El teatro del bajo se eleva

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Foto: Flor Zitti
Foto: Flor Zitti

En el marco de los festejos de sus cuatro años de existencia, el grupo TeArto de Improvisto se presentará los días viernes de junio en diferentes espacios culturales. La propuesta consiste en la presentación de un nuevo formato de improvisación, denominado “El Harold”, en el cual puede observarse el proceso investigativo y de entrenamiento por el que transcurren sus integrantes. Las próximas funciones serán el viernes 19 a las 24 hs. en La Conrado Cultural y el domingo 28 a las 17 hs. en Anfiteatro Gato Negro.

por Pablo M. Iglesias

Innovación y reinvención, éstas son las propuestas que, en su cuarto año de vida, el grupo de improvisaciones teatrales TeArto de Improvisto tiene para ofrecer a quienes asistan a sus funciones. Con actuaciones estelares de Pika Sarachu, Agostina Azul, Vero Cardoso y Juan Gramajo, música improvisada de Nair Reyes Candia y operación técnica de Miguel Monne, los TeArto ponen en escena un innumerable repertorio de habilidades corporales, lingüísticas, intelectuales que logran generar un clima insólito.
Improvisar: todo es posible. Innovación es la premisa; y la reinvención del grupo en sus ya cuatro años de existencia no tiene nada que envidiar a otras producciones teatrales, específicamente de la capital de nuestro país, y del mismo género de la improvisación.

El acontecimiento teatral no está pensado previamente, todo se arma en escena. La innovación se da en el plano del formato. Hay una fina elaboración del relato, situación que les permite a los TeArto explorar y explotar muchas de sus potencialidades.

La escena es desnuda, despojada, vacía, y es ahí precisamente donde el gesto y la palabra improvisada tienen lugar. Análogamente, los TeArto quedan despojados de sí mismos, ya que ponen el cuerpo, en el sentido literal de la expresión. La improvisación se desarrolla como una verdadera ficción dramática, cargada de humor, patetismo, lirismo, delirio… lo inconsciente puesto en escena, y no sólo lo inconsciente individual, sino también, y sobre todo, lo inconsciente colectivo. El ejercicio se asemeja al de la exorcización, lo cual convierte esta propuesta en un teatro de corte místico-ritual.

En sus cuatro años, la gente de TeArto de Improvisto apuesta a la risa, al llanto, al grito, al gemido… y en esta propuesta exorcizadora otorgan también renovada vitalidad al teatro neuquino, que siempre será del bajo, que siempre será under.

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