguaje.

Por Librería Abrí Mundos.

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