Menosculino, otra masculinidad es posible

Géneros, SECCIONES

La dominación (en todos los ámbitos de la vida) del hombre sobre la mujer ha sido durante los siglos de los siglos una construcción ´cultural.´ Metafóricamente hablando, lo fálico se colgó siempre los privilegios de la configuración del poder. 

por Juan Pablo Iozzia*

Los avances teórico-prácticos de las diferentes corrientes del feminismo a nivel mundial nos han permitido visualizar la opresión/explotación histórica que han soportado las mujeres. Hasta ahora no escribí nada novedoso. Ok, pero bancá, el artículo recién arranca! Sigo. Los años de militancia feminista y los logros de las distintas olas del feminismo histórico generaron que sean también los hombres quienes comencemos a repensarnos individual y colectivamente. Nos estamos desconectando de la matriz machista de la sociedad y estamos comenzando a configurarnos como varones distintos, a desarrollar nuevas masculinidades. En Neuquén está creciendo un colectivo de varones que recorremos estas instancias. Esa data sí que no la tenías, no? Entonces anímate a leer la nota completa ¿o el duende machista que vive en tu interior no se banca se interpelado por estas líneas?

Préstame los prismas

Corrían los años sesentas y las mujeres comenzaban a reorganizarse y crear un nuevo movimiento feminista en la sociedad de la resistencia y la revolución, tanto europea como estadounidense; década de críticas y cambios como pocas en el siglo XX. Empezaron a ver las maneras de empoderarse. El movimiento político de las sufragistas, hoy el feminismo con varias décadas de lucha en la espalda, dio y da pelea para que abolir ese sistema desigual que se ha denominado Patriarcado. A partir de la década del ’90 ciertos varones críticos comienzan a preguntarse por los conceptos construidos desde las teorías feministas. Conceptos tan fuertes como patriarcado y género. “Si el género femenino es una construcción social, entonces el masculino también debe de serlo”, se interrogan. Surge el concepto de Masculinidad, definida como una serie de valores, actitudes y comportamientos socialmente aptos para los hombres y en el cual encuentran sentido individual y colectivo. Nacen masculinidades adyacentes o subordinadas que buscan romper con esta masculinidad hegemónica machista. Escucharemos hablar de patriarcado, que representa el sistema que las oprime, y que tiene mandatos que nos ubican en un género: la mujer a cocinar, a criar; los hombres a luchar, a trabajar. Rosa y celeste, muñecas y pelotas, maestras e ingenieros. Podríamos seguir con una larga lista de estereotipos.

La neuquinidad al palo

No obstante los logros alcanzados, los avances colectivos y las reivindicaciones conseguidas, las sociedades siguen siendo machistas. Olvídate que la neuquina vaya a ser la excepción. Sin embargo, te tengo buenas noticias ‘varón’ del comahue, vos que tenes serias críticas hacia la sociedad patriarcal-capitalista. Se están construyendo espacios para canalizar y compartir eso que nos está interpelando. Juan Pablo Lema y Jaime Nosti son dos integrantes e impulsores del grupo Masculinidades en Fuga, y están trabajando hace tiempo en un ciclo de talleres que se sumerge de lleno en la temática de género y masculinidad, anclados en las particularidades de la sociedad neuquina. El objetivo primario, según las palabras de Juan Pablo, “es lograr un trabajo grupal hacia dentro para tratar de realizar cambios personales y relacionales relevantes en pos de la equidad, la justicia y el buen trato inter e intragénero.” Jaime nos invita a formar parte de “un grupo de reflexión, de apoyo mutuo y de acción política integrado por personas en fuga de la masculinidad patriarcal y homofóbica. Modernidad, tales como la familia, el trabajo y especialmente las concepciones de la feminidad y masculinidad, están en lenta transformación. Esto podría hacer pensar que la identidad masculina y los modelos en que basan los hombres la construcción de esa, su identidad, también lo están.” A les (8300) nos adelantaron que a principio de agosto habrá un nuevo encuentro.
Ambos coinciden en la necesidad que tenemos los varones en ‘setearnos’ el chip machistas que nos insertaron e ir por un autocuestionamiento y deconstrucción de la cultura de la masculinidad hegemónica, y de lo nocivo que ha sido no solo para las mujeres, sino también para los infantes y para otros varones. Basta de masculinidades violentas. El machismo mata a las mujeres, y también asesina hombres (en las guerras, por competencia, por las adicciones, etc.). Así, cada trago de privilegios patriarcales nos está envenenando a todos los sujetos. Es momento para pegarse una ducha y sacarse la roña machista (¿cómo la está pasando el duende?).

Deconstruyendonos

Cuando niños somos construidos y socializados por nuestra familia y el entorno, luego de adolescentes para adelante seguimos re-edificando hacia el mismo lugar. Todo este camino será más sencillo si los procesos de socialización como la familia, la escuela y la religión toman el mismo rumbo, que coincida en los valores de la nueva masculinidad. Lo que deben cambiar son las relaciones de autoridad, de poner al hombre como proveedor, el varón de rasgos duros, violentos, o inexpresivos. Juan Pablo nos aporta su visión sobre estos aspectos. “El masculino debe poder tener un repertorio de emociones. Permitirse ser sensible. Ahí gano, allí puedo ponerle una tapa a los mandatos. Construir de esta manera, que es una manera más sana. Cuando empieza a cuestionarse que la sociedad que nos da privilegios que a otras les niega, entonces no hay derechos. Cuestionar y renunciar a ellos.” Jaime vincula el trabajo de colectivos feministas y los grupos de varones que se plantean nuevas masculinidades. Entiende que “es buenísimo que haya instancias feministas, que haya reclamaciones antipatriarcales profeministas de varones y espacios mixtos, y a su vez trabajar comunicadamente. Nuestra vocación no es de separarnos por el hecho de poner distancia, sino porque los trabajos que tenemos que hacer, si bien son complementarios, son distintos. No es lo mismo renunciar a privilegios y aumentar nuestra capacidad de emoción para ser más personas, que empoderarte, que tener la capacidad de decir no, tener la fuerza de lucha en el espacio público. Ese ha sido el trabajo de las compañeras. Son dos trabajos coherentes, que confluyen, pero son distintos. Es por eso que propone crear espacios donde compartir y plasmar todo lo que vamos trabajando por separado.

Afiche del primer encuentro de masculinidades en fuga
Afiche del primer encuentro de masculinidades en fuga

Chau duende

Bien, momento de algunas reflexiones finales. En un futuro la masculinidad ya no referirá a lo dominante, al hombre proveedor, el que ya no se desentiende del desarrollo cotidiano de su familia. La masculinidad como una la posibilidad de mostrar sentimientos, el varón que expresa amor, afecto. Encuentros afectivos que por decantación van combatir la histórica violencia machista. Podemos configurarnos en nuevos hombres, que acompañen más a sus compañeras/os, que se animen a explorarse a sí mismos, y que terminen con esos rasgos hegemonizantes. Cada hombre y cada mujer es una revolución en sí misma, y se inicia al deshacerse de las cadenas machistas y patriarcales, al apostar a las nuevas masculinidades para poder hacer una verdadera trasformación social. Como aprendimos unas cosas, podemos aprender otras. El tema es des aprender lo aprendido y construir cosas nuevas y más sanas para nosotra/os y para las sociedades. Si te identificas con este camino estás invitado a coincidir en el espacio de Masculinidades en fuga. Podés escribir a masculinidadesenfuga@gmail.com o contactarlos en su facebook.

*Lic. en Comunicación Social

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