La Conrado Cultural: Una tesis tácita contra-cultural

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la conradoLa primera vez que entré al “Centro Cultural La Conrado” fue casi como turista. Ingresé a un lugar donde el arte y la identidad se sienten en todos sus rincones. Armamos nuestro espectáculo, convocamos a gente y disfrutamos de una noche en un lugar abierto para el arte, prestado para que éste se plasme en sus paredes una noche más, como sucede desde 1927.

Lucila Giannetti para Revista Nortensur.

En una diagonal, escondida por árboles tan antiguos como el espacio, está una de las puertas de entrada al centro cultural. Camino por sus pasillos imaginando las huellas de cientos de personas que decidieron amalgamar su esencia en este lugar, desde hace 88 años.

Los miembros de la comisión directiva me recibieron una tarde, ellos y ellas. Son un grupo de personas que trabajan para que las puertas del lugar se abran cada vez a más público, artistas de todas las disciplinas que encuentran aquí un lugar de debate, crecimiento, expresión, de militancia y resistencia.

Asistí a una de las reuniones y conocí algunas de las personas que existen detrás de este centro cultural.

Paula Boye es pro-tesorera. Ella hace muchos años que milita en este espacio y ha estado en varios roles desde el 2005, momento en el que fue recuperado el lugar para poder cumplir con las medidas de seguridad necesarias. Ahí se volvió a formar una asociación y una comisión directiva de la cual formó parte.

Ese fue el primer paso que se dio, uno de los más importantes hasta el momento. “La comisión directiva de La Conrado había estado conformada siempre por teatristas. Fue entonces que se decidió convocar a las distintas organizaciones de arte.

Se convocaron músicos y artistas plásticos. Así fue que la siguiente comisión estuvo conformada por teatristas, músicos y artistas plásticos. Fue un trabajo arduo de militancia de muchos compañeros, un crecimiento de día a día y en esta nueva gestión, gracias a los pasos que esos compañeros fueron dejando, nosotros seguimos avanzando, logrando una integración mayor con las diferentes asociaciones que ven en este lugar una asociación más.
Hicimos todos los pasos: ser un teatro, ser un centro cultural y tener una mirada cada vez más fuerte política, un centro y asociación.

Por esta mirada es que funcionan todas las asociaciones y también por esto funciona la asociación madre que es la AIA (Artistas Independientes Asociados).

Este es uno de los puntos de referencias del centro más allá de la mirada del arte o de a quién se abren las puertas y para quién está disponible el espacio.”

Micaela Araujo es la vicepresidenta de la comisión. Me contó cuál es la diferencia entre La Conrado y el resto de las salas: “éste lugar, junto con Te.Ne.As (Teatristas Neuquinos Asociados), tiene un espacio propio de la asociación y de los socios, a diferencia de otras salas pertenecientes a grupos privados cuyas decisiones pasan por las mismas personas durante años.

En este caso, al igual que en Te.Ne.As, el espacio es democrático. Los socios tienen participación plena, a través de elegir en asamblea cada dos años y son ellos los que van a llevar a cabo una política que está plasmada en el estatuto.

Como somos pocos los y las que participamos, en general son los mismos socios los que vamos circulando en las comisiones directivas. Nos toca cumplir distintos roles, pero en la asociación, la decisión la tienen los socios y cualquiera puede serlo.

Hay dos tipos de categorías: El socio activo; que es artista y participa de las asambleas, votaciones y puede formar parte de la comisión. Y el socio Adherente; que no es artista y que, en este caso, no puede ser parte de la comisión directiva pero tiene voto.

Esto es así para evitar los intereses y manejos políticos, sino, podría venir un partido asociar a todos sus afiliados y tener el manejo del centro cultural. Si esto pasara, dejaría de ser “La Conrado”.

Por su parte, Leandro Mellado, un experimentado vocal en su segundo año de ejercicio en ese rol, me contó que “he participado en varios espacios hace tres años y, más allá del cargo, el tránsito en el espacio es el que te hace comprender el espacio políticamente a nivel técnico y a nivel funcionamiento. Y lo político es clave. Nosotros tenemos la posibilidad de militar como artistas, como trabajadores del arte, de posicionarnos políticamente y saber cómo funciona. De hecho yo he aprendido mucho.

