Diez años de periodismo libre

POPURRI, QUIENES SOMOS, SECCIONES

El 2 de abril de 2005 nacía la Cooperativa de Trabajo para la Comunicación (8300) Limitada. Es la fecha el Acta Constitutiva, algo así como la partida de nacimiento de una cooperativa. Hoy, a casi 10 años de ese comienzo quisimos hacer un repaso de ese trabajo cooperativo. Empezar no nos resulta fácil.

El 7 de junio de ese año, dos meses después de esa histórica asamblea constitutiva, y coincidiendo con el Día del Periodista, el periódico (8300) plan B veía la luz. Se trataba de un diario autogestivo que intentaba romper el cerco informativo dispuesto por la pauta oficial, usada como mordaza económica. Eran tiempos difíciles: Sobisch (el asesino de Fuentealba) en la gobernación y Pechi Quiroga en la intendencia. El primer número hablaba de los viajes de placer de los funcionarios públicos, con dineros públicos, con el título sugestivo “¡¡Voo-laa-ree, oh, oh, oh, oh!!”.

La cooperativa era la respuesta del grupo de periodistas que desde el 2003 venía trabajando en el periódico. La empresa dueña Nuevo Aire había decidido abandonar el proyecto. Los trabajadores y trabajadoras lograron quedarse con la marca, algunos equipos y el dominio web.

Con eso, y muchas ganas de comunicar, decidieron continuar con el periódico en sintonía con otras experiencias de empresas recuperadas que se daban en la región y en el país. Para eso había que organizarse y la cooperativa fue la figura legal elegida.

En julio salía el número 2 y así transcurrieron 40 números. La organización era la siguiente: mensualmente se juntaba toda la cooperativa a “tirar los temas” para así ir definiendo qué notas iban a entrar en el número siguiente, el enfoque y la extensión de cada una. Se fijaba una fecha de cierre. Un diagramador/a diseñaba el diario que se mandaba a imprimir en una imprenta de Neuquén (el último tiempo se imprimió en la rotativa del diario Río Negro). En el medio de eso, es decir entre decidir los temas y la imprenta… la redacción, las notas que no llegaban, las notas largas a recortar, la discusión por los títulos, los debates en la edición final y varios etcétera.

La distribución era compleja. Parte la hacía un distribuidor y la otra se hacía de manera personal. Algunos quioscos de la ciudad vendían el diario, aunque no siempre expuesto entre las revistas. La tapa siempre era la frutilla del postre, se dejaba para lo último y en ella se reflejaba el humor, la ironía y -por qué no- la felicidad del equipo ante cada número, además de la denuncia (material sobraba) que se traía entre manos.

El diario se sostenía con la venta de ejemplares y publicidad publicada. Algunos empresarios, por miedo a ser discriminados en su rol de proveedores del estado pedían aportan sin figurar.

También ocurrió que algunos sindicatos o figuras de la política ofrecían “poner plata” a cambio de injerencia en la redacción.  Nuestra respuesta era no a esas propuestas, ya que desde su nacimiento (8300) defiende tanto el acceso a la información como la transparencia en los gastos de la publicidad oficial. No podemos borrar con el codo lo que escribimos con la mano, perder nuestra razón de ser por seguir siendo nomás. Toda esa época de “austeridad” se sostuvo por el trabajo voluntario (“militando el periodismo”) de muchas compañeras y compañeros dentro y fuera de la cooperativa. El periódico tenía una tirada de 3.000 ejemplares con muy buen promedio de venta.

En el 2007, el asesinato de Carlos Fuentealba dio muestras de la obsolescencia del papel –más aun pensando que teníamos una tirada mensual- en tiempos en que la realidad de la provincia cambiaba día a día y la web pasó a tener un rol fundamental para comunicar estos cambios porque nos permitía justamente eso, contar lo que pasaba entre una edición y la siguiente. Esta nueva situación abonó las discusiones sobre volcar el esfuerzo por completo a la web o mantener el papel.

Como sucede muchas veces, las cuestiones económicas terminan por zanjar las discusiones.  El precio de la impresión aumentaba mes a mes. Con la imposibilidad de poder sostener un precio del papel fijo por más de dos meses, la migración a la web se hizo inevitable. Migrar significaba cambios, como subir notas todos los días, cambiar el perfil de los lectores, el tipo de cobertura. Con las publicidades que mantuvimos pudimos sostener un equipo de redacción estable que trabajara diariamente en la cobertura de la agenda local. El 20 de junio de 2009 apareció 8300 web.

