El proyecto del 911 no se hizo. ¿pero se pagó?

POPURRI

Por Jorge Gadano

jorgegadano@gmail.com

El gobierno reconoció que no se concretó el plan de seguridad para atender emergencias. Pero continúa el secreto sobre la inversión de 50 millones de dólares.

Archivo 8300.
Archivo 8300.

Por primera vez en una década, desde el gobierno neuquino alguien habló del Plan Integral de Seguridad aprobado y puesto en marcha por el tándem Sobisch –Manganaro para decir respecto del capítulo de ese plan, identificado con la clave telefónica 911, que “hubo en su momento un proyecto para integrar el sistema en una línea 911 pero no se hizo”. Lo dijo al diario “Río Negro” la titular del Servicio Integrado de Emergencias Médicas, Luciana Ortiz Luna, con quien coincidió la jefa del Departamento de Comunicaciones de la policía provincial, comisaria Zulema Porta. El caso es que, en efecto, la contratista, obligada a hacerlo, no lo hizo.

Del fantasmal plan había hablado Jorge Sobisch en 2007, ya candidato a Presidente de la República, en el programa de televisión Hora Clave de Mariano Grondona –la entrevista le costó al tesoro provincial 72.000 pesos de entonces- para decir que la inversión pública en el plan era de 50 millones de dólares. Primera pregunta: ¿Entonces, en qué quedamos? Y segunda: ¿a dónde fueron a dar los 50 millones de dólares?

De que el plan existió, aprobado en 2004 por un decreto del entonces gobernador Jorge Sobisch y puesto en marcha por su ministro de Seguridad y Trabajo, Luis Manganaro, hay múltiples evidencias. Quizás la más contundente sea una entrevista del diario “Río Negro” a César Omar Pérez, ministro de Seguridad de Jorge Sapag. El funcionario dijo que el contrato con la empresa elegida sin licitación y bajo un estricto secreto “tiene 23 biblioratos con anexos”. Así fue como el plan reapareció, después de haber sido ahogado en las heladas aguas del olvido.

El parto en Villa La Angostura

El parto fue precedido, en abril de 2004, por un oportuno seminario sobre “gobiernos locales y nuevas políticas” realizado en Villa La Angostura. Asistieron unos 200 invitados, entre ellos uno sobresaliente, Mauricio Macri. El diario “La Nación” reveló los verdaderos motivos de la convocatoria al titular la información que publicó como un “Acercamiento entre Sobisch y Macri” relacionado con las elecciones generales de 2007 y decir que ambos “no niegan una alianza política”.

Como se pudo verificar después, el más interesado en la alianza –se diría que el único- fue Sobisch. El aporte de Macri consistió en asistir a una reunión privada con el neuquino y aceptar una foto. Dejó, además, a un miembro de su comitiva, Eugenio Burzaco, para que asesorara en la elaboración de un plan de seguridad. Finalmente rompió la supuesta alianza cuando la policía neuquina mató al docente Carlos Fuentealba.

El plan convocó a dos amigos de Macri. Uno, el presidente de Damovo, la empresa adjudicataria para la instalación del 911, Manuel Requejo García, dirigente de Boca Juniors cuando Macri era el presidente. El otro, el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, quien, representante de los helicópteros de la marca Bell, aportó al plan dos de esas máquinas a un precio aproximado a los dos millones de dólares cada una.

Como todo era secreto, se tuvo que recurrir a algunas fuentes que se apiadaron de los periodistas que le seguían los pasos a Manganaro. Uno de ellos, Alfredo Jaramillo, se atrevió a preguntarle a Manganaro sobre los motivos del secreto, y obtuvo una convincente respuesta: si se hacía público el plan, los delincuentes se enterarían de lo que el gobierno haría para perseguirlos. Ese hombre , hoy exitoso hombre de negocios iniciados con un coto de caza en La Pampa, fue siempre un maestro de la improvisación.

Sigiloso final del contrato

Algunos detalles en el largo y accidentado camino del 911. Firmado el contrato, en un abrir y cerrar de ojos Damovo cobraba 20 millones de pesos. Y unos meses después incorporaba al grupo Temux, estafador según Sobisch , a esta historia, al depositar cheques por un total de 12 millones de pesos en las cuentas del grupo.

Ya con Sapag en el gobierno provincial, si uno digitaba el 911 una amable voz femenina le decía que “la característica marcada es inexistente”. No obstante, el contrato con Damovo (hoy Daxa, beneficiada con otro contrato a fines de 2014) continuaba existente.

Sobrevivió hasta que, en noviembre de 2008, el gobierno aprobó, mediante el decreto 2090, las condiciones para la rescisión de “los contratos referentes al sistema integral de seguridad pública y atención de emergencias”. En los considerandos se destaca el anexo VI, que compromete a la empresa a “proveer la versión actualizada del Centro de Comunicaciones Coordinadas”. Para decirlo con un número, eso serían las emergencias, el 911.

Por razones que ignoramos Damovo no cumplió con esa parte del acuerdo. Habría cobrado, no obstante, la suma admitida como deuda por la provincia, de 14.520.000 pesos según el decreto 2030.

Lo que se hizo

Lo que queda como saldo y en desmedro de una mejor atención a las emergencias es que, como lo dijeron las comisarias, lo del 911 no se hizo. Sí se hizo, un tiempo después, un remiendo conocido como el plan de la “cuadrícula”. Sencillito, ese plan, en la capital provincial al menos, consistió en dividir la ciudad en cuadrículas, cada una con un patrullero portador de un teléfono celular cuyo número se entrega a los vecinos que viven dentro del perímetro de la cuadrícula. Cuando se hizo público ese plan, el gobierno no dijo una palabra de lo que había pasado con el anterior ni, menos aún, del destino que tuvieron los 50 millones, de dólares.

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