Siempre un espacio marca un poco la orientación más allá que no sea partidario, uno se mete en las políticas culturales del centro. Es enriquecedor en todos los sentidos, yo me definiría como un militante joven (risas de fondo del resto de los compañeros).

El aprendizaje más grande para mí fue esto: entender cómo funciona la política cultural y, además, elegir cómo uno va a estar parado a nivel ideológico y artístico, no solamente en el trabajo como actor.

Uno en su actuación puede estar parado dando un mensaje pero es importante, además, cómo te involucras socialmente con la política cultural. Por ejemplo, esta herramienta que se ha creado, el Consejo para el Desarrollo de las Artes y la Interculturalidad, es una herramienta legal.

Uno a veces, en su ingenuidad, dice “soy artista y puedo tirar una onda desde ahí”. Pero hay cosas bien concretas que son herramientas políticas para el desarrollo del arte y me doy cuenta que casi ningún lugar tiene la posibilidad de tener una organización como esta, en la que los artistas se organizan para poder promover una actividad, para dignificar el trabajo del artista. Eso va de la mano de estas herramientas legales, para que, así, puedan funcionar en la sociedad en la que vivimos. Uno como artista no puede vivir alejado o enajenado de su sociedad”.

Pablo Frizan, el secretario de la comisión, quiso hacer un par de diferenciaciones:“decir política no siempre es decir política partidaria, que es la que verdaderamente es una mierda. La política es la de ideas y la de construcción en una diferencia, y lo partidario se hace desde los propios intereses del partido. Espacios como “El anfiteatro” o “La Conrado”, que ya lleva 88 años, son claros ejemplos de que uno puede construir a través de lo político en cuanto a cultura sin tener que pertenecer o a un partido político u ocupar un cargo público por más que afuera de este espacio pertenezcas a algún partido.

Lo que importa es el espacio y no quiénes integran la comisión directiva. Son 88 años de historia que van más allá de nosotros.

Quiere decir que no se puede disociar lo cultural y social de lo político. La Conrado se puede mantener, hoy por hoy, de una manera autosustentable, por medio del borderoux, que es un aporte del 30% de la ganancia de las entradas en las salas con la que se le paga al equipo de trabajo y también un porcentaje de los talleres. Pero no por esto vamos a dejar de reclamar al estado, sea municipal, provincial y nacional, lo que por leyes y decretos les corresponde hacer en ese sentido.

En Neuquén estamos en una situación ambivalente, hasta te diría esquizofrénica, en la que “te doy, si me das esto”; cuando la ley dice que lo tenés que dar sin importar a quien. O “no te podemos dar el subsidio porque tal sala aun no entrego los papeles”, lo cual no nos involucra. O esta cuestión de la política cultural que hace el estado para unos pocos, pero no para todos, un claro ejemplo es el Neuquén Cultural, donde los artistas en escena son los que aceptan las condiciones de que se les pague siete meses después del espectáculo.

En ese sentido, retomando lo que decía Paula al inicio, las asociaciones que integran la Conrado son una mesa de trabajo como la AIA la cual está abierta para que puedan venir a participar.

Quiero que se entienda que lo que estamos haciendo es en beneficio de todos, de acá salen políticas culturales que deberían interesar al resto de los artistas, muchas de las cosas buenas que tenemos hoy son gracias a gente que se preocupó por pelear, como el Consejo del Desarrollo de las Artes e Interculturalidad, que es de donde sale el primer centro cultural, de los siete que deberían ser. Pero bueno… se logró, por lo menos, incluirlo en el presupuesto municipal 2015. Esto abre un antecedente interesante, en el país no hay una experiencia igual y esto se originó en una de las tantas discusiones de las asociaciones aquí en “La Conrado”.

Elsa Hernández es revisora de cuentas y también forma parte desde la refundación, “esa que empezó a suceder fue luego que se murió el último de los socios que retenía este lugar en términos empresariales. Se armó una comisión regularizadora y se convocó a todos.

Por supuesto que dentro de eso estábamos personas que ahora estamos también en la AIA y lo que hicimos fue llamar a los todos los artistas. Ahí se acordó que este lugar se pudiera llevar adelante. Incluso muchos de esos socios querían hacer restoranes, emprendimientos, que no están mal, pero ninguno tenía este fin cultural.

Las luchas más fuertes en este lugar son el funcionamiento y las urgencias por hacer que siga funcionando, ya que día a día hay cosas que resolver y no te deja mucho tiempo para la proyección.

