Una campaña electoral enchastrada

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Foto: Facebook Los Chantas
Foto: Facebook Los Chantas

Les 8300

Neuquén es una ciudad de contrastes, y las paredes son uno de los tantos lugares donde se ve esa diversidad: murales, graffitis, declaraciones de amor, manifestaciones de fanatismo hacia clubes de fútbol, frases que pretenden ser poéticas, publicidades, propagandas y denuncias políticas sobre los más diversos temas conviven en una aparente anarquía. No sorprende que al lado de un graffiti de “Seguridad para los ricos, gatillo fácil para los pobres”, se lea en letras negras sobre fondo blanco “No sabía que ponerme y me puse feliz”. Ahora, en tiempos electorales toman protagonismo los afiches sextuples con caras y nombres de candidatos (y casi nunca candidatas) y stenciles, como por ejemplo, ese que dice “Neuken NO Neuquen SI Pechi Quiroga 2015” (sic).

Las manifestaciones en las paredes del centro neuquino son un tema que hace tiempo preocupa al intendente Horacio Quiroga. Esta inquietud impulsó la remodelación del pedestal del monumento a San Martin que costó 1,7 millones de pesos. Se hizo para ponerle punto final al “eterno problema de los graffitis”. Antes, cuando el monumento no tenía la cortina de agua “para evitar hechos vandálicos”, el municipio gastaba alrededor de cuatro mil pesos cada vez que se limpiaban las pintadas.

Pero el monumento a San Martín no es el único lugar que preocupa a los funcionarios municipales. “Son alrededor de 160 sectores que hoy están rayados y vamos a intervenir”, dijo Sergio Sanfilippo, secretario de Servicios Urbanos en octubre del año pasado. Para ello el Municipio compró una arenadora que sirve para remover pintadas de superficies porosas que costó 25 mil pesos. “No podemos construir fuentes por todos lados para proteger la ciudad de las pintadas, como hicimos en el monumento al general San Martín”, explicó el intendente en su momento. Por suerte no pudieron, hubiera sido lo único que faltaba para profundizar el caos que genera de la falta de agua en la ciudad.

En el primer acto de “limpieza” con la arenadora, Quiroga dijo que las manifestaciones en las paredes son “un acto antisocial de gente que tiene cosas para protestar pero que proteste de otra manera, que no enchastre a la ciudad”. “Los neuquinos queremos vivir una ciudad limpia, segura y ordenada, y nos vamos a esmerar por mostrar que Neuquén tiene que ser la ciudad más limpia de la Patagonia”, agregó.

Sanfilippo también pidió que la gente “no enchastre”. “Estamos contentos porque con esto vamos a limpiar todo lo que tenga que ver con las pintadas de la gente que se dedica a hacer graffitis y mamarrachear el centro, el este y el oeste de la ciudad”, dijo Sanfilippo en la misma sintonía que el intendente, aunque dejando de lado el norte y sur de la ciudad. “Lo normal sería que la gente no enchastre, pero la realidad es que todos los días el intendente nos está diciendo que tenemos que mantener la ciudad limpia, batalla que veníamos perdiendo”, acotó. Cabe aclarar que no sólo perdieron la batalla en las paredes, los basurales del barrio Confluencia y las plazas del oeste son la clara evidencia de lo lejos que está Neuquén de ser la ciudad pulcra que el intendente desea.

“Tenemos diagramados unos setenta paredones, y la idea es que los partidos políticos en esta época pre electoral tengan un poquito de consideración y visualicen que la gente no mira de buena manera que le rayen las paredes con propaganda política“, dijo Sanfilippo.

A simple vista da la impresión que toda la energía (y dinero) que se gastó el año pasado en mantener los “espacios emblemáticos de la ciudad limpios y blanqueados” se fue con el 2014. O antes, porque ya a fines del año pasado podíamos leer los carteles de “Hola Pechi Chau Sapag” en lugares no autorizados. Por ejemplo, la banda local “Los Chantas” presentó su primer disco en diciembre y para difundir el evento contrató una empresa para que coloque sextuples en algunos puntos de la ciudad, al día siguiente sobre estos carteles pegaron cuatro afiches de la campaña de Quiroga (ver foto). Esta banda fue contratada más de una vez por la Municipalidad para tocar en eventos culturales durante la gestión del actual intendente; carece de lógica que desde la misma gestión que se le da lugar a una banda regional después boicotee la difusión de un evento de este grupo. Además, la inoperancia de quienes pegan afiches no les permitió detectar que como título a “Hola Pechi Chau Sapag” quedó en el afiche “Los Chantas”, por el nombre de la banda… ¿o lo estarán reconociendo?

Este año las pintadas volvieron a ser motivo de polémica cuando el Frente Para la Victoria denunció que estaban haciendo pintadas en su nombre y que los autores/as eran personas que responden al Municipio neuquino. Juan Monteiro, secretario de Gobierno de la ciudad, respondió y aprovechó para decir que los graffitis de “Neuken NO, Neuquén SI” no los habían efectuado ellos “pero no culpamos aún a nadie, por que no nos consta quien las produce, aunque lo imaginamos”, dijo.

Lo cierto y objetivo (si la objetividad existe) es que la ciudad, parafraseando a Quiroga, es un “enchastre” de graffitis con consignas a favor o en contra de candidatos y afiches con tipos sonrientes y photoshopeados, no sólo por mérito del candidato de Nuevo Compromiso Neuquino, el Frente para la Victoria, el radicalismo y el Movimiento Popular Neuquino también hicieron lo suyo. Pero parece que hay enchastres que molestan menos que otros, el graffiti contra el gatillo fácil es “un acto antisocial”, pero la propaganda política no. Es necesario “proteger la ciudad de las pintadas” pero no hay problema en pasar por arriba el laburo de artistas independientes para hacer campaña electoral. Las consignas sobre derechos humanos, fracking o aborto en el monumento son “hechos vandálicos” pero los stenciles que apoyan a un candidato en casas particulares, no. Que un ciudadano/a se exprese es “mamarrachear” pero que lo haga un político se llama “campaña electoral”. Esa es la lógica sin lógica a la que responden Quiroga y su gente, es lo que hay…

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  • Coincido plenamente. Excelente análisis en la nota. Y sublime la conclusión pero me permito una acotación. La destrucción del Monumento a San martín para transformarlo en fuente no solucionó el tema de los graffittis porque nunca apuntaron a solucionarlo. Si realmente querían evitar eso, deberían haber usado un revestidor antigraffitti. El más caro en el mercado cuesta 900 pesos la lata (basta con llamar a una casa de pinturas como yo hice). Cada tarro contiene 4 litros y rinde 40 m2. O sea estamos hablando casi de tres tarros necesarios. O sea, una inversión de 2700 pesos en contra de un millón 800 pesos. Si realmente le preocupaba el tema de graffitti, hubiera hecho eso. Es decir, queda claro que apuntaba a disminuir el espacio en un espacio público de encuentro. En gran parte, casi se hace lo mismo al cerrarse la rotonda en el Monumento a la madre. Además, en el presupuesto que se brindaba ante cada limpieza del otrora monumento, incorporaban el sueldo de los empleados como costo. Un removedor de graffitti cuesta 400 pesos aproximadamente. Hagan las cuentas y se darán cuenta de que algo no cierra.

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