“En México no se está jugando un proyecto político, la gente se organiza para poder sobrevivir”

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AyotzinapaLa semana pasada se cumplió un año de la desaparición de los 43 estudiantes y tanto en México como en Argentina hubo movilizaciones para reclamar la aparición con vida de los normalistas de Ayotzinapa. La Revancha entrevistó a Mónica Mexicano, integrante de la Asamblea de Mexicanxs en Argentina, sobre la situación en aquel país.

Por Manuel Perez Berro, para La Revancha

– A un año de la desaparición de los 43 estudiantes y teniendo en cuenta las masivas manifestaciones que hubo en México, ¿qué lectura se puede hacer de la situación allá y en qué estado se encuentra el pedido de justicia por los estudiantes?

– Hay una disputa entre el pueblo mexicano y el estado que quiere hacernos creer que el culpable fue un grupo de narcos que se los llevó y luego tiró las cenizas al río. Hicieron aparecer dos pedazos de hueso para que sean identificados y den positivo los estudios de ADN. En contraposición, la investigación del Grupo Independiente de Expertos Internacionales conformada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dice que para poder quemar tantos cuerpos, se necesita una cantidad de combustible muy importante. Además en el lugar que dicen que ocurrió -el basurero de Copula-, no hay pruebas científica ni evidencia de que haya sucedido. Por otro lado está el Equipo de Antropología Forense que afirma que la prueba de ADN de los huesos da positivo, pero ellos no vieron cuándo fueron levantados los restos del basurero. Son pruebas irrefutables que desnudan que el ejecutor fue el Estado. Hubo una clara participación de la policía de Iguala y de militares que impidieron que los chicos fueran atendidos por médicos. También hay videos donde se ve que se llevan a los estudiantes en la parte de atrás de las camionetas de la policía y eso demuestra la desaparición forzada. El Estado no llevó el caso a la investigación federal inmediatamente como debería haberlo hecho según las convenciones internacionales. Esta omisión culpa al estado mexicano.

Otra de las hipótesis es que en realidad la policía buscaba uno de los micros donde iban los estudiantes

– Los chicos fueron de Ayotzinapa a Iguala para juntar plata para sus actividades y para llevarse autobuses para ir a una marcha que iba a ser en D. F. unos días después para conmemorar otra masacre de estudiantes de 1968. Los estudiantes hablan de 5 autobuses y en la investigación federal sólo aparecen cuatro investigados y documentados. Parece ser que estos autobuses de pasajeros se están utilizando para transportar droga y Guerrero es una provincia donde hay una importante producción de heroína. Los chicos fueron por autobuses y se llevaron ese por casualidad. Es una buena hipótesis para pensar por qué la respuesta fue tan violenta. Querían impedir que salieran los autobuses de la Ciudad de Iguala. Por eso exigimos que se investigue esta situación hasta las últimas consecuencias.

Y por eso se reunieron los familiares con Peña Nieto, para pedirle que el Grupo Independiente de Investigación tenga más peso.

– La idea es que ahora pueda incidir, porque no genera hipótesis, sino recomendaciones. Pero la respuesta es la misma de siempre: se lavan las manos con un discurso políticamente correcto diciendo que están con ellos, que sienten su dolor. Lo consideramos una burla, una cosa muy indigna para tapar todo el ruido que hubo a nivel internacional. Ayotzinapa dio la vuelta al mundo e hizo que todos los ojos pudieran voltear a ver qué pasa en México. Ayotzinapa no es un caso aislado, es la punta del iceberg que nos permite hablar de todo lo otro que está ocurriendo.

La cifra oficial dice que en 6 años hubo 26 mil desaparecidos en México.

– Las organizaciones de derechos humanos y los movimientos sociales señalan que esa cifra se triplica. Hablan de 80 mil desaparecidos y más de 200 mil personas asesinadas del 2006 para acá. Lo complicado de entender y explicar es que no hay una dictadura, pero la política del estado mexicano siempre ha sido genocida. En México existe una política de terrorismo de Estado con la finalidad de desarticular la resistencia e implementar ciertas formas de dominación y de terror para fines políticos. Tiene que ver con un intento de apropiarse de los recursos. En México se privatizó la educación, la salud y el petróleo. Entonces entendemos que es una política de terrorismo de Estado con toda su metodología de desapariciones forzadas, presos políticos, tortura para inculpar u obtener información, con exiliados, con miedo y terror.