Además, las herramientas legales son herramientas que hay que pelear en el ámbito de lo político porque son herramientas que votan los concejales o diputados; entonces tenés que tener construcción política para que ellos voten esas leyes y ahí es donde disiento con Pablo, porque la política partidaria es un elemento, una herramienta importante: Se tiene que hablar con los políticos, si no tenés diputados que voten una ley, no tenés la ley. Uno no puede aislarse de eso. De todas maneras todo eso entra en la gestión cultural que es maravillosa”

Matias Giuty, pro-secretario, hace años también que integra la comisión. “Yo pienso que La Conrado es una tesis tácita contra-cultural. Tácita porque no está escrito pero que está en práctica.

Paradójicamente, antes de la letra está la práctica. Contra-cultural porque rompe con el modelo hegemónico de construcción cultural.

En una época en que es un fenómeno a los cuatro vientos el impulso de las industrias culturales, que vienen con una crisis enorme, sin ir muy lejos en Estados Unidos en Hollywood que fue la histórica industria del cine, hoy se puede resolver una película épica en un galpón pintado de verde sin actores con un solo hombre con un traje que se multiplica y así logras millones de hombres corriendo.

Antes era una industria porque había miles de personas trabajando. Todo ese modelo que ahora se viene impulsando, viene en decadencia históricamente.

La Conrado, sin embargo, es una contra tesis porque promueve el vínculo social, rescata lo regional, invierte en el principiante, todo lo que no haría un buen productor, que buscaría un talento y puliría a ese diamante. No, acá nosotros hacemos al revés, vamos al que esta empolvado porque vemos que detrás de eso hay una proyección que después es una tarea que debe desarrollar el artista.

Este espacio se consolida como un espacio donde vos podes acceder a la cultura como espectador, como vecino o como artista.

No solo te encontrás con el arte, sino que si venís a un par de muestras de pintura y después pensás: ¿y si me pinto un cuadro y lo presento acá? Preséntalo. También tenés a los más académicos, hay distintos niveles.
Si uno se pone a ver cinco minutos cómo este lugar funciona con los aportes de los socios y lo recaudado en talleres y espectáculos, te das cuenta que esto es una tesis contra-cultural y, además, demuestra claramente cómo se afanan la plata. Imagínate si nosotros hacemos funcionar un centro cultural con tan poco, todo lo que se podría lograr con el presupuesto que tiene el municipio…

Esta es una trinchera para defender y encontrarte con el arte regional, uno como artista sabe que no lo vas a encontrar en el casino o en otro lugar similar, y la diferencia de actuar en lugar como éste”.

Como parte de su política de difusión “La Conrado” tiene un convenio con radio UNCo-Calf, y debido a esto, el centro cultural tiene un programa en esa importante emisora, “La Conrado radial”, todos los viernes a las 15 hs.

“La Conrado” está ligada a la historia de Neuquén desde el nacimiento del grupo Amancay, legendarios teatristas de la zona y es un espacio de continua fluctuación entre artistas plásticos y músicos. En el último tiempo se han sumado además los escritores regionales.

Este es un lugar donde el arte tiene una casa. Una casa en condiciones dignas, donde los artistas plásticos puedan exponer sus cuadros, los escultores sus trabajos, donde músicos y bailarines puedan armar un espectáculo, los actores poner en escena una pieza teatral o los poetas y escritores compartir sus trabajos literarios.

Se ha logrado que gente joven forme parte de la asociación, que los artistas se organicen y hagan de esta su trinchera. No existe en Neuquén otro lugar con las puestas abiertas siempre para disfrutar del arte desde distintos roles.

Vale mencionar que el actual presidente de la Comisión Directiva es Marcos Cornú, que en ese momento no se encontraba presente y es miembro de Anap (Asociación Neuquina de Artistas Plásticos).

Luego de un largo rato de conversación con la comisión sentí y comprendí lo que este espacio es para ellos y todos los que han sido parte de su historia de autogestión durante estos 88 años.

La Conrado Cultural es un medio, una tesis tácita, una casa, un lugar de militancia y una trinchera.

Siempre admiré a las personas que tienen un propósito más grande que ellos mismos y al salir comprendí que mis huellas empezarían a sumarse a las de miles de promotores de este histórico lugar.

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