Trabun Ruca, la feria de emprendedores de Zapala

GUÍA COOPES, SECCIONES

WP_20150404_003En nuestra tercera entrega de la Guía Coopes nos fuimos hasta el centro de la Provincia, al espacio de comercialización llamado Trabun Ruca, en la ciudad de Zapala.

Es sábado por la mañana. Desde bien temprano entre 30 y 50 feriantes se instalan en el predio llamado Trabun Ruca, sobre la ruta 22 para vender sus productos. Es un salón amplio y techado, con capacidad para unos 70 feriantes, equipado con baños y cocina. La feria abre todos los días sábados de 8 de la mañana a 2 de la tarde. Y ocasionalmente se realizan lo que los productores llaman las Ferias Grandes, para ocasiones especiales, ferias que duran dos o tres días corridos invitando a Feriantes de otros puntos de la provincia.

En el Trabun Ruca se puede encontrar de todo un sábado a la mañana: verduras de hoja -como lechuga y acelga-, otras verduras como papa, cebolla, pepinos, berenjenas, tomates, chauchas y arvejas de Bajada del Agrio; manzanas, peras y ciruelas de todo tipo provenientes de Puente Picún -frutas que en el mercado hoy no se venden por color o tamaño, variedades más nobles para la zona, que tienen un sabor distinto- , uvas, almendras de Quilimalal, miel de Convunco Abajo.

Se pueden conseguir también membrillos, gran variedad de duraznos- blanco, amarillo y japonés-; muchos productos avícolas –pollos terminados a maíz “a los que le encontrás gusto” y huevos, leche de vaca recién ordeñada, ñaco, hilados artesanales, tejidos -al crochet, dos agujas-, trabajos en cueros –cintos y billeteras-; panificados -ya sea pan casero, tortas fritas, pastelitos, o empanadas- ; cremas y cosméticos artesanales y, plantas de interior y exterior -frutales aromáticas y flores-.  WP_20150404_005

“El Trabun Ruca es una feria agro artesanal que se creó hace más de diez años con la finalidad de nuclear a los pequeños productores y artesanos de Zapala y alrededores para que puedan comercializar sus productos bajo techo” cuenta para 8300web Juan Manuel Navarro, productor de cremas medicinales “Estepa”. “La idea es que los productores tengan un lugar donde ofrecer sus productos y no tengan que vender en la calle con el riesgo que eso corre: la exposición al sol y al viento. La ventaja del Trabun Ruca es que podes cuidar tu producto”.

Por lo general quienes allí comercializan son pequeños productores que viven de su producción. Están los que elaboran alimentos -mayormente panificados- que durante la semana salen a vender en la calle, a las instituciones o puerta por puerta. Un segundo grupo importante lo conforman los productores que provienen de las colonias agrícolas El Salitral, Cristo Redentor y Michacheo que son las tres zonas rurales con las que cuenta la ciudad o de otros parajes del interior. WP_20150404_008

Para ellos venir de tan lejos a comercializar a Zapala resulta costoso. “Significa cosechar toda la producción uno o dos días antes, venirse hasta Zapala, pasar todo un día acá, dejar la chacra a la buena de dios” nos cuenta Juan Manuel. La mayoría es gente mayor, arriba de 60 años. Muchos viajan solos. “Son contados los que vienen con un hijo o con un nieto para que los ayuden”. Los productores que logran organizarse en cooperativas consiguen otras formas de comercialización más ventajosas y dejan de participar del Trabun Ruca para dejarle lugar a los nuevos.

Un tercer grupo lo conforman los artesanos de la zona, artesanos de todo tipo. En la mayoría de los casos los tejidos son hechos con hilado local. La gente compra la lana a los productores locales que luego hilan y tiñen para tejer. Es toda una incorporación de valor in situ. Esa es una de las condiciones fundamentales que impone el Trabun. “Siempre es alguien que puede agregarle valor al producto” acota Juan Manuel. “No podría ser alguien que venda un producto industrial, que se consigue en el mercado, el resto está abierto”. Finalmente al Trabún asisten algunos vecinos de Zapala que tienen fruta en el patio de la casa y quieren comercializarla.

Los consumidores son los vecinos de la localidad y ocasionalmente algún turista que pase por la ruta 22. Las razones para comprarle a los productores son varias: “A los consumidores les decimos que vengan, que va a encontrar productos de muy buena calidad y caseros, que es gente que se ha capacitado durante muchos años en los centros de formación y que produce con una calidad que nada tiene que envidiarle a la industrial”WP_20150404_001

Otra de las ventajas de este tipo de comercialización es que no va a encontrar nunca artesanías iguales en caso de los artesanos. Si buscamos frutas y verduras más sanas vamos a encontrar un producto local que es más seguro. Seguro porque el agua de la zona que no está contaminada como ocurre con los alimentos que se riegan con agua de los ríos Limay y Neuquén o de Mendoza. Pero también porque los productos llegan a la feria con muchos menos días de cosecha -de la chacra al consumidor- y eso te garantiza la calidad del producto.

La feria es una entidad autónoma que funciona con una comisión directiva con 13 representantes que se renuevan cada dos años en Asamblea. No depende económicamente del estado ni municipal, ni provincial ni nacional. “Nos mantenemos con las Ferias Grandes, allí se paga un canon diferenciado al de los sábados y con la cuota de socios”. Esas son las dos entradas con las que cuenta la comisión para mantener la infraestructura. “Después en caso de ser necesario nosotros gestionamos ante los organismos municipales, provinciales o nacionales alguna ayuda económica para solventar algún gasto extra”.

El municipio acompaña en cuanto a las cuestiones de calidad alimentaria. Existe una reglamentación que se armó conjuntamente con los feriantes y Bromatología donde se determina qué se puede vender y qué no. El problema principal son las carnes. La faena de animales es domiciliaria. “Ese es el gran problema que tenemos en Zapala” cuenta Juan Manuel. “Para carnear en el Matadero local necesitas contar con una licencia de matarife para entrar al matadero y la matricula es muy cara. Así los pequeños productores de aves, chivos, conejos, ovejas y cerdos tienen que vender sus animales a un matarife. Ya ahí tenés un intermediario que te está subiendo el precio. Entonces nosotros no podemos vender chivos ni vender chanchos”. WP_20150403_002

Lo que si se vende en el Trabún son pollos “es lo que más sale, y si no venden acá lo van a salir a vender igual a la calle con una nevera. Acá ofrecemos, al menos ciertas normas de seguridad”. La faena domiciliaria es un secreto a voces. “Es fácil prohibir pero el productor sigue producciones igual. Tenemos 8000 chivos en zonas de influencia pero pasan por el matadero unos 400” afirma categórico Juan Manuel.

Y reflexiona: “Ahí hay que pensar qué está pasando. Todos van a comprar chivos faenados en el patio y lo cargan al baúl del auto, incluso los que te ponen las reglas. Necesitamos hacer algo para que la gente pueda venir a vender acá, entendemos las restricciones de Bromatología, el Senasa y el cuidado que hay que tener por el tema de los animales robados pero hay que facilitar el acceso del pequeño productor al matadero. Esa es una gran deuda municipal que tenemos a nivel ordenanza”.

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