8300, usina de ideas

La web también abrió un universo de posibilidades. Ediciones Migratorias fue un proyecto colectivo que consistió en producir y promocionar discos de bandas locales con un sello independiente. A través de Ediciones Migratorias bandas como Naturaleza Reina y Cría Vampira editaron sus discos, proceso en el cual la Cooperativa se encargaba de la fase de difusión.

El programa Radiactivas que se emitió por Radio Universidad Calf fue una coproducción entre la Cooperativa y la Colectiva Feminista La Revuelta donde se abordaban temas de género.

Fraterna y La Mesa de Economía Social fueron dos espacios interinstitucionales que funcionaron entre el 2009 y 2011 el primero, y 2010 y 2014 el segundo; buscaban fortalecer y promocionar el cooperativismo y la economía social en las que la coope fue parte no sólo en la promoción de sus acciones sino también como facilitadora en la construcción colectiva de un proyecto de Ley de Promoción de la Economía Social.

La Vamos! 8300 razones para salir es la agenda cultural semanal del diario que busca difundir las actividades de las salas de teatro regionales y otros espectáculos que no tienen difusión en los medios hegemónicos.

La Guía Coopes, es nuestro más reciente proyecto en el que buscamos ayudar a promover los pequeños emprendimientos de la economía social que nos proponen una nueva forma de consumir: mas responsable.

Sostenerse

Sostenerse diez años fue y es un desafío: sostenerse legalmente como entidad jurídica, económicamente como generadora de puestos de trabajo, y humanamente como un grupo de personas que trabajan en un colectivo.

Legalmente como en cualquier cooperativa hay que hacer asambleas, registrar las reuniones en los libros de actas, llevar la contabilidad diaria y hacer  anualmente el balance de los estados contables, presentar la documentación a la Dirección de Personería Jurídica, hacer las varias declaraciones pertinentes a la Afip y Rentas, entre otras tareas.

Económicamente significa poder generar dinero, administrarlo y repartirlo de manera democrática y consensuada. No siempre es fácil. Especialmente para quienes venimos de organizaciones sociales, hablar de plata nos cuesta. Hoy tenemos dos formas de financiarnos.

Una es a través de las publicidades que se muestran en la página. Son las que están, a la vista de todos. La mayoría sindicatos o partidos políticos con los que no coincidimos en todos los frentes pero que sabemos que podemos en algunas oportunidades caminar juntos. La segunda es nuestra Red de Suscriptores, son lectores y lectoras que nos acompañan con sus comentarios, sus sugerencias y su aporte económico. Que entienden que sostener este proyecto nos cuesta y nos dan una mano con eso.

Humanamente significa poder caminar colectivamente. Discutir posicionamientos, tomar decisiones de manera democrática y sostenerlas. Significa también hacer de este espacio de trabajo un espacio fraterno y de disfrute. Transformar el sentido del trabajo capitalista que está orientado a la explotación. Y hacerlo en una comunidad que nutre, acompaña y sostiene este tipo de proyectos.

Pero por sobre todas las cosas significa ser nuestros propios patrones. Acá no hay jefes que nos digan qué hacer ni cuándo. Todos y todas tenemos la misma responsabilidad.

Hoy

Hoy estamos ante un panorama de soportes comunicacionales nuevos e intentando adaptarnos a esa dinámica, sin caer en la tiranía de la instantaneidad. Contamos con la ventaja de que hoy hay integrantes del equipo que “nacieron” en esa dinámica, en convivencia con algún que otro sobreviviente de la “época del papel”. Las posibilidades de desarrollo multimedia, redes sociales posibilita una nueva forma de interacción con las y los lectores, organizaciones y sectores afines que forma parte del desafío para los próximos objetivos a cumplir en este espacio cooperativo.

En tiempos de extrema manipulación mediática y luchas por el poder que se dirimen en este ámbito, entendemos la responsabilidad que significa ser un medio cooperativo, siendo honestos desde donde nos paramos para escribir, buscando proponer otra agenda, otros temas, otras voces, las comunitarias, la de los vecinos, las de las y los trabajadores, los pueblo originarios, etc. En definitiva otras lógicas de construir información.

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