Lo dijo Falú

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JuanFalu3
Foto de cultura.gob.ar

Asistí a la escuela de música como cualquier otro día, no imaginaba que me depararía un gran y hondo hallazgo.

Por Jano Zebiñum

Sin saberlo me encaminé a ese encuentro cuando la profesora avisó que a las ocho de la noche se cortaba con la actividad porque Juan Falú daría una charla en el auditorio de la escuela. “¿Una charla?”, pensé, “¿no tocará algo?”. Al llegar el momento todas las personas que estábamos en la escuela, más otras que llegaron para la ocasión, colmamos el auditorio. Al frente, sobre una breve elevación suerte de escenario, estaba Falú guitarra en mano. “Algo va a tocar” me dije respondiendo a mi anterior pregunta.

Preguntó de qué queríamos hablar y propuso temas que iban desde la música hasta la política pasando por la docencia. Tocó, claro, pero habló más. Los pocos temas que tocó calaron hondo en quienes estábamos allí, llenándonos de esa música, y así también calaron sus palabras. Su charla no fue banal pero tampoco solemne -largó unos chistes de santiagueños y varias anécdotas. Se refirió a los diferentes ritmos que encontramos a lo largo y lo ancho de este territorio más bien austral de América. La estilística fue un punto clave al que se refirió, pues lo dijo al pasar y se le solicitó que profundizara sobre ello.

Allí se metió de lleno con el arte poético. Qué más puede explicar lo que va más allá de la forma, de la armonía, sino algo que, como bien dijo Falú, no posee una certeza de ser explicado sino que se siente. Contó que varios de sus estudiantes conocen muchísimo de la música, lo que les permite lanzarse a la creación. Sin embargo, la letra de la composición dejaba ver cómo se hace un vacío en lo poético. Él dijo que notaba este desnivel entre los conocimientos teóricos -la desenvoltura en la creción musical- y el quehacer de la letra, las palabras en detrimento de la composición entera.

Así también se refirió a la dificultad de llevar al pentagrama canciones populares por no adecuarse a ninguna forma -ejemplificó con “La diablera” de Hilda Herrera- trabajo difícil pero no imposible y se preguntó si había una especial necesidad en hacer esto, y no… no la hay. Sin embargo, es de reconocer este trabajo pues logra llevar a un lenguaje universal una canción popular ¿y qué con esto? Creo que eso se deduce. Las palabras tampoco llevan lo poético al poema, sin embargo las escribimos y, tal vez, alguna persona lectora pueda asir lo poético mediante la lectura de esas palabras en verso, pero no porque lo contengan las palabras sino porque esa persona así lo siente.

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  • Qué nos queda sino vibrar sensiblemente la extrañeza antes de caer en el intento vano de asirla con lenguajes…

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