Armas policiales

POPURRI

En Neuquén, recientemente un trabajador de la Policía halló a su mujer con el amante y le pegó un tiro a él. Asimismo, a fines del año pasado otro trabajador de la Policía mantuvo retenidas a siete personas para exigir que su exmujer volviera con él.

Por Roberto Samar

Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la portación de arma fuera de servicio tiene “un fuerte impacto en hechos de violencia intrafamiliar en los hogares de policías, en los que la presencia de un arma de fuego hace que muchos de estos conflictos terminen en la muerte de algún integrante. También son frecuentes las acciones letales de policías en conflictos privados, como peleas entre vecinos o incidentes de tránsito”.

De igual manera, el mismo informe señala que “el uso de la fuerza letal por parte de policías que se encuentran de franco o personal retirado de las fuerzas es un aspecto problemático de la violencia policial”. “Los policías fuera de servicio suelen intervenir espontáneamente, sin poder medir las consecuencias para sí mismos o los demás, sin atender a la proporcionalidad de su acción”.

Para ponerlo en cifras: en los últimos diez años, sólo en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense murieron 1.323 personas en hechos de violencia institucional y el 44% lo hizo en hechos en los que intervinieron policías que no estaban en servicio al momento de disparar su arma.

Para ilustrar y complejizar aún más la situación, según el Dr. Eugenio Zaffaroni, “el mayor número de muertes de policías se produce cuando están de franco, ya que los reglamentos policiales les imponen intervenir sin darles la posibilidad de evaluar la situación de riesgo, los obligan a actuar”.

Esta situación se encuadra en una idea de policía que tenemos internalizada. Una imagen que atraviesa nuestro imaginario colectivo, porque se forjó a lo largo de nuestra historia, y que se fortalece desde los discursos que circulan en los medios de comunicación y en la industria del entretenimiento: la imagen de un policía que resuelve los conflictos violentamente, intentando imponer un supuesto “orden”, y donde el ser policía es una “vocación” y no un trabajo al cual le corresponden derechos laborales.

Sin embargo, éste no es el único modelo posible. A modo de ejemplo, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, creada en el 2006 bajo la intervención del Dr. Marcelo Saín, no obliga a sus integrantes a portar armas fuera de las horas de servicio.

Como conclusión, probablemente las respuestas lineales de más policías, más armas, más detenciones arbitrarias para enfrentar nuestros miedos nos lleven paradójicamente a la construcción de una realidad más insegura.

La construcción de una sociedad menos violenta deberíamos llevarla a cabo de la mano de desandar los discursos que buscan imponer un orden mediante la figura policial y que idealizan el uso de armas como única forma de resolver los conflictos.

Repensar mecanismos para gestionar los conflictos inevitables, producto del ejercicio de derechos, es un paso necesario que debemos dar para ser una sociedad más segura para todas y todos.

 

3 comments

  • Vos pensas que la violencia que sufre un trabajador de la Policía no puede incidir en la violencia con la que ejerce en su trabajo?

    Sos antipolicial, pero conoces alguna sociedad de más de 20 mil habitantes que no tenga algún sector que cumpla una función policial?

    Para bajar los niveles de violencia no será necesario también avanzar en la consolidación de derechos de esos trabajadores?

  • La respuesta a todo es la misma: no son trabajadores, son el brazo armado del Estado. De ahí partimos. Para “bajar los niveles de violencia” (que debería ser erradicarla, ningún milico tiene derecho de tocar a nadie, pero tampoco a humillarlx psicológicamente) es necesario romper con la idea de que hace falta una cantidad de personas pagas para cuidar los intereses de la burguesía.

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