– También es cierto que el predominio de las bandas narco hace que se diluya la fuerza del estado, ¿cómo se puede entender esa relación?

– Tiene que ver con la historia y la geografía mexicana. La cercanía con Estado Unidos nos determina mucho la posibilidad política de hacer o no cosas. Si bien en México no hubo una dictadura como en muchos países de América Latina, hubo una “dicta-blanda”. El Partido Revolucionario Institucional (PRI ) se quedó setenta años en el poder y tuvo tiempo para armar vínculos con el crimen organizado. En el 2000 ganó las elecciones el Partido de Acción Nacional (PAN) y en ese momento empezó una disputa por esos acuerdos con el crimen organizado porque se empezó a favorecer a otro sector. Hablamos de narcoestado, pero también hay que hablar de otros delitos como el tráfico de armas y de personas, prostitución, pornografía infantil y otra serie de delitos. Hacia el exterior se lee como una guerra contra el narcotráfico, que fue la política del presidente anterior Felipe Calderón. Pero no existió eso, fue una guerra entre distintas partes del estado protegiendo a otros sectores y peleando por el control de los territorios.

Entonces no hablamos de una guerra contra el narcotráfico, sino por él, donde el Estado forma parte activamente de la disputa.

– Sí, porque no se entiende esta cantidad de desaparecidos y asesinados si no es con la participación del Estado. Hay pueblos donde los que gobiernan son los narcos, donde se ve una ausencia completa del estado como lo conocemos. Hay zonas donde están ellos y nada más. El Estado mexicano hace mucho esfuerzo para tapar esa situación, y lo que nos permitió Ayotzinapa fue desnudarla. Cuando los familiares salieron a buscar a los chicos a las sierras aparecieron esas fosas clandestinas con una cantidad de cuerpos impresionante. El Estado dijo que los 43 no estaban ahí, ¿entonces me pregunto quiénes son, no importa que aparecieran esos cuerpos? El narcoestado secuestra gente para trabajar, para sembrar y fabricar droga, y cuando terminan de servirles los asesinan. Se han encontrado camiones refrigerados con órganos y eso no se sabe, queda escondido en pequeñas noticias, casi como una curiosidad. Por eso hablamos también de una política genocida, una política de terrorismo de Estado. Están limpiando el país de la gente para quedarse con los recursos y para terminar de saquear.

Y todas estas acciones de los narcos y el Estado, ¿movilizan o paralizan a los mexicanos?

– Lo primero que provocan es terror y miedo, mucha indignación y rabia. El terror desplegado con el caso de los 43 es tremendo. Es un mensaje de terror hacia la comunidad. Afortunadamente la sociedad mexicana está pudiendo pasar a un miedo y a un terror que no paraliza, sino que organiza. El zapatismo sigue construyendo, pero también hay otras experiencias que posibilitan la vida. En México no se está jugando un proyecto político, la gente se organiza para poder sobrevivir, para no sucumbir ante el terror y la violencia del estado. La manifestación pidiendo justicia tan masiva es inédita, porque desde el 68 que no se ven manifestaciones tan grandes.

Como se da entonces, entre tanta violencia de parte del Estado y de los narcos, la organización para frenar esta situación donde la gente se juega ni más ni menos que la vida.

– El caso más sonado es el de Atenco, con gente defendiendo su territorio para que no le pusieran un aeropuerto con una gran represión en el 2006. En Cherán, la gente defendió el bosque sagrado, que tiene maderas que son muy caras y que el narcoestado quería deforestarlo para poder vender todo eso. Cherán se organizó y logró sacar al estado y al narcotráfico de ahí y quedan ellos haciendo rondas comunitarias que es volver a los usos y costumbres de los pueblos originarios de allí. Sin reivindicarse como zapatistas, son experiencias donde se desarrolla el mismo proceso autonómico.

Pero no existe una articulación entre esas experiencias…

– En el 2006 se hizo una campaña donde una comisión del EZ salió a recorrer. En ese momento empezaron a conocerse y a vincularse. Se ha ido tejiendo más esta red que ha posibilitado darle impulso al caso de los 43. De hecho ayer salieron las comunidades zapatistas a manifestarse acompañando la lucha de los padres. Existe una coordinación, pero cada región tiene su particularidad. No existe un solo proyecto para toda la República mexicana.
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