Nación aprobó una nueva guía que garantiza el derecho al aborto

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Plenario de Socorristas en Red. Foto Paula Satta (vía Facebook)
Plenario de Socorristas en Red. Foto Paula Satta (vía Facebook)

Con una perspectiva de derechos, incorporando conceptos y recomendaciones que tienen como eje la salud psico-física de la mujer, el ministerio de Salud de Nación publicó un protoloco para la “interrupción legal del embarazo”.

En marzo de 2012 la Corte Suprema de Justicia emitió el “fallo FAL”, que en líneas generales determinó que los abortos no punibles constituyen un derecho para mujeres que hayan sido violadas, sean “dementes” o no, según precisa el artículo 86 del Código Penal. Ese mismo artículo establece como causal el riesgo en la salud de la mujer.

El fallo también exhortó a los distintos ministerios de Salud a elaborar protocolos hospitalarios para que el derecho al aborto no punible sea garantizado sin necesidad de judicializar los casos. Hace unas semanas Nación publicó su propia guía de “atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo”.

“Constituye una guía de intervención que puede definirse como un tratado de derechos humanos para las humanas en materia de acceso al aborto. Posible en un tiempo particular en relación al tema del aborto, un tiempo en que hemos logrado estirar las formas de pensar las prácticas del aborto”, aseguró Ruth Zurbriggen, militante feminista, fundadora de La Revuelta e integrante de Socorristas en Red.

En este sentido, en los fundamentos de la guía se destaca que “la penalización del aborto que rige en numerosos países, lejos de disminuir la incidencia de la práctica, impide el acceso a procedimientos seguros, con lo cual se generan riesgos para la vida y la salud de las mujeres”.

Entre los puntos más sobresalientes está el concepto integral de salud, tomado desde la OMS, que establece que es el “completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de enfermedades o afecciones”. Esto habilita la legalidad de la interrupción de un embarazo no solo en casos de una enfermedad física que atraviese una mujer, sino también en condiciones que afecten su estado emocional y psico-social.

En este sentido el protocolo afirma que “la decisión de la mujer es incuestionable y no debe ser sometida por parte de las/ los profesionales de la salud a juicios de valor derivados de sus consideraciones personales o religiosas”. “Es la primera vez que leemos en un documento público semejante deseo político reclamado por las feministas desde hace décadas: las únicas con capacidad ética para resolver cuándo un embarazo es viable o no, somos las que maternaremos o no. Dejamos de ser consideradas incapaces para resolver los destinos de nuestra vida, la guía se aleja de la propuesta de exigencias heroicas que nos condenan nos maternidad forzosa como destino indeclinable ante un embarazo no buscado”, analizó Zurbriggen.

Otro eje de avanzada de la guía es que menciona como destinatarias de este derecho a las personas y no solo a las mujeres “sin incurrir en discriminación alguna e incluye en su línea de atención a todas
las personas con posibilidad de gestar un embarazo, sin ninguna distinción relativa a su identidad
de género ni a las prácticas sexuales que pudiera llevar a cabo”.

A través de un cuadro se establece cómo deben proceder los equipos de salud ante la llegada de una persona embarazada que requiere la interrupción de la gestación. Primero se debe evaluar si existe causal (peligro para la vida, para la salud integral, o violación). En caso de serlo se habilita un espacio de consejería de información donde se brindan todas las opciones posibles para un aborto o no. Cuando la mujer decide llevar adelante la interrupción se debe iniciar una historia clínica, firmar el consentimiento informado, realizar una declaración jurada si es una violación, practicar exámenes médicos y estudios complementarios en caso de ser necesarios. Luego se procede a la interrupción.

El procedimiento se recomienda hacerlo, de acuerdo a la semanas de gestación, con misprostol y también con mifepristona, aunque ésta última no se encuentra disponible en todos los países.

El protocolo de actuación para los equipos de salud, cuenta con conceptos y prácticas en defensa de los derechos de las mujeres, que han venido desarrollando las activistas feministas en Argentina desde hace largos años. De esta manera, por ejemplo se oficializó el uso del misoprostol como forma segura de abortar, sin necesidad de intervención quirúrgica y de manera ambulatoria.

Zurbriggen destacó que se trata de una guía de avanzada pero que aún queda mucho por hacer. En set sentido, reclamó la difusión de este material, la provisión de medicamentos (mifepristona y misoprostol)e instrumental, y que se discuta en el Congreso nacional el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

+Descargar la guía en pdf

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